“Los jóvenes no sólo deben ser empleados sino emprendedores”
Dr. Lino Barañao: – Ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva de la República Argentina.
MHG: De aquella época en la cual como científico veía como un elemento o herramienta a la política, que observación hace de ella hoy en momentos en que lo tiene como protagonista?
LB: Yo estaba más abocado a la tarea de investigación en laboratorio, volví al país en el año 84, tuve una participación gremial en el CONICET, he trabajado para que se considere la condición de los científicos, hubo momentos angustiantes, sobre todo relacionado a los salarios, hasta que pasé a ser presidente de la Agencia Nacional de Promoción Científica, tuve una actividad que puede definirse como política porque eso me obligó a interiorizarme de qué se hacía en materia de desarrollo científico en otros países, tratar de buscar argumentos para defender la actividad científica aquí en Argentina, y bueno, de hecho la vaca (la clonada en Argentina en 2002) fue una manera de tener un elemento de marketing para poder mostrar lo que se hacía en el país. Introducimos hormonas en la leche, de hecho, hay dos vacas argentinas que la gente va a poder ver y tocar en Tecnópolis.
MHG: Cuándo usted llegó a la Agencia cual era su presupuesto?
LB: El prepuesto global era 800 millones de pesos para todo el sistema. Teníamos para repartir en subsidios, tanto para la investigación básica como para las empresas: 30 millones de dólares. El año pasado tuvimos 6 mil millones de dólares como presupuesto global y 300 millones de dólares para subsidios. Hemos duplicado por 10 en subsidios y por 7 en el presupuesto global. Ha sido un cambio realmente importante.
MHG: Esos 300 millones de subsidios están destinados a nuevas experiencias científicas?
LB: El sistema funciona de la siguiente manera, los investigadores tiene sueldos que devienen de una universidad o del CONICET o del INTA o del INTI, que proveen la infraestructura y los salarios. Pero para hacer los experimentos se necesitan insumos, equipamiento adicional: eso se cubre con un sistema de subsidios que son concursables, se tiene que escribir un proyecto, esto se juzga por pares anónimos, se hace un ranking y se financian aquellos que tienen la máxima calificación. Eso se hace para el sistema científico para las investigaciones básicas. En el caso de las empresas también tiene que presentar un proyecto y ahí se financia la mitad del costo, el resto tiene que ponerlo la empresa cuando son PyMES y si no tienen que pedir créditos, que también son evaluados.
MHG: El asociativismo con lo privado representa un sector importante en la ciencia argentina?
LB: No era importante, por eso tuvimos que inventar mecanismos para favorecerlo. Teníamos una cantidad de instrumentos en las que el investigador tenía que tener alguna empresa que avalara su investigación. Esto no siempre funcionaba porque la empresa avalaba pero no tenía la convicción o muchas veces no podían introducir en el mercado lo que se iba a desarrollar porque estaba bastante alejado de su línea de comercialización habitual. Por eso ahora hemos introducido mecanismos diferentes en que para grandes proyectos financiamos consorcios público – privados, tiene que haber un compromiso desde el inicio en que el grupo de investigación va a hacer el desarrollo tecnológico y la empresa se encarga de la comercialización, teniendo que hacer una inversión conmensurable con el subsidio que se le da. Y estamos habando de subsidios bastante mayores de los que se dieron históricamente, de hasta 7 millones de dólares, porque, por ejemplo, para poner medicamentos en el mercado se necesitan inversiones muy significativas. Y en este caso la cuestión corre por parte de la empresa.
MHG: Lo importante es el direccionamiento que se le de al presupuesto?
LB: Tenemos una buena imagen y es por mecanismos de transparencia que están establecidos desde hace tiempo y es una parte inherente a la comunidad científica, que es de por sí una comunidad muy crítica, muy preparada, entonces necesariamente uno tiene que tener, primero suficientes méritos académicos para poder dirigir una institución científica, y segundo lugar, mecanismos de control muy rigurosos, y la posterior evaluación. Nosotros tenemos, además, una importante parte de financiamiento por parte de organismos internacionales, como el Banco Interamericano de Desarrollo o el Banco Mundial, uno tiene que presentar objetivos que luego son evaluados por comités internacionales. O sea, que no hay manera de hacer elecciones cuestionables. Estamos muy controlados, eso se refleja en la confianza de la comunidad y de la gente en general.
MHG: Marcelino Cereijido ha dicho que un gobierno da un salto cualitativo cuando dice que se apoya en la ciencia y no cuando dice apoyamos a la ciencia…
LB: Así es. Es una frase muy feliz de Marcelino y creo que de eso se trata. Nosotros hemos incrementado el presupuesto para la ciencia, hemos aumentado los salarios, estamos construyendo institutos, pero estamos pidiendo a cambio un mayor involucramiento del sector científico en la resolución de problemas sociales y en mejorar la competitividad de la empresa. Estamos convencidos que lo mejor que puede hacer ciencia es crear trabajo de calidad. Eso no es tan fácil porque el imaginario colectivo no asocia la actividad científica con la creación de trabajo. Se piensa que se trabaja en un laboratorio, aislado, y que se le tiene que pagar un sueldo para que estudie cosas ignotas… En los países en que les ha ido bien, la ciencia se encuentra estrechamente relacionada con desarrollos económicos que crean trabajo de calidad no sólo para la comunidad científica sino para las personas con menor calificación.
MHG: Habría que ver el caso de INVAP en Argentina…
LB: Ese es un caso emblemático. INVAP emplea a 700 personas.
MHG: … con 60 mil dólares el kilo de los reactores nucleares exportado
LB: Así es. Son productos altamente sofisticados en donde el capital intelectual es el que le da valor y no tanto el material empleado en su construcción. Se podrían juntar todas esas piezas de metal y no tendrían ese valor y venderlo como chatarra… Lo que importa es saber cómo están combinados y es donde se registra el aporte de la inteligencia humana, esto le aporta el valor agregado
MHG: Cree que Santa Fe puede ser uno de los INVAP de la biotecnología o de la nanotecnología?
LB: Creo que sí. Hay varios centros que tiene posibilidades de destacarse, creo que el ideal puede ser un INVAP de la biotecnología, creo que en el área de la ingeniería química la ciudad de Santa Fe tiene los mejores profesionales, y tiene institutos reconocidos internacionalmente. De hecho, tal vez, sea en Santa Fe en donde el acoplamiento entre las necesidades productivas y la generación de conocimiento se de más eficientemente. Incluso, toda la orientación que tiene la Universidad Nacional de de Rosario en cuanto al área de tecnología es una de las que está más adelante en este proceso.
MHG: El candidato gobernador, el diputado Agustín Rossi, lo ha consultado sobre este aspecto? De ser así nos gustaría conocer hacia dónde va esta impronta…
LB: Hemos charlado al respecto, él está de acuerdo con las políticas que estamos implementando a nivel nacional en cuanto a otorgar valor a las cadenas productivas que ya existen. Pero tenemos una iniciativa que queremos empezar a implementar ahora que tiene que ver con la innovación inclusiva: consiste en llevar tecnología a los municipios que han sido históricamente relegados y que no tienen una producción que permita generar trabajo localmente. Y esto es algo a mí me interesa particularmente, porque si tenemos una asignatura pendiente es superar aquella distancia entre aquellos que viven en pleno siglo XXI y los que viven en un estilo de vida que se ha quedado en el tiempo. Me parece que el caso de Santa Fe es un lugar en donde es posible hacer una cantidad de desarrollos que permitan, sobre todo a los jóvenes, quedarse en sus ciudades y no irse a otras provincias o al exterior.
MHG: Interesante proyecto porque en ocasiones los padres invierten en el estudio de sus hijos y éstos no se adecuan a la carrera…
LB: Es un tema complejo pero en el cual tenemos que intervenir, nosotros estamos promoviendo las carreras que tienen connotación tecnológica que permite a los jóvenes no sólo ser empleados, sino emprendedores. Necesitamos egresados universitarios que sean capaces de crear trabajo para sí y para los demás. Y esto es algo que tenemos que introducirlo en las ciudades, porque en algunas de ellas se sigue manteniendo el modelo en el cual el empleo existe y la universidad sólo tiene que proveer los recursos necesarios. Creo que el mundo ha cambiado, hay una alta movilidad, la gente se mueve con mayor flexibilidad, hay carreras más cortas pero con información permanente, es necesario adecuar la formación a las posibilidades de emprendimiento a nivel local y regional.
MHG: Cuéntenos de Tecnópolis…
LB: Es una organización muy particular porque uno atraviesa el portal y parece que entra a otro país o a otro tiempo… a la Argentina del futuro. Es maravilloso lo que se ha hecho en poco tiempo, uno sale con una visión de optimismo, de entusiasmo por comprobar las cosas que están ocurriendo, ya que no sólo se cuenta lo que se ha hecho en 200 años en Argentina en materia de desarrollo tecnológico, sino que se pueden ver los desarrollos actuales: el satélite, autos eléctricos, videojuegos, empresas de biotecnología tanto vegetal como animal. Es una presentación de lo que estamos haciendo ahora en el país y una postal del futuro, una postal del país al cual podemos llegar, un país en donde la educación, la ciencia y la tecnología son las que mueven la economía. Y esto es importante porque cuando uno tiene un país en que basa su economía en el conocimiento tiene que mantener otro nivel educativo, la riqueza se distribuye en forma mucho más justa, en contraste con lo que ocurre con los países que dependen de sus recursos naturales, sea el agro o sea el petróleo. Uno ve sociedades en donde hay mucha asimetría porque hay unos pocos que controlan el acceso a las fuentes de riquezas. Cuando el individuo otorga valor, esto es muy diferente y lo que tiene este tipo de economía es que el estado, a través de la educación, le puede dar a cada uno de los habitantes un capital inicial. Un capital a través de su formación que le pertenece a ese individuo y lo puede usar para generar una entrada, un salario para él y para otros. Creo que es el cambio de modelo que estamos tratando de hacer.
MHG: Es una muestra itinerante?
LB: Es en Villa Martelli, a futuro pensamos que alguna de estas exhibiciones se van a hacer en forma itinerante, y esto va a requerir una etapa de elaboración posterior, pero estamos trabajando en eso en el ministerio para poder recorrer el país con muestras de este tipo.
MHG: ¡Qué interesante sería que se pueda facilitar esto para los colegios!
LB: El ministerio de educación va a traer chicos de distintas partes del país.
MHG: Hay que ir con tiempo a ver Tecnópolis.
LB: Hay que dedicarle al menos un día para darle una recorrido… son 50 mil metros cuadrados.
MHG: Volviendo al tema del personal científico Va a haber aumento salarial para algunos investigadores o para todos?
LB: Para todos, es simplemente equipar el salario de los investigadores con los que obtuvieron recientemente los profesores universitarios, es una equiparación histórica, es una correlación. Estamos corrigiendo una asimetría que había con el personal de apoyo del CONICET, que en el proceso de jerarquización quedó relegado.
MHG: Cuál es el proyecto científico-tecnológico a desarrollar en un hipotético próximo gobierno?
LB: En este período hemos sentado las bases para los próximos 4 años y estamos pensando proyectos que tienen esa duración, en distintos sectores, son proyectos de gran envergadura que se suman al financiamiento ecléctico de todo lo que es el conocimiento. Eso se va a continuar porque para tener algún resultado se necesita lo continuo. Y lo que queda como novedad es esto de la innovación inclusiva, llegar con la tecnología a los municipios para hacer desarrollos que generen trabajo y capaciten a los jóvenes para poder quedarse en esas zonas y generar riquezas localmente.
