Tras los anuncios del lunes, el Gobierno perfecciona su tarifazo. El 400%-500% producto del prueba y error del 2.000% de Juan José Aranguren es un retroceso impactante, pero sigue siendo ajuste de alto voltaje para el aparato productivo y las familias argentinas. Una y otra vez, el presidente Mauricio Macri ha dicho que no hay otro camino, su ministro de Energía sabe que sí.
A continuación, la narración de la crónica del tarifazo evitable. En noviembre del año pasado, en el Hotel Alvear se realizó el Forum 2015, una conferencia con centro en el futuro energético de nuestro país. Entre otras exposiciones, que incluyó una presentación del futuro ministro, el ingeniero Aranguren, se destacó la presentación de un representante del sector académico, profesor e ingeniero Raúl Bertero, de la Universidad de Buenos Aires. En el penúltimo slide de su exposición expresaba claramente la manera de aumentar las tarifas sin llegar al atolladero que hoy representa políticamente para el Gobierno nacional y fundamentalmente para la sociedad toda.
A lo largo de los últimos años he podido entrevistar al doctor Bertero y recuerdo sus advertencias al Gobierno kirchnerista sobre las consecuencias tremendas de mantener irresponsablemente las tarifas congeladas durante diez años; años de fuerte crecimiento del salario real.
Según Bertero: "Las tarifas debían aumentar y mucho, pero no alcanza con la tarifa social, que beneficia a los sectores de menor poder adquisitivo, ya que los aumentos son muy significativos para la clase media".
En noviembre pasado planteó: "Gradualidad: las tarifas se incrementarán gradualmente hasta alcanzar los precios internacionales de la energía en un proceso de 4 años de duración. Previsibilidad: para adecuar la facturación al ritmo del ingreso salarial de los trabajadores, es conveniente la realización de una facturación mensual y anualizada (es decir, con un promedio anual que modere los bruscos aumentos estacionales de los consumos, particularmente en gas natural). Solidaridad: se atenderán con subsidio estatal (por un tiempo limitado) los casos de aquellas personas que sufran cambios drásticos en su situación económica (por ejemplo: desocupados, jubilados, enfermedades graves) que impidan a los usuarios ejercer su derecho a continuar accediendo a los servicios esenciales hasta que puedan ajustar su situación económica".
La Justicia es la columna vertebral de una república y la energía es la columna vertebral de la producción de esa república. La energía —debería saberlo el presidente Mauricio Macri como empresario que es— no sólo sirve para estar en casa en remera y en patas; es mucho más profundo. Es el eje de un círculo virtuoso. No sólo se atempera el frío y, a veces, si hay con qué, el hambre; sirve para generar producción, trabajo y consumo.
Vuelvo al ingeniero Bertero: "Había otra manera de aplicar los aumentos, especialmente el gas, sin que afecte tanto a los usuarios. Pensemos en una factura de gas para el bimestre más frío de seis mil pesos. Este valor incluye 21% de IVA y entre 30%-38% de impuestos provinciales y municipales, por ejemplo, en la provincia de Buenos Aires. Es decir que dos mil pesos son impuestos. Si se redujera a la mitad la carga impositiva, la factura ascendería a cinco mil pesos. Adicionalmente, el Gobierno superpone, en este momento del año, el aumento tarifario con el invierno. El consumo del bimestre más frío es tres veces mayor que el promedio. Lo que debe hacerse es una factura promedio anual o tarifa plana, es decir, pagar lo mismo todos los meses, anualizar el consumo. De esta forma, la misma factura hubiese sido de $5.000/3= $1.650 por bimestre. Si a esto se le suma cambiar a un sistema de facturación mensual, sólo llegaría al usuario una factura de 825 pesos mensuales, mucho más viable para la sociedad. Otra opción adicional que pudo tomar el Gobierno son los aumentos escalonados para permitir a los usuarios acomodarse al valor real de los servicios en un plazo razonable", concluyó Bertero.
Creo que la administración Macri debería retomar la iniciativa política. Para su Gobierno, la judicialización de la política resultará mucho más costosa que revisar lo hecho. Tampoco el camino es el elegido por el diputado Sergio Massa, que mandó una carta al Presidente. Massa está en el lugar ideal en el momento justo: la casa de las leyes. Si el teléfono de Macri está ocupado, Massa puede y debe usar la herramienta de la que dispone: hacer leyes.
A propósito de costos y beneficios, queda absolutamente claro que al presidente Macri no le interesa la valiosa herramienta de la concertación. Si no es así, por qué llevó a Massa a Davos y a Juan Schiaretti a Alemania? Lo que sirve para mostrar al mundo no sirve para Argentina?
Para atraer inversiones externas, cambió vía decreto la ley de tierras, la ley de asociación público-privada para la obra pública, posiblemente cambie la ley de telecomunicaciones para gigantes internacionales. Si todo esto es flexible y entendible, por qué no hacer lo mismo en el tema energético, que es el motor del país que debe trasladar hacia el 2019 al Presidente que dijo que si no logra el objetivo de pobreza cero habrá fracasado?
@mhgrande
