El descuido del ciudadano (Diario El Ciudadano)

Los recientes desbordes violentos en Córdoba exponen las consecuencias de la deuda de la política para con los ciudadanos

En estos días en que tanto se habla de la regla de tres simple, quiero mencionar que la política ha despejado la incógnita: cuando coinciden la pérdida de elecciones de un gobierno en su etapa final y la inflación, la aceleración del desorden es el resultado natural.
A treinta años del reinicio de la democracia en nuestra querida Argentina, tan llena de riquezas y tan pobremente conducida; asistimos a la verificación en vivo del resultado de políticas erráticas, que denotan cómo se ha descuidado a los habitantes de este suelo. A lo largo de los distintos gobiernos democráticos elegidos por la voluntad ciudadana, se fue acentuando el mencionado descuido cuando los gobernantes cedieron al peor de los pecados: la ambición. La misma tiene un espejo que refracta esta realidad: las reformas constitucionales vestidas con cualquier traje que tienen un solo cuerpo, perdurar. Recuerdo que el dos veces presidente de Uruguay Julio María Sanguinetti me dijo hace muchos años atrás: “Un Presidente empeñado en su propia elección, es un animal demasiado peligroso…” Esta contundente definición de Sanguinetti tiene su razón de ser. Cuando se asume la responsabilidad mayor que la ciudadanía confiere a otro ciudadano cual es la de gobernar, el tiempo del elegido ya no le pertenece para sí. Su tiempo es el del pueblo al que representa. Buscar la reelección que conlleva una enorme arquitectura de concesiones para lograr el objetivo personal, desnaturaliza la acción para la cual fue electo. Por eso los países serios no reforman sus constituciones todos los días con la naturalidad con la que intentamos hacerlo en Argentina. Y no alcanza con que el gobernante diga “me excluyo”.
A esta altura del análisis es bueno recordar que gobernar significa guiar, dirigir, mandar con autoridad. La autoridad se consigue en democracia sí y solo sí con el valor confianza. El gobierno argentino está preocupadísimo por el dólar y la caída de reservas del banco Central. A mi criterio la preocupación debería pasar por la pérdida diaria de confianza y que, cual banco Central, las “reservas” acumuladas en votos en el 2011 fueron achicándose. Tal vez en esa misma oportunidad en la cual Sanguinetti me habló de lo pernicioso de un gobernante entretenido en los menesteres reeleccionistas, hablamos de la confianza y me dijo algo así como “Nunca se vio crecer a una sociedad sin confianza. Este es el problema que tenemos en América Latina. Y es un problema bastante serio en Argentina donde hay poca confianza en el manejo del Estado, poca confianza en las posibilidades, cuando realmente Argentina las tendría a todas para organizar esa confianza y esa fe para poder seguir adelante”.
La Presidente luego del alta médica ha decidido cambiar su forma de hacer política. De la presencia altisonante pasó prácticamente al claustro. Esto debe inferirse como una delegación de los actos de gobierno en un jefe de Gabinete o una acción de transcurrir hasta el 2015? A propósito de Jorge Capitanich -quien no renunció a su cargo de gobernador-, resulta poco creíble que pueda sostener el ritmo que se ha propuesto para la gestión. Anuncia el no envío de los gendarmes solicitados por el gobernador De la Sota a quien le indica que debe arreglárselas solo, y al rato el secretario de Seguridad Berni, anuncia el envío de dos mil gendarmes. Mientras tanto Córdoba había solicitado tal asistencia veinticuatro horas antes. De las Sota debió recurrir a la ayuda de diferentes cleros y organizaciones sociales además de negociar con la fuerza policial con quien finalmente acordó. El ejemplo de Córdoba debe poner en alerta a todo el país por muchos motivos y no sólo por la interpretación violatoria de la Constitucion Nacional por parte del jefe de gabinete al desmembrarla semánticamente del territorio nacional, con la expresión “que se arregle solo”. También debe preocupar el vandalismo absoluto registrado y exacerbado, al igual que el triunfalismo desbordante de las fuerzas policiales cordobesas, quienes a la hora del resultado favorable de las negociaciones salariales olvidaron que inclusive en las horas de libre albedrío hubo un muerto. El resultado de las lecturas maniqueas del gobierno central para con las provincias también debe ser advertida una vez más. Se parece mucho a las censuras por la libertad de expresión, en este caso la traducción sería: “si no estás con nosotros, que te parta un rayo”
A treinta años de nuestra querida democracia la política está en deuda. Si mi análisis es erróneo, que justifique por qué el 54% de los alumnos de 15 años no comprenden lo que leen, no entienden de qué se trata. Si los bien formados educativamente han sido responsables del desguace de una sociedad al que hoy asistimos, qué sociedad tendremos en veinte años conducidos por quienes hoy no entienden ni comprenden?

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