El onganiato democratizó paradójicamente a la Argentina

Éramos los hijos de la guerra”            “La violencia estaba, no la generamos nosotros”
“El 20 de junio de 1973 empieza el declive de Montoneros”    “El error de Montoneros fue pasar a la clandestinidad”
“Perón venía desde el 56 alentando la violencia”    “Volver a la lucha armada fue un error político"

Roberto Cirilo Perdía: Abogado-Durante la década de 1970 integró la organización político-militar Montoneros, llegando a ser miembro de la conducción nacional de la misma

MHG: Cuénteme cómo llegó usted al peronismo?
RP: En la década de los sesenta, yo provenía de la Democracia Cristiana, en os inicios de los sesenta, a mediados de los sesenta cuando se produce la fórmula Matera-Sueldo, al día siguiente de aprobada se hace un acto en Rosario, en el monumento a la Bandera, un acto gigantesco, como 80 mil personas, esa fórmula estaba convalidad por Perón, pero la dictadura no imaginó eso y proscribió la fórmula. Y a partir de allí nosotros que integramos la juventud intentamos influir a las autoridades del partido para que acompañara la proscripción del peronismo, no fuimos comprendidos en su momento y tomamos una decisión de acompañar el juego por el tiempo que podamos pero haciendo saber que nuestra historia estaba ligada a la del peronismo. Así estuvimos trabajando en el interior del país. Y en los organismos internacionales que formaban parte de aquella organización.
MHG: Usted fue compañero de Julio Bárbaro que también venía de la Democracia Cristiana?
RP: Lo conocí. Yo estaba en la militancia estudiantil, estaba la Universidad Del Salvador, y ahí fue donde nos encontramos.
MHG: Cuál fue el momento en que consideró que esto no se arreglaba con las palabras?
RP. Y era una situación compleja en el mundo y en Argentina. Yendo pro el mundo estaban los movimientos como el Mayo Francés, la situación que se daba en China con Mao, los jóvenes africanos que pelaban por fin a los regímenes autoritarios, y en América Latina se había dado hacía unos pocos años la Revolución Cubana, los movimientos revolucionarios en Perú, Panamá, en Centroamérica. Es decir, había un clima donde esto estaba dándose en perspectiva. Siempre de la mano de la juventud que se proponía agarrar el cielo con las manos, posiblemente un fenómeno que no es muy repetido, por lo menos en escala universal. Tenía que ver con que éramos los hijos de la guerra y que no queríamos morir en el altar de enfrentamientos. Y en el año 66 fue un click, si bien en le peronismo ya habían aparecido grupos armados: Uturuncos, o el movimiento de Masetti en Salta, identificado con la izquierda. Ese click fue con el golpe de Onganía y que iba a gobernar durante un montón de años con su tiempo económico, social y político. Paradójicamente yo digo que esto democratizó la vida política argentina, entre comillas, porque hasta ese momento el peronismo era el perseguido del sistema y los sectores medios sacaban algunos beneficios de la proscripción del peronismo, porque había más lugar para las concejalías, diputaciones, etc. En el 66 corre la raya y pone fuera del sistema a los sectores medios, a los partidos políticos, quedó como símbolo aquella noche de los bastones largos en Ciencias Exactas y esto levó a que franjas muy importantes de sectores medios se fueran vinculando al movimiento nacional y a la resistencia y ahí fue ese aluvión y se dio una conformación más amplia del peronismo y aquello que había sido una primera resistencia que era amplia, pero con un nivel organizativo más o menos bajo, es aluvión profundizó la primera resistencia y le dio mayor organización. Yo era parte de ese proceso.
MHG: Cómo se llega a racionalizar la violencia?
RP: Creo que eso no se hace de un día para otro, se hace en un largo proceso de respuestas personales que van de alguna forma incorporando a la vida política de aquellos tiempos. Pero la violencia ya estaba en la sociedad, sin ir muy lejos en la historia desde el 55 en adelante con el golpe a Perón, los bombardeos a Plaza de Mayo, y luego la resistencia. Y ese golpe significó el asesinato de muchos compañeros, la prisión, las violaciones de todo tipo de derechos, la proscripción masiva del peronismo, la erradicación de la vida sindical durante mucho tiempo. Todo ese tipo de violencia el peronista lo padecía cotidianamente. Había una violencia estructural y del sistema económico, una violencia política y personal y física sobre el pueblo peronista, de modo que la violencia no fue un invento nuestro sino que fuimos incorporando la respuesta y se incorporó a la vida social y política.
MHG: Qué rol jugó Perón en la violencia de ustedes?
RP: Perón venía desde el 56 alentando esa resistencia, en las directivas generales donde se preveía la existencia de unos tribunales populares integrados personas allegadas de personas desaparecidas, muertas o presas para que fueran claros y rotundos en la sentencia que dictaran. Eran los tribunales JDP, que responde a las iniciales de Perón y a lo de justicia del pueblo. Perón venía alentando ese tipo de respuesta. Debe recordarse el golpe cívico- militar que se había intentado para restaurar la vigencia de la vida democrática, realizado por el Gral. Valle que fue alimentado por Perón pero que después tiene su carta criticando tal hecho. Pero simultáneamente Perón va planeando esta resistencia y ya exiliado en Madrid empieza a racionalizarla y acompañarla de un replanteo político-ideológico con el socialismo nacional, la actualización política-ideológica del peronismo. Esto venía de la comprensión de los fenómenos políticos y sociales de la época. De modo tal que Perón también formaba parte de esto. No importa del modo que lo hacía. Lo que importa es que de hecho había una asimilación de los discursos, de las cartas a ese fenómeno global que también se daba en la sociedad.
MHG: Ustedes tenían trato directo con Perón sobre estas cosas o había intermediarios que les decían que Perón acompañaba?
RP: El trato directo se dio en el inicio de los 70, el intercambio de cartas, que aparece en el libro, las cartas que mandábamos y las respuestas concretas que Perón hace sobre las mismas. Eso se da después, de hecho nosotros planteamos la organización y las acciones sin haber consultado, ni pedido permiso, ni haber discutido con Perón.
MHG: Por qué cuándo se vuelve a la democracia hay un ínterin de parar con la lucha armada y luego se vuelve a ella aún estando Perón?
RP: A la lucha armada se vuelve después de la muerte de Perón. Y se plantea para septiembre del 74, eso fue un error político grave.
MHG: Y Rucci?
RP: Rucci no fue en ningún momento ni panificado ni aprobado ni ejecutado desde ninguna estructura que dependiera de la organización Montoneros.
MHG. Aquí quiero detenerme un minuto. Usted dice que sería de un sector que l hizo por cuenta propia?
RP: No puedo ni afirmar ni negar, fue un momento muy confuso porque se estaba dando la fusión entre Montoneros y FAP (Fuerzas Armadas Peronistas), con la confusión de estructuras. Yo no puede decir que haya habido montoneros que hayan participado o si ha habido agentes internos que indujeron ese hecho no se lo puedo decir. Lamentablemente la investigación no se hizo, quedó allí tapado ese hecho. Después hubo una investigación periodística, bastante subjetiva por cierto, con muchos errores que plantea el tema.
MHG: Usted dice que le libro de Reato tiene muchos errores?
RP: De hecho hay una segunda edición que se corrige a raíz de críticas que se hicieron, pero es un tema que quedó en la historia y desgraciadamente había que tomar las investigaciones iniciales, que se produjeron inmediatamente después del hecho.
MHG: A Rucci cómo lo veía usted como montonero?
RP: Rucci… declaradamente teníamos enfrentamientos con él. Básicamente pro los sectores sindicales más jóvenes que nos iban acompañando y que tenían una lucha constante por representar los legítimos intereses de los trabajadores, por un lado. Por otro lado, había sido nefasto en los hechos de Ezeiza, el 20 de junio del 73, en parte él había dado cierto apoyo a aparatos sindicales y no tanto, con una emboscada que se armó con López Rega, Osinde, y bajo la tutela de algunos intereses extranjeros. Pero bueno creo que so fue un hecho fatídico en la Argentina.
MHG. Pero yo lo he interrumpido, dígame el por qué vuelven a la lucha armada después de la muerte de Perón.
RP: Eso fue un error político y el mismo e comete presionado por las circunstancias, nos perseguían y nos mataban compañeros y de alguna manera uno tenía la presión de hasta cuándo íbamos a tolerar esa presión y eso llevó a plantear que tratando de salvar vidas pasáramos a una situación de mayor resguardo. Es un error puesto que en le corto plazo esta clandestinidad se puede haber salvado algunas vidas pero a largo plazo el desarraigo que eso significó en todos los lazos de comunicación de miles de compañeros a través de todo el país y de las organizaciones sociales, se fueron debilitando, significó a largo plazo algo que actuó en contra nuestro, facilitó de alguna manera el accionar, no tanto de la Triple A, pero sí claramente después el golpe de estado del 24 de marzo de 1976.
MHG: La clandestinidad de Montoneros y el accionar de la Triple A posibilitaron el golpe del 76?
RP: No posibilitó, le dio excusas. Creo que el golpe del 76 en realidad responde a otras causas que se encuentran claramente señaladas como en situaciones que sucedieron, como la de Villa Constitución con la huelga y donde definitivamente se dieron cuenta que no podían gobernar utilizando la camiseta peronista.
MHG: Considera que fue un error la vuelta de Perón y lo que ocurrió en Ezeiza?
RP: Yo no creo que el error político haya sido el regreso de Perón, de ninguna manera. Creo que el error político debió haber sido preguntarse para qué se vuelve. Yo evalúo y estimo que así como Lanusse fue derrotado en el corto plazo y se impuso la estrategia de Perón, creo que en el mediano y largo plazo terminó imponiéndose aquello que planteó Lanusse, en el sentido de promover el enfrentamiento interno y separar a Perón de los planteos más transformadores del peronismo.
MHG: La organización Montoneros tenía una forma militar?
RP: Depende de los momentos. Nace como una organización político-militar, eso está claro. Lo que pasa es que después vinculado a este hecho y el paso a la clandestinidad lamentablemente se fueron militarizando las estructuras. Varias autocríticas nuestras fueron produciendo la militarización de las estructuras.
MHG: Cuándo empieza el declive del Montoneros?
RP. El 20 de junio del 73, con el regreso de Perón y con la emboscada de Ezeiza. Cuando evidentemente el choque interno nos va llevando por otros caminos.
MHG: Ahí empiezan diferencias marcadas entre ustedes?
RP: No, hay alguna diferencia con un grupo que dio que había que estar sometido a lo que Perón diga, que se llama el Grupo Lealtad, y creo que eso también nos perjudica, si bien el grupo desaparece rápidamente, pero significa una debilidad interna y de alguna manera que eso se fue metiendo dentro de la propia organización.
MHG: Cuándo ocurre que se dice que las armas ahora no?
RP: Eso fue en el 80. Mucho tiempo después.
MHG: Cuál fue el mayor error de Montoneros?
RP: el que le dije, el paso a la clandestinidad.
MHG: Y el mayor acierto?
RP: Fueron dos cosas: el aramburazo en el principio que le dio un arraigo popular impresionante; y, en el segundo lugar, haber participado en las elecciones del 73 rompiendo una tradición de los movimientos políticos-militares del mundo.
MHG: Hoy e mundo no está en condiciones como para que se dé o replique lo de Montoneros?
RP: No, claramente, yo entiendo que no, si bien nunca es descartable esa situación, creo que es imprescindible imaginar un momento similar.
MHG: Qué me estoy olvidando que contiene su nuevo libero y yo me estoy olvidando?
RP: El libro lo que tiene es la parte histórica que llega hasta la primera resistencia, que se inicia en el 55 hasta el 64, la segunda que se inicia en el 66 y en adelante, el gobierno de Perón, la lucha contra la dictadura, las democracias condicionadas que tuvimos como salida a esta situación, la relación de las democracias y el poder imperial, poder que había impuesto de alguna manera la doctrina de la seguridad nacional y que después genera condiciones para plantear algunas democracias, que so importantes lograos desde el punto de vista de la expresión popular, pero con grandes limitaciones. En ese marco los gobiernos de Alfonsín y Menem, el gobierno de la Alianza, el 2001-2002, con ese rebeldía que se manifiesta en las calles y el gobierno kirchnerista. Y por ultimo un capítulo de propuesta hacia el futuro.
MHG: Qué espera de este libro que va a se presentado en la Feria del libro?
RP: No quiero que quede archivado, sino que sirve, pero para las futuras generaciones y para los jóvenes que vendrán. Porque yo traté de resumir ahí desde un punto de vista subjetivo, personal, no como un historiador, cómo se construyó una respuesta con sus aciertos y errores en la vida política, y qué es esa respuesta en la actualidad, para que los jóvenes tengan un elemento, no para recorrer los miso caminos sino que cada uno elije el que más le parezca acertado en una circunstancia histórica, pero sí para ver cómo otras generaciones respondieron aunad menada conectiva que es permanente y que será eterna, mayor justicia, mayor dignidad.
MHG: Cuál es su relación con el kirchnerismo? Cuándo los chicos de La Cámpora reivindican a Cámpora usted qué siente?
RP: Yo milito en la Organización Libre del Pueblo y en los inicios del kirchnerismo organizamos junto al movimiento Evita, en ese momento La Cámpora no existía, y un movimiento que se llamaba Peronismo Militante, hicimos una movilización el 26 de julio de 2003, favorable al gobierno, ahí entramos en contradicciones y nos separamos., hicimos algunos debates con funcionarios del gobierno acerca del futuro y no coincidimos por los caminos de posiciones nacionales e internacionales para plantear otras realidades que significaran cambios en Argentina.
MHG. Sigue siendo peronista?
RP: Soy parte absoluta del sentimiento peronista que tiene gran parte del pueblo peronista, pero no tengo nada que ver con las estructuras del movimiento justicialista ni nada que se le parezca. Creo que el peronismo en su estructura ha pasado a ser una parte del sistema.
MHG: La última pregunta y absolutamente respetuosa: puede dormir tranquilo?
RP: Absolutamente. Creo que… yo tengo un dolor muy profundo por lo que han padecido miles de compañeros y sus familias, pero tengo la tranquilidad total y absoluta que aquellos sueños de los compañeros he dado todo por ellos y aquí va una cuestión, aquella energía desplegada por miles de compañeros es una fuerza que está presente en la sociedad. Nosotros tomamos las banderas de algunos caudillos del siglo XIX, por una argentina distinta, le dimos actualidad en el siglo XX y estoy convencido que no faltarán generaciones que en siglo XXI las van a tomar para llevarlas a la práctica. Nosotros fuimos un eslabón en esa historia.
MHG: Siempre se ha dicho que hubo connivencia de la cúpula de Montoneros con las FFAA, eso existió?
RP: Son dos cosas distintas. Cuando se habla de connivencia, se habla generalmente de Massera y eso es absolutamente falso. Que circula que eso es verdad no como un dato histórico, me parece a mí, sino como una advertencia a las nuevas generaciones para decir que no vale la pena luchar ni combatir, y eso va con aquellos que se ice que algunos se dieron la buena vida mientras mandaban los chicos la muerte. Pero los datos concretos de trece compañeros de conducción que hubo en todos esos años, desde el golpe de estado hasta que asume Alfonsín, diez han muerto en el país. De modo que los datos desmienten esa realidad. El otro tema nosotros tuvimos conocimiento con la conducción del general Carcagno, y nunca lo hemos negado, con el cual iniciamos actividades cam el Operativo Dorrego y estábamos planteando actividades para el año 74 y justamente esas actividades estaban para afianzar la democracia y evitar los golpes de estado y un proceso de cambio en la Argentina. Lamentablemente cuando Perón se notifica de estas relaciones lo echa a Carcagno. Con lo cual Carcagno en la Conferencia de Estados Americanos, en el año 73, lo que había expresado era que el enemigo del poder en Argentina no era la subversión, sino que era el capital trasnacionalizado y en su lugar llega Anaya y éste dice unas semanas después que hay que terminar son la subversión apátrida. Colocamos al enemigo de la patria y del pueblo, de la doctrina de la seguridad nacional y a sus personeros como Viola, Videla y demás, dentro del propio equipo de gobierno. Bueno… después están los efectos, y si dejamos de lado que con mayor fuerza y voluntad podíamos haber defendido a aquel gobierno.

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