El PAPA es un héroe o un pusilánime

Dr. Claudio Fantini – Politólogo- Analista de política internacional – Periodista

Hay 3 Ratzinger- uno el teólogo joven y brillante, otro rígido colaborador de Juan Pablo II, guardián celoso del dogma y un tercero, Benedicto XVI que se parece mucho más al primero que al segundo
El tema clave es qué posición tendrá el nuevo PAPA frente lo que Benedicto intentaba denunciar


MHG: Qué lectura hace de la renuncia del Papa Benedicto XVI?
CF: Yo sostengo que hay que interpretar a esta renuncia como una denuncia, contra una situación a la que este Papa sintió que no tenía instrumentos para revertir. Es una renuncia a la vez sorpresiva y a la vez esperada, porque hace algo más de un año en un libro, él había hablado de la posibilidad de renunciar si sentía que las fuerzas le flaqueaban, fue el primer Parpa en hablar de ese tema. Incluso Joseph Ratzinger, en su larga carrera, en todos los documentos que escribió, en todos los tratados y ensayos que escribió nunca había avalado él la posibilidad que renuncie un Papa. Pero ya siendo Benedicto XVI habló que en ciertas circunstancias él recurririría al derecho canónico y a la cláusula que habilite la renuncia de un Papa. Personalmente creo que la posibilidad es que la renuncia es denunciante y, por ende, hay algo de heroico en su gesto y si no es un hombre débil, un pusilánime, para decirlo en términos políticos, no hay una tercera posibilidad. O lo uno lo otro. Que una persona en ese cargo que nunca antes había avalado teóricamente la renuncia desde la teología, desde su labor, lo haya hecho porque siente que está viejo y que está cansado, bueno no parece un argumento serio. En estos días, en una homilía posterior a su renuncia, habló de una Iglesia fracturada, en la que reinan posiciones hipócritas, habló de la necesidad de reformas, su última medida como jefe de estado fue reemplazar al presidente del banco Vaticano, estaba claro que en estos años él venía haciendo esfuerzos para transparentar las finanzas del Vaticano, finanzas que están llenas de puntos negros, muy oscura. Estaba claro que intentaba, siempre desde la debilidad, siempre fue un Papa sin fuerzas, un Papa débil, pero mucho más debilitado en estos últimos años, en que se lo veía, desde esa fragilidad, intentar descorrer velos de impunidad de viejos vicios que tiene la Iglesia.
MHG: Asumió posiciones más progresista que Juan Pablo II.
CF: Así es. Yo considero que hay tres Josep Ratzinger, un teólogo alemán, un hombre preparadísimo, sumamente inteligente, integró una camada de teólogos vanguardistas donde estaba –entre otros- el bávaro Michael Schmaus, en ese grupo de teólogos jóvenes y brillantes que tanto gravitaron con su pensamiento sobre el Concilio Vaticano II, estaba Ratzinger, un vanguardista con idea propia, con su propia posición respecto al dogma, al mensaje evangélico, no obstante como intelectual sólido que era, como hombre preparado e inteligente, como hombre con un pensamiento refinado y profundo, él nunca eludió el debate, al contrario siempre lo promovió, promovió las distintas posiciones, el pensamiento. El segundo Ratzinger, es el rígido colaborador de Juan Pablo II, el hombre que ocupó la prefectura de la Congregación para la Doctrina de la Fe, el ex santo oficio, ése era ya muy distinto al primero, era un guardián celoso del dogma, que pareció lleno de miedo hacia las distintas concepciones y hacia el debate. Y el tercero es Benedicto XVI, mi impresión, sobre todo a partir de su renuncia, me parece que el tercero se parece mucho más al primero que al segundo. Veo que la renuncia de Ratzinger no es la de un pusilánime que escapa de una responsabilidad que de repente se le volvió abrumadora. Esa es mi impresión, la historia develará si es así.
MHG: Benedicto XVI reivindicó a Ratzinger.
CF: Así es y esa es la idea que yo desarrollo a través de los tres Ratzinger planteando que está el tercero más cerca del primero, para mí el primero es sumamente valorable y el segundo no lo es, para mí el papado de Juan Pablo II, lo desarrollo en un libro, que se llama “Infalible y absoluto, con la colaboración de Ratzinger, significó verticalizar nuevamente la Iglesia que Juan XXIII y Pablo VI había horizontalizado.
MHG: Y qué puede venir?
CF: Es muy difícil, de lo que estoy seguro es que el tema no importante es si el Papa que viene va a ser latinoamericano o asiático o sudafricano o europeo, eso es para distraer. El tema clave acá es qué oposición va a tomar el nuevo Papa en los temas de corrupción que intentaba transparentar desde la debilidad y finalmente derrotado, Benedicto XVI, qué posición va a tener frente a los velos de impunidad de la pedofilia, por ejemplo, que desde la debilidad trataba de corregir Benedicto XVI. Esos son todas preguntas de relevancia. Lo importante es si va a tratar de desatar los nudos de corrupción que se ven en el campo de las finanzas vaticanas y si va a terminar con esa impunidad que se ha visto en todos estos últimos años.

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