La política social hay que atenderla a lo guaso

Lic. Daniel Arroyo: – Presidente de la ONG Poder Ciudadano/////Ex viceministro de Desarrollo Social de la Nación—–Nuevo Libro: “Las cuatro Argentinas: ideas y caminos para lograr una sociedad integrada

A la gente le “quema” la cabeza el hacinamiento, el endeudamiento, la falta de trabajo y el mal transporte”
“Hay que crear un fondo de inclusión juvenil de $ 7 mil millones”
“Hay que ir al rescate de toda una generación”
“Al no haber movilidad económica hoy la venta de droga es una opción”
“Estamos en un momento donde todavía podemos hacerlo, todos los partidos políticos debemos ponernos a trabajar en un plan de 5 años”

MHG: Se han sucedido algunos episodios de violencia en Rosario y en las grandes ciudades, básicamente relacionados con el narcotráfico, qué opinión le merece esta cuestión?
DA: Esta claro que la situación en los grandes centros urbanos en Argentina se ha ido complicando y hay tres cuestiones fuertes; por un lado un problema de inflación, y por lo tanto de menos changas, de menos actividad económica, en los barrios hay mucha gente que tiene cobertura de programas sociales: por asignación universal por hijos y otros que ha ido aumentando el consumo, porque con una cuotita uno se compra una moto, pero al acabarse la changa, sobre todo de parte de la rama de la construcción, se ha ido complicando y hoy hay un primer problema en los barrios, hay menos dinero, menos movimiento económico y menos trabajo. Lo segundo es, no sólo la venta de droga, sino el desenganche, el que vende droga en el barrio gana mucha más que el que trabaja, que el que hace changas y entonces para muchos pasa a ser un ingreso que les permite sostenerse cuando no hay movimiento económico. Si bien en los últimos años ha habido un desenganche, el pibe que hacía changas llegaba al barrio y ganaba menos que el que vendía drogas, hoy se ha agudizado por la falta de movimiento económico. Hoy se plantea como un serio problema porque hay venta de drogas enfrente de las escuelas en los barrios. Hay 900 mil jóvenes de 16 a 24 años que ni estudian ni trabajan, así que hay un grupo que está fuera de todo y esa combinación en el 2012 que no ha sido un buen año económico, está plateando problema, no al estilo del 2001: de hambre, de necesitar comedores comunitarios o asistencia de lo básico, pero sí problemas de ingreso, de movimiento económico, y sobre todo de un mal vivir, una situación crítica que se ha ido agudizando, que ha tenido que ver en parte con los saqueos de fin de año, pero sobre todo se ha agudizado en los grandes centros urbanos.
MHG: La inflación es la molotov?
DA: La inflación es fuerte porque venimos de varios años y ha hecho perder la referencia, uno no le queda claro cuánto necesita de dinero para poder moverse, ha perdido la referencia de cuánto sale ir al supermercado y con cuánta plata hay que ir. La inflación es importante pero hasta hace un año todavía había una referencia, uno sabía con cuánta plata había que ir. Hoy el parate de los ingresos y la pérdida de referencia más la inflación, más la deuda, hay mucha gente que terminó sacando crédito, todo ese mecanismo de deber plata, de tener que pagar una cuota permanentemente y no tener ingresos y que las cosas salgan más caras, va generando un circuito negativo. Otra cosa es estar en la casa y con hacinamiento, no tener trabajo y viajar mal. Y cuando se combinan las 3 cosas, que es claramente es el caso en el conurbano bonaerense, uno está sacado todo el tiempo, eso le quema la cabeza a un persona, más el tema del endeudamiento y la inflación, por eso me parece que hay que pensar otro tipo de política en los barrios que no sea alimentarias, sino que tenga que ver con el trabajo.
MHG: Esto tiene solución, qué se podría hacer?
DA: Creo que no sólo tiene solución sino que hay que aplicarla rápidamente, hay un primer elemento que hay que hacer, si uno toma el caso de los jóvenes, hay que constituir un fondo permanente de instrucción para los jóvenes, de $7 mil millones, primero con una red de 20 mil tutores, el tutor es una maestra, es el profesor de un club de barrio, es un amigo, es sacerdote, es un pastor, o sea una persona que acompaña a reconstruir al sujeto que cuando está en la esquina sin saber qué hacer le diga que venga y que lo acompañe. Segundo creo que hay que c el derecho al primer empleo, joven que entra a trabajar por primera vez en una empresa, esa empresa tiene una deducción impositiva. Articular lo público y lo privado y que claramente la empresa que tomó un joven tenga una ventaja impositiva. Además, se debe volver a la escuela de oficio y extender el crédito y la baja tasa de interés, porque si no lo que tenemos es endeudamiento. Junto con esto hay que cortar con la inflación y cortar con el tema de la venta de droga, porque por más esfuerzo que hagamos, por más capacitación laboral, si el pibe cuando vuelve al barrio, concretamente, gana menos que el que vende droga o el que está vinculado a la política o se extiende la venta de droga, muchos de los esfuerzos caen en saco roto. Por eso hay que cortar la venta de droga en Argentina.
MHG: Este Fondo de Inclusión Joven fue presentado en un foro esta semana en Esteban Echevarría?
DA: Sí. Es lo que necesitamos, una ley que establezca un fondo permanente, así como en la educación tenemos el 6 % del PBI, para los jóvenes destinaríamos un 0,5 %, para los tutores, para la becas, para los incentivos fiscales, pero es necesario que sea algo permanente. Me parece que hay algunas cuestiones que tenemos que sacarla de la competencia electoral. La situación de los 900 mil jóvenes, la situación del crédito para los barrios y la vivienda hay que quitarlo de la discusión y no depende si gobierna Juan, Pedro, o Antonio, hay que ponerlo permanente en agenda. Y mi impresión es que si nosotros hacemos una política fuerte, masiva de inclusión de los jóvenes podemos pasar, en 5 años, de esos 900 mil a la mitad.
MHG: Municipios y comunas son la clave de este plan?
DA: Municipios y organizaciones sociales son la clave, hoy tenemos un esquema donde el 70 % de los recursos los tiene la nación, el 23 % lo tienen todas las provincias juntas y sólo el 7 % los 2200 municipios. No se puede reconstruir la problemática social de arriba hacia abajo, el nivel nacional puede decir vamos a hacer X, pero la realidad de los lugares es distinta y se debe tener en cuenta. Hay que transferir automáticamente este fondo a organizaciones sociales que están trabajando en los barrios y a municipios para poder hacerlo. La política centralizada en lo nacional sirve para algunas cosas, por ejemplo para la asistencia alimentaria, es para todos igual. Pero en el caso que hay que generar trabajo y desarrollo en los barrios, hay que hacerlo a nivel local.
MHG: Cómo se conquista a un chico para el trabajo cuando venimos alejados de la cultura laboral?
DA: se lo conquista, primero con racionalidad económica, le tiene que servir para algo hacer un determinado mecanismo, estudiar sirve porque veo que el pibe que está a la vuelta de mi casa está mejor. El trabajo sirve porque el que consiguió un trabajó mejoró. Se lo conquista primero con el ejemplo, los chicos son pragmáticos y muy realistas y más allá de lo que uno diga, si no lo ven que suceda, les puede parecer una buena idea y nada más. Acá no sólo hay que generar programas para trabajar o estudiar sino que vean a los que lo hacen les va bien. Me parece que el rol clave tiene que ver con los tutores, los jóvenes creen poco en las instituciones, si los convocan de la política entienden que hay interés detrás, les parece que una escuela no sirve por lo que se puede aprender en ella, les parece que los contenidos no tienen que ver con la vida. Pero desde la escuela y creando un red de tutores hay que empezar a acompañar a los jóvenes, pero esto no es ver cómo están, sino que el rol del tutor sea vinculado con el trabajo, ver qué posibilidades de trabajo hay, acompañar todo el tiempo. Lo que necesitamos en Argentina es un gran plan Marshall, tenemos una generación en situación muy crítica, hay que ir al rescate de ese sector y esto requiere de mucho financiamiento y, sobre todo, de personas que acompañen y que sean creíbles. Para mí esto es fundamental: a los jóvenes los deben acompañar alguien que tenga legitimidad. Los jóvenes entienden bien la tarea, si un pibe tiene que trabajar de repositor de supermercado, va y lo hace bien. Lo que le cuesta es sostener el ritmo, trabajar todos los días durante 8 horas porque no han visto ni a su padre o a su abuelo trabajar; o, porque no tienen lo que da la escuela, un método, un chico que se levanta a la misma hora, se viste y va a la escuela, genera un método, una rutina que luego le permite trabajar, tener pareja, para todo. Hay que reconstruir el método para acompañar, pero el rol de los tutores y de la escuela es vinculado con el trabajo, es sostener y acompañar en forma permanente.
MHG: Me han comentado que en Rosario para cuidar un bunker de venta de droga le pagan 200 pesos por día, el estado está en las mismas condiciones para ofrecer eso?
DA: La política social en Argentina tiene recursos por 22 mil millones de pesos, hay distintos programas, sin duda el estado está en condiciones de rearmar esquemas de trabajo que mejoren esa situación, pero para esto el estado tiene que trabajar con los municipios y con las organizaciones sociales y tiene que decir qué se va a hacer y hacerlo. Creo que hay que hacer una oferta laboral en cada barrio, hoy el estado no tiene problemas de recursos porque han aumentado fuertemente los recursos económicos, pero junto con eso necesitamos que corte la venta de droga. Hay que organizarlo los planes estatales; Brasil, para dar un ejemplo armó un programa que se llama Bolsa Familia, y llega a 14 millones de hogares, son 40 millones de personas, toda una Argentina junta, trabajando con becas, con acompañantes, del padre, de la madre, del chico, con tutores que lo hacen permanentemente. Hay que hacer un programa de manera integral y no es que no haya dinero en el estado para hacerlo, hay que articular todo, nuestro país tiene muchos programas dispersos o sueltos, hay que articular todo y hacerlo masivamente y romper la venta de droga, hoy yo no veo ningún impedimento de recursos, porque estamos en un momento en el que el nivel de recaudación es muy alto.
MHG: Hay que planificar el rescate…
DA: Y establecer prioridades, decir que acá el problema principal de Argentina es esto y pongamos todo el acento en resolver eso. No es una especie de mundo ideal, tipo polis griega, nos ponemos de acuerdo en esto y en lo otro no. este punto que es el problema de Argentina, quistémoslo de la discusión política, concentremos todos los recursos, saquemos diversos programas sueltos y unámoslo en uno, transfiramos recursos a nivel local y junto con una política social rompamos la venta de droga. Creo que es un tema más, no estoy queriendo decir que sea sencillo, pero es más operativo y práctico, pero hay que hacerlo, y eso es simplemente: hacerlo.
MHG: En Rosario vecinos con una agrupación gremial limpiaban su barrio, en otro, los vecinos destruyen los bunkers donde se vende droga, hay mucha soledad porque no hay una cabeza organizativa.
DA: Nosotros consideramos que no es solo trabajar en soledad sino el riesgo que implica, si después nadie los acompaña del estado quedan en off side, quedan sueltos y son objetos de problemas en el barrio. Lo que hay en Argentina es mucha reacción en los barrios, los padres están muy preocupados por la situación de sus hijos, sobre todo las madres, y tienden a combatir los puntos de venta de droga, sino que, además, están muy alerta de lo que va pasando en el barrio para evitar que tengan dificultades sus hijos. A esa acción no sólo le falta al estado que acompañe, porque si no les pasa a las madres que luchan contra el paco que van de un lado a otro esforzadas y luego de un par de años de dar vueltas por ahí bajan los brazos. Esto requiere de una articulación fuerte del estado y de las fuerzas de seguridad y de la política social. Pero creo que en Argentina hay mucha solidaridad en los barrios, pero estamos en un momento en que esto se puede hacer. Hay diferencias entre Argentina con otros países de América Latina. En una favela en Brasil, el líder narco es un estado en sí mismo, maneja el narcotráfico, pero hace los controles para las chicas adolescentes, manda los chicos a la escuela, hace de bueno y de malo, en Argentina todavía no es así, pero va camino a eso. Pero junto al narco está la Iglesia, la sociedad de fomento, un programa estatal, todavía hay muchos esfuerzos sueltos, hay que consolidar los esfuerzos para ir cortando eso. La Argentina aún teniendo dificultades todavía no hay lugares en donde el que domina el territorio es el narcotráfico, como sí ocurre en otros países. Estamos cerca y por eso hay que hacer un cambio y eso requiere de apoyo del estado y de apoyo sostenido, porque lo que pasa es que algún programa estatal está hecho con garra y con ganas pero dura poco tiempo y queda luego el que está trabajando en el barrio trabajando con sus posibilidades y nada más. Hay que generar un política integral, es decir, este tema tenemos que resolverlo y sacarlo de la discusión electoral, se pone todo el acento acá y generamos un fondo específico y nos ponemos una meta; en los próximos 5 años hay que dar vuelta esta situación. Hace 10 años teníamos 900mil jóvenes que no estudian ni trabajan, habiendo mejorado algunas cuestiones, hoy tenemos el mismo número, entonces acá no se ha mejorado por tanto hay que tomarlo de otra manera.
MHG: Las políticas de contención del que ya consume también fallan…
DA: Por un lado hay una falta de lugares para la atención para los que consumen paco, el hospital no atiende porque tiene miedo que alguien que entre termine rompiendo todo el hospital, el estado le da de a poco a las organizaciones que trabajan con esto, entonces las instituciones dejan de atender a los chicos pobres y atienden a los que tienen obra social. Hay falta de metodología, también, porque hace falta trabajar entre todos porque el tipo de adicciones que tenemos hoy es distinto al de otro momento, pero falta que estado lo acompañe y lo financie. Hoy en el tema de adicciones tenemos un vacío profundo en la atención. Aquella persona que es adicta tiene pocos lugares para atenderse y si encima no tiene obra social está muy complicado porque el estado paga tarde y mal a las instituciones que lo hacen, éstas terminan solo atendido a los que tienen obra social.
MHG: Sucede lo mismo con a los que delinquen por la droga, si entran a las instituciones están mal atendido y si salen quedan a la buena de Dios.
DA: Cuando fui ministro de la provincia de Buenos Aires tuve a mi cargo los institutos de menores y me quedó claro; primero que el instituto no es un ámbito de resocialización sino de empeoramiento de la cuestión. En Buenos Aires que es un caso más extremo, en un instituto donde debería haber 80 chicos hay 150 y como esto ocurre el aula pasa a ser una celda más porque no hay lugar, no salen al patio porque los celadores tienen miedo que se escapen; y, segundo, algo que me parece determinante, el joven tiene la impresión que detrás de la cadena de delito tiene algo que ver la policía, la justicia, que el entramado de relaciones no es sólo jóvenes que delinquen que deciden por su cuenta hacer algo, sino que hay un entramado más complejo. Una cosa es un chico que roba un chocolate que lo roba para comer o que roba una zapatilla, no es lo mismo que el que roba un auto, el que lo hace es porque hay un desarmadero detrás, hay una estructura de policía. El grueso de los delitos que cometen los jóvenes tiene un entramado institucional grave donde los que deberían ayudar por lo menos no ayudan lo suficiente.
MHG: Usted dice que esto hay que sacarlo de la política, pero cuando en Santa Fe hubo un hecho grave que implicaba a policías con la droga la política se metió enseguida.
DA: Sí, está claro y no lo veo tan fácil, pero Argentina tiene una listado de problemas como los de la pobreza, de trabajo informal, hay problemas de desigualdad, hay problemas con la escuela secundaria, hay una larga lista de problemas. Pero el problema es el de los jóvenes en los barrios y todos deberíamos decir: esta cuestión debería no ser objeto de debate electoral, no lo hagamos objeto de clientelismo, generemos en este caso una política específica para atenderla a lo guaso, grande, en escala para resolverla. Yo soy optimista no porque estoy seguro que se va a hacer, sino porque no hay problemas de recursos en el estado, si no lo hacemos ahora que hay recursos, cuándo lo vamos a hacer?

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