Dr. Alfonsín, usted y yo entramos con la Constitución, y nos vamos juntos con la Constitución en la mano

Dr. Víctor Martínez: Abogado. Profesor de derecho minero (Universidad de Córdoba). Presidente del Instituto Nacional Yrigoyeneano)- Ex Intendente de la Ciudad de Córdoba. Ex Vicepresidente de la Nación

MHG: Sigue siendo presidente del Instituto Nacional Irigoyeneano?
VM: Estoy con mandato vencido esperando que me releven

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MHG: Cuál es su opinión respecto del Dr. Raúl Alfonsín?
VM: Somos muchos los políticos, somos muchos los dirigentes, pero son muy pocos los estadistas, entre los grandes estadistas se encuentra Raúl Alfonsín, por muchas circunstancias. El estadista es un hombre guiado por principios, por conductas intachables, por una línea recta de actividad subordinada a sus objetivos, plataformas y sueños, diría yo también, que hacen de él un verdadero conductor, conductor de pueblos. Entonces Alfonsín en ese sentido no solamente superó los límites de la provincia de Buenos Aires, de la República Argentina, de América Latina, sino que también se proyectó como una luz muy fuerte en el mundo por estar aferrado a principios y conductas, su gestión fue impecable, para él todo lo que estaba dentro de la Constitución era bueno, lo que estaba fuera de ella, era mal y a ese principio fue muy fiel.

MHG: El Dr. Strassera dijo que previo al juicio a las juntas militares tuvo que entrevistarse con Alfonsín y el periodista le preguntó si le había dado alguna indicación y Strassera respondió que le dijo “haga lo que tenga que hacer, pero no se le vaya la mano”
VM: Cuando yo tenía que realizar alguna gestión por América o por el mundo, sobre todo cuando había recambio de presidentes, le decía que me dijera si tenía alguna indicación en particular que hacerme y siempre me dijo que siguiera según mi criterio. Era muy respetuoso cuando delegaba alguna función.

MHG: Apelo a su memoria, cómo fue la ley de Obediencia Debida?
VM: La citada ley fue esa impronta que tenía Alfonsín, no por el deseo de llegar a alguna amnistía, estaba muy lejos de su pensamiento, sino para que tuviéramos un instrumento que permitiera deslindar responsabilidades, y contribuir a esclarecer las desapariciones y las muertes y los que verdaderamente habían violado los Derechos Humanos. Este fue el espíritu de la ley de Obediencia Debida. Luego lamentablemente fue dejada sin efecto y creo que fue una iniciativa loable.

 
MHG: Cómo analiza el levantamiento de Semana Santa?
VM: Semana Santa fue una brusca salida inconstitucional de algunos militares que no comprendían que Alfonsín había rescatado la democracia para que permaneciera, no estaban acostumbrados a dirimir los conflictos dentro de la democracia, dentro de las instituciones, entonces creían que a través del pretexto de rectificar algunos errores dentro de las FFAA se podía hacer cualquier cosa fuera del comandante que era el presidente de la república. De manera tal que esto tuvo su saldo negativo y también su saldo positivo porque hubo una reacción social, no solamente del gobierno sino también de la oposición porque fuimos al balcón de la Casa Rosada a una convocatoria de gente que no habíamos llevado nosotros en ómnibus, ni se le dio ni heladeras, ni subsidios, ni halagos, de modo que fueron a repudiar los actos subversivos de Semana Santa.

MHG: El tema económico fue de gravedad, fue la causa del adelantamiento del llamado a elecciones?
VM: Fue una de las consecuencias que hubiera una persona distinta al partido nuestro, es decir un opositor, que si bien no había asumido la presidencia de la república estaba ya elegido, de modo que había un interregno con dos presidentes, un presidente en ejercicio y un presidente electo que tenía que asumir en pocos meses. Eso fue una desgracia desde el punto de vista institucional, yo siempre yo abogué para que el presidente electo se hiciera cargo de las funciones. Si a esto le sumamos un verdadero boicot económico que se hizo por las autoridades económicas que iban a asumir en el gobierno del Dr. Menem… todo precipitó un poco la salida de Raúl Alfonsín.

MHG: Su relación con Alfonsín perduró en el tiempo más allá de las funciones en el estado?
VM: Siempre fue óptima, siempre con el mismo respeto, con la misma generosidad. Recuerdo que un día me llamó a casa y me dijo que me iba a pedir un favor, estaban por darle un homenaje, que iban a descubrir un busto, me dijo “le he pedido a la presidente que sea usted el que descubra el busto”. Yo le dije que me estaba haciendo un grandísimo honor, o sea, siempre tuvo muchas actitudes muy generosas y muy respetuosas para con mi persona. De tal manera que no tengo más que buenos recuerdos y ojalá que institucionalmente pueda haber en el futuro fórmulas presidenciales tan pacíficas y tan respetuosa de los poderes. Además, fue Alfonsín un respetuoso de los poderes consagrados en la Constitución, yo me sentía muy cómodo en el Poder Legislativo porque jamás interfirió negativamente en la gestión mía como presidente del senado y como vicepresidente, es más tuvo la generosidad de encargarme el ejercicio de la presidencia por más de 200 días, así que no puedo más que tener un reconocimiento. Y debo pedir, no para halago personal mío, como un ejemplo para el futuro, que presidente y vice constituyan una verdadera fórmula al servicio del país.

MHG: Cuando Alfonsín toma la decisión del renunciar, conversaron a este tema?
VM: No, yo estaba en Villa Allende y él me llamó por teléfono y me convocó a Olivos. Allí me encontré con una reunión donde estaba Pugliese, Gil Lavedra y otros distinguidos correligionarios, allí se me leyó un papel donde se decía que se acortaba el mandato legislativo. Tuve un pequeño protagonismo en ese momento, le dije “Dr. Alfonsín, usted y yo entramos con la Constitución, y nos vamos juntos con la Constitución en la mano” De tal manera que la única forma que aceptaba era que se compartiera el destino, nos íbamos los dos. Le dije que tendríamos que irnos con la Constitución en la mano y esa forma era la renuncia

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MHG: usted que ha ocupado el cargo de vicepresidente como ve las actuaciones de Cobos y de Boudou?
VM: Es muy difícil para mí, yo no soy juez de nadie, soy un simple ciudadano, me es un poco difícil juzgar a mis sucesores, lo que digo es que me da un poco de pena que hayan tenido que irse por rivalidades con el presidente y que se hayan constituido también en protagonistas de episodios bastante dudosos. Pero la historia dirá, lo único que le digo es que deseo que presidente y vice tengan una convivencia pacífica y razonable y que logren la relación que tuvo Alfonsín conmigo, yo estuve muy tranquilo porque no hubo un solo acto de corrupción en nuestro gobierno. De manera que no tuve que censurar de ninguna manera la actividad de Alfonsín.

 
MHG: Está en actividad política en los tiempos actuales?
VM: Voy a los actos cuando me es posible, tanto a los políticos como académicos, soy presidente del instituto Irigoyeneano, un gran honor, de modo que cuando puedo acudo a las invitaciones tanto en Córdoba como en Buenos Aires. Estoy escribiendo en las academias y he escrito algunos libros, de modo que siempre tengo con qué entretenerme.

MHG: por lo general las fórmulas presidenciales son representaciones de distintos sectores políticos internos, usted y Alfonsín eran eso, representantes de distintos sectores de la UCR?
VM: Nosotros teníamos distintos sectores internos dentro del partido. Alfonsín era presidente de Renovación y Cambio y yo era presidente de la línea Córdoba, porque yo soy del interior y él era de la provincia de Buenos Aires, pero eso significaba un hecho favorable, no significaba una cosa negativa. Son distintos criterios dentro de un partido que es democrático, además, de eso fuera del partido nosotros teñíamos un diálogo muy fluido con el peronismo, con el socialismo, de tal modo que fueron siempre respetados por Alfonsín y los partidos lo respetaron bastante.

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