La crítica ayuda al progreso

Argentina debería analizar algunos aspectos sin fanatismos”

Dr. Jorge Edwards: Embajador en París por el nuevo gobierno de Sebastián Piñera, – Narrador y ensayista chileno. Abogado y diplomático de profesión)

MHG: Ha venido a presentar su libro “La muerte de (Michel de) Montaigne” en la feria del Libro de Buenos Aires…
JE: Sí, esa es mi última novela, aunque algunos dicen que no es una novela, pero me tiene sin cuidado la clasificación, es mi último texto literario y ya está en las librerías…

MHG: Por qué se ha ido tan lejos… al humanismo?
JE: Mire, me fui tan lejos porque en realidad me fui muy cerca, porque Montaigne es una mirada muy moderna de las cosas que se olvidó durante siglos, pero que está resucitando con mucha fuerza hoy, porque tenía una filosofía muy razonable, muy inteligente, muy equilibrado, poco irónica, bastante sonriente y en el fondo reconciliadora. Estamos en una época de asperezas en le vida política y de falta de falta de consenso, etc., así que Montaigne me parece un antídoto estupendo. Además mi novela, no es exactamente sobre Montaigne, sino sobre un lector de hoy que lee a Montaigne y que mira al mundo y que puede recibir la inspiración de la prosa maravillosa del citado autor…

MHG: Montaigne encontró un punto de acuerdo respecto de las religiones.
JE: De las guerras de religiones que eran terribles, acuérdese usted de la matanza de la Noche de San Bartolomé, ahí los católicos fanáticos mataron a miles de protestantes en una sola noche. Las crónicas de la época dicen que el río Sena, de París, quedó rojo de sangre. Montaigne vivía en esos tiempos y procuró una reconciliación o acercamiento de las partes.

MHG: Hoy se puede encontrar algún Montaigne?
JE: No creo que no. Creo que es muy difícil. Pero por lo menos yo he tratado de entenderlo bien y de ponerme en la situación de él y mirar el mundo de hoy con una mirada humanista como la ve él y no con una mirada inhumana, o salvaje, o totalitaria, o dictatorial. Esto es desde hace mucho tiempo.

MHG: Dado que su existencia fue contemporánea con el arribo de los conquistadores a nuestra a tierras, Montaigne tenía una mirada de comprensión hacia los viejos moradores
JE: Montaigne tuvo dos experiencias muy interesantes. Una de ellas tiene que ver con una crónica española de la conquista la cual leyó con gran atención y se interesó mucho de todo lo que pasaba en América. La otra, sucedió un día que andaba en una calle, en una pequeña ciudad, cerca de Burdeos y se encontró con unos indios brasileños que eran caníbales y los estudió; le llamaron mucho la atención y llegó a la conclusión que eran mucho más civilizados los caníbales y más humanos que los europeos de su tiempo. Porque los europeos mataban a muerte lenta, a fuego lento en algunos casos, por cuestiones puramente ideológicas, torturaban a la gente antes que murieran; en cambio, los caníbales, cuando tenían mucho hambre, mataban a una persona con un palo en la cabeza, sin que se diera ni cuenta, porque iban por detrás y le pegaban el palo y luego se lo comían. Montaigne consideraba más humanos a los caníbales

MHG: Estamos en Semana Santa y conmemoramos la muerte por crucifixión de Jesús, pasados dos mi años el hombre no ha perdido la crueldad de este tipo de muertes o formas de dominación.
JE: Exactamente. Es lo que observa Montaigne en ese famoso ensayo llamado “Los caníbales”, ensayo que ha sido estudiado hasta hoy… Montaigne es muy moderno, en Francia no terminan de salir libros y ensayos sobre él… en Alemania, también, donde lo han estudiado muy bien. Me parece un hombre moderno y que ha anunciado la modernidad, por eso el caso me interesó, y además la historia es muy divertida, está llena de contradicciones. Él se puso el nombre de “Montaigne”, montaña, porque vivía en una torre en una montaña, en donde había vivido su abuelo, pero éste no tenía nada de señor o aristócrata, era un comerciante en pescado, en esa región marítima de Burdeos. Era un comerciante enriquecido, los vecinos de Montaigne se reían de él y decían que su castillo tenía olor a pescado, la ironía contemporánea.

MHG: Además, hizo de la duda su vida…

JE: Él cuando estudiaba un tema y no llegaba a una conclusión clara, en vez de tomar partido en forma precipitada, él se abstenía. En las vigas del techo de su estudio el cual yo visité, hay una frase que dice: “Yo me abstengo”, cuando no podía llegar a una conclusión; y de repente cuando discutía con otro, encontraba algunos argumentos buenos en el otro, se dejaba impresionar por eso. Era un hombre que tiene una mirada del otro, del que está frente a él, que puede ser incluso un adversario de él, muy razonable y humana. Hoy en día tiene un sentido muy bueno.

MHG: O esa parte cómica cuando define al matrimonio como esa jaula en que los que están quieren salir y los que no están quieren entrar.
JE: Exactamente. Él dice siempre que el matrimonio va por un lado y el erotismo, por otro.

MHG: Algo de eso pasó en su vida?
JE: Algo de eso hubo. Hay una historia con una chica que es un misterio… No se conoce bien. Pero es una chica que lo leyó a él a sus 18 años y le escribió hasta que lo encontró…

MHG: Esa mirada humanista suya de ver al otro y de considerar sus pensamientos tiene en nuestros países una vigencia para nuestra realidad…
JE: Por supuesto. Porque él vivió en medio de una terrible guerra civil entre católicos y protestantes, con grandes matanzas, crueldades, batallas impresionantes. Nosotros no llegamos a la guerra, pero hemos vivido en una guerra interna bastante fuerte en los últimos 30 años en América Latina. Así que la lección de Montaigne es muy útil para nosotros y, a veces, no nos reconciliamos todavía. Yo he estado en Argentina una semana y he visto muchas peleas entre los argentinos, que, en ocasiones, tienen una relativa justificación y, a veces, no la tienen…

MHG: Qué le pareció el discurso del Dr. Mario Vargas Llosa en la apertura de la Feria del Libro?

JE: Me pareció un extraordinario discurso, se lo digo no porque sea un viejo amigo de (Mario) Vargas Llosa, me sorprendió por lo completo que fue, por la forma en que tocó todos los temas y por lo íntimo en algunos aspectos, al hablar de relación con los padres. Y de su sentimiento de libertad y de justicia después de haber pasado por una experiencia infantil muy dura, sobre todo la relacionada con su padre. Me pareció un discurso muy ambicioso, de visión a largo plazo y un gran llamado al respeto de los derechos humanos, del otro y de la libertad.

MHG: Preocupado, además, por la relación que se hace entre liberalismo y dictadura o falta de libertad, siendo que son cosas opuestas.
JE: Eso un disparate. El liberalismo es una cosa total, como explicó Vargas Llosa, no sólo se refiere al altercado que él sufrió, el liberalismo se refiere al respeto de los demás seres humanos, eso es lo fundamental. Y en cuanto al derecho a la crítica, la crítica a un gobierno no es la crítica al pueblo…

MHG: Volviendo a Montaigne, cómo es tratar de entender al otro luego de su experiencia diplomática en Cuba por pedido del ex presidente Salvador Allende?
JE: Yo era diplomático de carrera y fui enviado por el gobierno chileno de entonces para abrir la embajada chilena en Cuba, porque había siete años de ruptura total de relaciones entre los dos países. Hice un viaje de un mundo a otro mundo diferente, me encontré con un mundo que yo desconocía y, en el fondo, mi decisión de escribir mis libros sobre el tema: “Persona non grata”, se debió a que en Chile mucha gente pensaba que Cuba era la panacea, digamos que lo que había que hacer en Chile era hacer una revolución a la cubana… Después de tres días de haber estado en Cuba, yo sabía que no era la panacea. Y que esa revolución en Chile habría sido muy dura, muy dramática y dolorosa y habría hecho perder muchas cualidades que eran parte de Chile, como por ejemplo: la tolerancia, el diálogo entre los diferentes partidos y tendencias. A lo mejor si hubiera sido peruano, ecuatoriano o chino, no lo escribo, pero como chileno, muy preocupado por lo que pasaba en Chile, lo escribí.

MHG: Después de las épocas trágicas que vivimos los latinoamericanos, por ejemplo Pinochet en Chile, la dictadura militar en Argentina ha quedado un saldo positivo?

JE: Lo bueno que ha quedado es que hemos salido de todo eso, porque eso era una guerra civil, eso es lo que yo justamente comparo, porque en Chile no se declaró la guerra, porque la intervención la paró simplemente de una manera brutal, pero ha habido una verdadera guerra interna, digamos lo que caracterizó a Chile por esos años fue la completa polarización de las partes. Los extremos no se tocaban y eran extremos muy violentos y muy ideologizados, irreductible. Eso felizmente pasó. Creo que el gran héroe de todo eso fue el tiempo y no las personas; el tiempo pasó y las personas comunes de la base del país eran sensatas. Es por eso que el plebiscito del año 88, nadie pensaba que se le podía ganar a un dictador por elecciones y, sin embargo el plebiscito fue ganado por Chile, por el país, que le dijo que “no” a la dictadura… y salió de ella sin drama, sin conflicto.

MHG: Cómo está viendo la realidad de los medios de comunicación, hay o no censura sobre ellos, faltan libertades, cómo está viendo Latino América en este aspecto?
JE: Nuestra América Latina tiene muchos matices, no se puede hablar en una sola palabra de ella, hay países como Chile, que es un país de libertades públicas, de prensa muy libre, tolerante; y hay países como Venezuela… Son extremos, extremos muy diferentes. Espero que en este mundo latinoamericano la sensatez y el humanismo político termine por imponerse. Yo vine a presentar una novela, que es divertida y está llena de anécdotas de la época de Montaigne y del propio Montaigne, pero también está llena de historias mías, porque esta novela tiene un lado que es una autobiografía, es la historia de un lector de Montaigne, que soy yo. Y yo soy un lector de él desde hace 50 años. Me ha pasado que muchos chilenos y argentinos me han dicho que ahora se iban a poner a leer a Montaigne. Yo les recomiendo ediciones y todo. En la feria del Libro se me acercó un señor que me ha dicho: “he leído toda la vida a Montaigne y nunca lo he leído usted, ¡así que ahora me voy a poner a leer a Jorge Edwards!” No estaría mal para mí, no es cierto?

MHG: Cómo se llamaría el libro que escribiría un lector de Jorge Edwards y como querría que fuera ese libro?

JE: Bueno, querría que fuese justo, por lo menos.

MHG: Pareciera que su posicionamiento se ubica cercano al de Vargas Llosa en su libro “El sueño del Celta”?
JE: Sí, en cierto modo, sí. Yo he tenido una vieja amistad con Vargas Llosa y es una amistad muy buena, muy natural, muy espontánea. Lo conocí antes que él fuera escritor, antes que publique “La ciudad y los perros”, creo que cuando se hace amistad con un escritor famoso y ya consagrado hay cierta deformidad en la relación. Pero esa relación nuestra del año 62 fue completamente natural y surgió de nuestra afición por la lectura y nuestra pasión por la literatura, pero sin que yo supiera que él estaba escribiendo esa novela.

MHG: Actualmente es embajador de Chile en Francia…
JE: Yo estaba muy lejos de la diplomacia, por casi 30 años, la dejé en el año 73. Después hice una breve vuelta a la diplomacia como embajador en la UNESCO en los años 90, con el gobierno de (Eduardo) Frei… Pero esta vez sentí en Chile que la Concertación estaba agotada en muchos aspectos y que era necesario que hubiera una alternancia política, porque si no esto se iba a convertir en el PRI mexicano, por eso dije que esta vez iba a votar por la centro-derecha. Y para mi sorpresa me llamó Sebastián Piñera, quien estaba en plena campaña y me invitó a comer a su casa y cuando ganó me ofreció la embajada en París. Si me hubiera ofrecido una embajada en cualquier lugar, le hubiera dicho que no, porque yo estaba escribiendo y leyendo es lo que más me gusta hacer en le vida, con estas dos cosas tengo mis finanzas más o menos organizadas, no le diré que rico, pero organizado, sí… pero me ofreció París y no le pude decir que no a París.

MHG: Vargas Llosa dijo que la crítica siempre ayuda a la reflexión…
JE: La crítica ayuda al progreso, la crítica permite que no se persista en errores, en altas de perspectivas, entre otras cosas.

MHG: Cómo está viendo a nuestro país?

JE: Argentina es un gran país, tiene una fuerza y una riqueza extraordinaria, y tiene un nivel de cultura alto, yo lo veo a cada rato, lo veo cuando estoy en la Feria del Libro en Buenos Aires, hablo con los lectores, etc. ¡Argentina es un país con tantas condiciones, retrocede comparativamente con respecto a Brasil, incluso en la economía con respecto a Chile!. Creo que en vuestro país hay algunos errores que conviene analizar, libremente y no fanatizarse alrededor de ellos. Eso es lo que creo respecto de Argentina, creo que tiene enormes posibilidades, pero no sabe desarrollar bien sus posibilidades porque no tiene un ambiente de libertad, de crítica, de reflexión, etc. La idea, por ejemplo de prohibirle hablar a Vargas Llosa en la Feria del Libro, habiendo sido el último Premio Nobel en Literatura, es una idea de un disparate impresionante. No veo cómo puede, en un país como Argentina que es un país inteligente, producirse ese fenómeno… fenómeno de sectarismo y de ceguera que se producen con demasiada frecuencia a mi juicio.

MHG: Cómo observa en Chile la alternancia política?
JE: Había muchas voces muy agoreras en Chile que decían que se iba a retroceder en los derechos sociales, que se iba a volver poco menos que al pinochetismo, y lo interesante de la situación es que no solo se ha retrocedido en las libertades públicas y en la relación del ejército con la sociedad civil, y que en los derechos sociales, incluso, se ha avanzado. Eso significa que Chile es un país que puede tener y que está en vías de tener una derecha civilizada y una izquierda civilizada y un centro político, que en cierto modo domina la situación por que el gobierno es de centro- derecha; así como la concertación era de centro-izquierda. Creo que es una situación favorable para Chile.

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