Dr. Ignacio de Mendiguren: Secretario de la UIA
– Ministro de la Producción en el gobierno de Duhalde
MHG: Qué reflexión le merece la negativa de la presidente a asistir a la celebración del Día de la Industria convocada por la Unión Industrial Argentina?
IM: En este año del bicentenario habíamos decidido celebrar el Día de la Industria junto con la Conferencia Industrial en noviembre y después recorrer el país y estar con todas las uniones industriales del interior para el mes de septiembre. Empezábamos con Entre Ríos, el día 17 vamos a estar en Santa Fe, en Salta, en San Juan, en Buenos Aires, esta era un poco la idea de la celebración. Pero como la CAME (Confederación Argentina de la Mediana Empresa) celebraba ese día, la Presidente decidió participar a ese festejo… entonces se produjo esa confusión. Creo que ayer o antes de ayer la Presidente informó que asistiría al Día de la Industria que vamos a conmemorar en el mes de noviembre. En principio no tuvo una trascendencia pública importante porque se entendía que nosotros también estaríamos celebrando en Buenos Aires y la Presidente había optado por otra institución.
MHG: Su camino es el de la diplomacia y el país necesita mucho de esto…
I M: Nosotros, como sector, estamos preocupados en poder poner en la agenda toda la energía que nos permita aprovechar esta ocasión. Todo el mundo lo está diciendo, pero nosotros lo tenemos muy presente, esta nueva oportunidad que se le está dando a la Argentina para los próximos 20 años. Con la crisis europea, la americana, con las características de cada uno de ellas, Argentina vuelve a quedar muy bien colocada. Hoy hay que entender que en el eje Asia-Pacífico se está generando una nueva clase media con millones de personas, esto significa mucho, porque las primeras necesidades son las que Argentina pueden proveer…
MHG: Previamente Argentina debe tener claro el modelo de país…
IM: Claro, pero esto es algo irrefutable, está ahí, sólo tenemos que verlo y hasta se lo puede cuantificar. Ahora si nosotros lo único que vamos a aportar son los recursos naturales, no hemos entendido el proceso… Lo que hay que aportar con los recursos naturales es la inteligencia y los consensos detrás del proyecto y que esta oportunidad nos permita ingresar en una etapa de crecimiento y logre el definitivo desarrollo. ¡Esto no se nos va a dar siempre y con tantas oportunidades!. Yo estoy trabajando hace 3 años en este tema, lo hemos trabajado con el Consejo Económico y Social… En Santa Fe sostuve que Argentina iba a crecer al 7% en este año, pero lo clave es serenar al país, terminar con la conflictividad, que la energía la podamos poner tras estos objetivos y no en el enfrentamiento. Es como que el tren está pasando de nuevo y nos encuentra a los argentinos peleándonos en el andén.
MHG: Las políticas de Estado son importantes, pero hay que tener en cuenta el tema de la justicia y de la corrupción, o sea, si vamos a convivir con ella o se vira hacia el eje educación-trabajo-producción. En la Unión Industrial se discute este tema?
IM: Cuando uno mira los diarios y ve estos temas se preocupa y mucho. Porque para hablar de un proyecto y de consensos, está claro que debe ser en un clima en que todo lo otro ya lo da como produciéndose. Cuando uno escucha al ministro de la Corte, Lorenzetti decir que “la paz va a ser inestable si una madre no puede pensar un futuro para sus hijos”… cosas tan obvias, que uno da por sentado que si estas cosas no se consolidan, el resto es muy complicado poder tenerlos. Si bien hay ejemplos, como China, que con un solo partido y sin democracia y con dirigismo han podido crecer, no es el caso para un país democrático como la Argentina.
MHG: China está creciendo, no se están desarrollando aún…
IM: Están yendo hacia él, pero de otra forma. Pero nosotros no podemos aspirar a eso. Porque el camino al desarrollo implica postergaciones presentes para tener un mejor panorama futuro. El ejemplo más claro se dio en los Estados Unidos cuando el norte se había independizado de Inglaterra, quería desarrollarse, quería poner un arancel del 15% a las importaciones, el General Grant en su discurso dijo que “yo prefiero asumir la presidencia del país con un traje con hilos de mala calidad pero producido aquí y no en Inglaterra.” Mientras el sur que, básicamente, era algodonero y con mano de obra esclava, era tan competitivo que nadie podía competir en la venta de algodón, no quería futuro, quería presente y se oponía a ese arancelamiento. Casi siempre pasa lo mismo, por qué se va a postergar lo que ya puedo comprar hoy. Pero este tema es muy claro, uno ve futuro y posterga el hoy, porque después voy a tener bienestar. Ese es el dilema que Estados Unidos tuvo que resolver con una guerra de Secesión que costó 1 millón de muertos. Entiéndase que no estoy hablando de una guerra en Argentina, pero esto es una clave de lo que es el desarrollo. El desarrollo, en ocasiones, requiere postergaciones presentes para un mejor futuro en una economía de mercado y en un país democrático no hay otra forma de lograr esto que con los consensos, entre los sectores del trabajo, entre los sectores empresarios, entre los sectores políticos. Esto es lo que nos está costando mucho en la Argentina.
MHG: Esto que usted dice no se ve en la realidad, basta ver el accionar del gobierno en la provincia de Buenos Aires, el caso del titular de la CGT, Hugo Moyano, para con determinadas empresas, la no presencia de la Unión Industrial en el acto de la presidente por la cuestión de la empresa Papel Prensa… Los consensos brillan por su ausencia.
IM: Esto es lo que nos está faltando, es lo que dije antes, estamos en el andén con el equipaje y no vamos a subir al tren, o van a subir muy pocos. Esto es lo clave, serenar a la Argentina, buscar los consensos, buscar un nuevo relacionamiento. En una nota que publiqué con relación a los doscientos años de nuestro país me preguntaba cuál es el futuro de nuestro pasado. Si miramos los 200 años el eje que más los caracterizó fueron las confrontaciones. El interior contra la capital, el campo contra la industria, los servicios contra la economía real. Es decir, los “contras”, los conflictos. La pregunta es si hemos aprendido, si el pasado va a tener futuro, creo si no cambiamos nos va a ir igual. Einstein decía que loco es aquél que sigue haciendo lo mismo y cree que le va a ir distinto. Estos consensos deben darse entre los sectores del campo nacional, el sector del trabajo, el sector del capital nacional, campo e industria, esta es una agenda pendiente. Argentina por estas peleas entre los dos sectores nombrados, siempre terminaba prevaleciendo el sector financiero, que con sus propuestas modélicas terminaron fundiendo al campo y a la industria. Analicemos el 2001, el campo estaba con una cosecha histórica, sin retenciones, con una tecnología muy moderna y como producto de la macroeconomía el resultado fue 13 millones de hectáreas hipotecadas, quebrados los productores; y de la industria, ni qué hablar. Este conflicto, que para mi no lo es, lo han tenido otros países, como Canadá, por citar solo un ejemplo y lo resolvieron. Y lo resolvieron sabiendo que el campo es el motor que genera los recursos para el desarrollo de ese país, pero que un país con una determinada cantidad de habitantes no puede desarrollarse sólo con el campo; por lo tanto, la conjunción de campo e industria es lo que permite el desarrollo. Nosotros seguimos todavía en el blanco y negro. Sobre esto estoy trabajando mucho, con hechos concretos y con propuestas. De los conflictos se sale por arriba, es decir, poniendo arriba de la mesa el proyecto, o sea, podemos los argentinos producir 130 millones de toneladas de cereales? Si la respuesta es que podemos…
MHG: Pero con la infraestructura que tenemos no podemos producir esa cantidad de toneladas de cereales…
IM: Cuando usted pone el objetivo, lo primero que le van a oponer es la infraestructura, porque después hay que sacar los 130 millones de toneladas del campo. Tiene que haber un orden de prioridades. Pero a partir de allí usted imagina una Argentina determinada, o sea, cuánto recauda, cuánto son los impuestos que da, las fuentes de trabajo. Usted parte de esa cifra y se puede dar cuenta que el gasto en infraestructura, al final, no son gastos, sino inversiones. Usted tiene claro para qué necesita la inversión, porque está el proyecto de los 130 millones de toneladas funcionando, esto que es tan obvio en una empresa, en Argentina nos cuesta muchísimo poder ponerlo arriba de la mesa. Si la Argentina fuera una empresa que dependiera de mí, todo lo que produce lo tendría vendido y a unos precios que históricamente no los hemos conocido. En vez de estar con la energía viendo como producimos y llegamos a ese mercado que nos está esperando, nosotros nos estamos peleando. Y mientras tanto la máquina no produce, el ingreso no se genera y seguimos discutiendo internamente.
MHG: Más allá de los inconvenientes señalados, hace un poco de frío y el gas empieza a escasear es un tema que merece también estar en la agenda?
IM: Es clave. Todo proyecto, y no quiero dar ejemplos pero debo hacerlo, en los planes del año 1958 del Dr. Frondizi, se puede ver con claridad todos los procesos que uno tiene que ir haciendo. Si usted está pensando en un crecimiento del 6%, automáticamente esto leva a calcular cuánto hay que invertir en energía, cuánto hay que invertir en gas, cuánta inversión en infraestructura. No es muy difícil, es un tema modélico. Acá nos falta eso. Hasta hace unos años atrás creíamos que íbamos a exportar gas a Chile, no que íbamos a traer gas de Bolivia. De golpe nos damos cuenta que no tenemos gas en la Argentina para autoabastecernos. La pregunta es: cuándo construimos un gasoducto, firmamos un contrato, etc.?… no miramos en Argentina el nivel de reservas. Para superar estos problemas debemos recurrir al sentido común y la planificación. Yo fui ministro después de la crisis del 2001, momento complejo, pero lo que se hizo fue que, por un lado, economía, tenía que llevar las cuentas; y, por otro lado, un ministerio de la producción, cuya responsabilidad era mirar a la Argentina desde el sector productivo y todas la medidas debían estar dirigidas a aumentar la producción nacional y a levantar las economías regionales. Eso tan simple lo describe Duhalde en su libro, en una reunión una mañana en Olivos nos decía: “Miren, economía debe mirar los aspectos contables de la economía, y usted (por de Mendiguren) los aspectos productivos.” El presidente dio un debate violentísimo, pero con muy buena fe, en donde permitió que cada sector explicara los problemas que tenía. Es como una empresa, donde por lo general, el contador nos dice que apaguemos la luz, que no tomemos café, que no gastemos mucho. El gerente general lo que mira es la facturación y el presidente es el que determina las prioridades. Algo tan simple como eso en Argentina nunca se había hecho. Acá una cosa es la contabilidad y otra cosa es el país que tiene 3 millones de kilómetros cuadrados, con cinco economías dentro del mismo territorio: el campo, la industria, los agroquímicos, la minería, esto debe ser la cabeza que debe sacarnos de esta crisis. Hay que darse cuenta de las prioridades. Por algo el país después de esa crisis dejó de caer, a los dos meses dejó de caer, en febrero; en marzo empezó a crecer e inauguró el período de crecimiento más largo que se conozca en la historia de la Argentina en temas productivos y el mismo año 2002 generó 17 mil millones de dólares de superávit comercial. Eso es sentido común, entender desde los zapatos de cada productor lo qué necesita y entender que ese tractor que tenía el productor, en esos momentos de crisis, no era propiedad del productor, sino un patrimonio productivo de la Argentina y había que ponerlo a trabajar. Y Argentina arrancó en todas sus áreas, en vitivinicultura, en turismo, etc.
MHG: Usted cree que esa sigue siendo la receta a aplicar?
IM: Creo que sí, es tomar las medidas que permitan poner en movimiento el potencial del país. El turismo es una de las cosas que funciona muy bien en los últimos años, el desarrollo que dio al interior del país, la hotelería, entre otras cosas que favoreció. La pregunta es: no estaban las cataratas en el 2001? Lo que ocurre es que fueron las políticas correctas que se llevaron a cabo que permitieron que esos 3 mil millones de dólares que se nos iban a Brasil por año, por la subvaluación del tipo de cambio, se gastaran en la Argentina. Así como en ese momento vimos aquello se dio todo lo necesario para que Argentina se pusiera en marcha, arrancó el software, los servicios; de importar puré de papa y choclo de Francia, el país pasó a producir exportaciones en varias áreas como el vino, el cine, etc. No es solamente la industria la que exportaba, una planificación tiene en cuenta a todos los sectores. Y se pudo hacer. Mil millones de personas se están incorporando a las clases medias en los tiempos actuales, no hay que mirar a Europa ni a Estados Unidos, porque están en una crisis muy profunda, pueden tener aire por unos meses, pero no a largo plazo, les va a costar salir de ella.
MHG: Hay que mirar a los vecinos, Brasil pasó de un 0.9 del PBI a un 8,9%…
IM: Hay que mirar todas las regiones, hay que aprovechar lo que se nos está dando. Toda Sudamérica está creciendo y lo hace sin inflación, que es algo que nosotros tenemos que corregir. Yo decía que el país iba a volver a crecer y que no teníamos que quedarnos con el crecimiento ¡hay que dar el salto al desarrollo!. A mí, como empresario, me cuesta mucho serenarme, sobre todo cuando veo los precios y me cierran las exportaciones y no podemos entregar lo que producimos o no podemos producir por conflictos internos. Trato de no engancharme en los conflictos internos, porque me sacan energía y quiero aportar y trabajar para que pongamos en marcha esto que lo tenemos al alcance de la mano. Es cierto que tenemos hoy una gran oportunidad, pero no va a ser eterna. Los chinos han comprado tres millones de hectáreas en África para producir carne.
MHG: La carne en Argentina va a terminar siendo como en la India: la vaca sagrada.
IM: Las malas políticas en el sector hace que Uruguay termine por exportar más carne que nosotros.
MHG: Creo que es la primera vez que la Unión Industrial no asiste a un acto convocado por la Presidente. Le pido su análisis: qué pasó?
IM: Usted se refiere al acto en donde la Presidente presentaba un informe de Papel Prensa… fue un tema que se discutió mucho internamente…. No era un acto industrial, era un tema fuera de la agenda nuestra. Por otro lado, fue precedido por varias cosas que sucedieron durante la semana, los rumores, la confrontación. También el bloqueo de las plantas siderúrgicas de la Argentina. Una tema que no sólo afectó a esas empresas, sino a todo los industriales, porque cada uno lo proyectaba a sí mismo… Se dejaron de entregar 8 mil toneladas diarias de materia prima, ¡se imagina lo que se armó en toda la cadena, los que recibían la chapa, el hierro, etc., también los sectores de distribución de estos productos al ver que faltaban, se dispararon los precios, no había precios! Hubo un malestar enorme… La Unión Industrial trató el tema en comisión y decidió por unanimidad que no tenía que concurrir a ese acto…
