Dr. Ramiro Salas: – químico graduado en la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA radicado hace 18 años en los Estados Unidos y primer autor del estudio-.
Baylor College of Medicine en el departamento de neurociencias, y fue expuesto por el profesor Read Montague, director de la Unidad de Psiquiatría Computacional del BCM
MHG: Hay un área del cerebro relacionada con el error y podríamos aprender de los mismos para no repetirlos?
RS: Nosotros llegamos a este tema a través de un trabajo que hicimos en ratones. En ese trabajo se trataba el tema de las adicciones, en este caso específico, se trató de la adicción a la nicotina. Tratamos de ver qué región del cerebro y sobre cuáles de los receptores actúa la nicotina, y que son los responsables de todos los síntomas de la abstinencia. Usando ratones mutantes y técnicas de farmacología en las que inyectamos drogas en regiones distintas del cerebro, vimos que en los ratones hay un área que se llama la habénula, que es muy chiquita, que es completamente necesaria para que el ratón sufra la abstinencia a la nicotina. Nos pusimos a ver qué se sabe de la habénula, se saben muchas cosas, pero el dato más interesante es que cuando la habénula en monos se activa, es cuando el mono está decepcionado… Hicimos un experimento en que le daban uvas al mono. Cuando el mono esperaba que viniera la uva y la uva no aparecía, se activaban las neuronas de la habénula.
MHG: El hombre tiene habénula?
RS: Sí, la gente tiene habénula y se sabe de hace muchos años y también se saben algunas de sus funciones. El problema es que la habénula es muy chiquita, mide unos 6 o 7 milímetros de largo y, por lo general, en la resonancia magnética no aparece. Cuando se hacen experimentos con resonancias funcionales en humanos, esa persona tiene que hacer algo, por ejemplo, un videojuego, algo que la persona tenga que hacer o pensar, y ahí vemos qué parte del cerebro se activa… O le mostramos una foto de una serpiente, se activa una región del cerebro que se llama la amígdala del cerebro que es la región que controla el miedo. Hay otras regiones que controlan el estrés, la memoria, etc. Lo que descubrimos es que la habénula controla la decepción, es decir, les mostrábamos a una persona una pelotita y les dábamos unos chorritos muy pequeños de jugos cada 6 segundos, esto lo hacíamos unas 50 veces hasta que la persona ve la pelotita y estima que luego viene el jugo. Y, cada tanto, estirábamos los segundos, en vez de cada 6 se lo dábamos cada 10 segundos, en los cuatro segundos en que el cerebro está pensando que el jugo debería estar llegando, pero, en realidad, no llegó; funciona como en un momento en que la expectativa no se cumplió. Es un momento de decepción que activa la habénula de los humanos. Nosotros decimos que esta es la región para aprender de los errores, porque la decepción existe en los humanos y otros animales, para que uno no vuelva a cometer el mismo error. Si uno tomó una acción, pensando que el resultado va a ser positivo, pero no es el esperado, entonces hay que aprender que esa acción, no debe ser realizada nuevamente. En la naturaleza, un animal que agarra una fruta verde y la come y la fruta estaba con un sabor que no le agradó, tiene que aprender eso y no volver a comer ese tipo de fruta. Entonces cuando uno toma una acción y el mundo le devuelve lo que uno espera, en realidad, no hay mucho aprendizaje. El aprendizaje tiene que ocurrir cuando la acción lleva a un resultado mejor de lo esperado, entonces hay que aprender a repetir esa acción; o hay que aprender cuando el mundo le devuelve a uno algo más negativo de lo que esperaba y es feo y no hay que repetirlo.
MHG: Lo que usted nos cuenta tiene que ver con hechos concretos, como el caso de la pelotita, en esta área también estarían alojados errores relacionado a pensamientos y sentimientos?
RS: Creemos que sí, porque por muy complicados que somos los humanos, lo que hace el cerebro es usar los sistemas que ya existían para cosas más simples, entonces también los puede usar para cosas más complicadas. No tengo duda que con cosas más complicadas, como que a uno lo deje la novia o malograr un gol, el cerebro usa los mismos sistemas que viene usando durante la historia de la naturaleza. El cerebro no inventa.
MHG: Esto da pie a que aparezcan otras cosas, como una especie de censor, por lo que uno tenga más certezas de cuando se comete un error?
RS: Para eso faltaría mucho tiempo. Lo que nosotros estamos pensando es usar este conocimiento para tratar las adicciones que son un problema de aprendizaje. El cerebro, cuando se encuentra en abstinencia, se siente en continua decepción y piensa o siente que lo que necesita es otro cigarrillo. Para esto se pueden crear drogas que van directamente a la habénula, directamente a los receptores que controlan este comportamiento.
MHG: Esto es muy importante dado el avance que hay de las adicciones en el mundo…
RS: Sí, básicamente el cigarrillo, hay adicciones peores en realidad, pero el cigarrillo es la causa primera de muerte evitable en el mundo y, por supuesto, están las otras adicciones como el “paco” en Argentina y en Uruguay, que son adicciones más tremendas en cuanto a lo personal.
MHG: Para este tipo de adicciones, respecto de la medicación que evite o disminuya ese momento de decepción que pide la próxima dosis, se utilizaría algo relacionado con la nanotecnología para llegar a un lugar tan específico como esta habénula?
RS: Esta palabra se escribe con “H” y significa “rienda” en latín. La nanotecnología está un poco lejos todavía, en este momento estamos más cerca de tratar de buscar drogas similares a la nicotina, pero con pequeños cambios para que sean más específicos para la habénula. La nanotecnología tiene un camino más largo que recorrer, pero probablemente, en el futuro, se podrán crear drogas mucho más específicas de las que se pueden crear ahora, a través, justamente, de la nanotecnología.
MHG: Algo más que se pueda contar acerca de los resultados de este hallazgo?
RS: En realidad, estamos muy contentos con los resultados y en cierta manera estoy cumpliendo el sueño, el cual tendría que ser el sueño de muchos científicos, que es haber hecho un trabajo en un modelo, que son los ratones y después tener la posibilidad de ver si esto funciona en humanos.
MHG: Y funciona!
RS: Y funciona, porque aparentemente la habénula tiene la misma función en los animales y en los seres humanos; por eso creemos que encontramos el blanco para tratar de superar el problema de las adicciones.
MHG: Si bien la especie humana es igual, entre los integrantes hay diferencias, por ejemplo, hombres y mujeres, más grandes y más chicos, etc. la habénula no guarda diferencia?
RS: Muy interesante la pregunta. Si, hay diferencia y de hecho, el año pasado se publicó un artículo de un grupo en Islandia y de un grupo de Houston, quienes comprobaron que hay pequeñas diferencias en el ADN de las personas, que se llama polimorfismo, no son mutaciones, son pequeñas diferencias que hacen que seamos distintos unos de otros. Hay algunos polimorfismos en particular que determinan cuál es el riesgo de que uno termine siendo fumador o no. Para que uno sea fumador hay que haber probado el cigarrillo y haber insistido un poco; esto, generalmente ocurre, durante la etapa de la juventud. No toda persona que ha fumado 50 cigarrillos termina siendo fumador, y, parte del riesgo, no es sólo psicológico, sino que es genético. Lo genético determina que una persona pueda transformarse en fumador, o en alcohólico, o consumir cocaína. Este riesgo genético está en variaciones en el ADN que influyen en proteínas que se expresan en la habénula.
MHG: Una persona que nace sin la habénula sería un conformista que todo le da lo mismo, que no se decepcionaría por nada?
RS: También es una buena pregunta. No sabemos, la habénula tiene algo muy particular, influye sobre muchos comportamientos, pero no es el único control de ninguno de ellos. Es probable que una persona que naciera sin la habénula no fuera capaz de sentir decepción con lo que ello trae aparejado, que es ser muy conformista. Pero realmente no lo sabemos.
MHG: Están trabajando sobre esa droga que contrarrestaría el síndrome de abstinencia?
RS: En mi grupo no. Lo que se está viendo es tratar de profundizar qué le ocurre a la havénula en fumadores que están en abstinencia, o en fumadores y no fumadores; y tratar de correlacionar eso con la parte genética. Ahora, las compañías farmacéuticas que serán las que fabriquen alguna droga específica, ellas sí, porque la manera en que funciona esto es así: nosotros hacemos, en la universidad, los experimentos y los publicamos. Las compañías farmacéuticas están todo el tiempo buscando información nueva, entonces ellos van a ser los encargados de buscar las distintas drogas. En la universidad hacemos experimentos más específicos que buscan mecanismos, más que drogas para superar el problema que se planteó investigar.
MHG: Por qué se fue de Argentina?
RS: Hay una anécdota, que no es la razón por la que me fui, sino que es la razón que siempre me acuerdo por la que me fui. Yo vivía en Palermo y había que pagar las cuentas en los bancos. Entonces llegué a un banco en la calle Las Heras y había dos filas; una, de gente más bien joven que estábamos esperando que abra el banco para pagar los impuestos y los servicios; y, otra, de gente jubilada que esperaba para recibir su sueldo. Y el banco no abría sus puertas por algún problema que ahora no recuerdo, eran más o menos las 10 de la mañana, y el sol pegaba sobre la vereda en la que estábamos los jóvenes, pasó el mediodía y el sol, al moverse, pegó donde estaban los jubilados. El calor era insoportable y lo jubilados estaban ahí y no se movían, no se podían ir a su casa pero tampoco el banco abría sus puertas; y la sensación que me dio fue la siguiente: esta gente trabajó durante toda su vida y recibe este tipo de premio. Pensé, con mucho dolor, la verdad no me dan ganas de trabajar toda mi vida y terminar al sol con nadie preocupándose por mí y me vine para acá…
MHG: Piensa en volver algún día a Argentina?
RS: Todos los días pienso en volver… y todos los días me respondo “aún no es el momento”…
