Hay que desmantelar el negocio fenomenal de la droga: lo que vale mil dólares al pie de un árbol de coca en Bolivia, se vende a U$S 125 mil o U$S 150 mil en los mercados de consumo

Dr. Roberto Bulit Goñi: – Abogado, Profesor UBA-Presidente de la Fundación Argentina para el Estudio y Análisis sobre la Prevención del Lavado de Activos y Financiación del Terrorismo. (FAPLA)

MHG: Qué análisis realiza de lo ocurrido hasta el momento, a partir de la implementación de la ley aprobada en nuestro país sobre lavado de dinero y blanqueo de capitales? La repercusión ha sido positiva, negativa o inocua?
RBG: Las leyes en primera instancia por sí solas no transforman la realidad, generalmente son producto de la evolución de las sociedades. Una vez dictadas requieren de un compromiso político, y no me refiero a la política de los partidos, sino a lo político en el sentido de la conducción de la sociedad para que las leyes puedan producir alguna transformación. Las leyes solas, por sí, no son suficientes para producir ninguna transformación en la conducta social de los habitantes. Las leyes son un paso formal, necesario en un estado republicano, democrático, pero no suficiente. Imagínese que la ley 25.246 que sanciona el lavado del dinero en Argentina data de mayo del año 2000, llevamos casi una década, y le diría que bajo la vigencia de esa ley no hay ninguna sentencia firme. Son pocos los casos en los cuales se ha investigado, en una Argentina en donde el crimen organizado, el crimen mafioso, el crimen de las organizaciones delictivas como nosotros estábamos acostumbrados a ver en otros países, ya es un dato de nuestra realidad. La ruta de la efedrina, los fenómenos de corrupción… en Argentina ya nos estamos acostumbrando a hablar de sicarios, a oír de hablar de delincuentes que tienen varios automóviles…

MHG: …de las “cocinas” que elaboran drogas…
RBG: Esto era previsible… no es un accidente, o un aluvión como en Tartagal… Sucede que en Argentina durante muchos años se “durmió la siesta”, se pensaba que el negocio de la droga era un tema de los peruanos, de los bolivianos, de los colombianos y que nuestro país era un país sólo de tránsito a los centros de consumo. Esto, para cualquiera que conociera la dinámica propia del delito, iba a tener como consecuencia lo que usted señala: Argentina iba a pasar en algún momento a ser un país productor, un país elaborador, con todas consecuencias de lo que eso significa. Porque el tema de la droga no es sólo el producto de una relación individual entre determinadas personas que configuran los niveles de adicción, sino lo que importa a los fines del lavado de activos, es que la droga es un gran promotor de los niveles delictivos. El mapa del delito cambia a partir de que la droga se instala en una determinada sociedad y llega a niveles tan importantes como a dividir un país como lo que pasa en Colombia, como lo que está pasando en Méjico… pasa a ser un tema central de supervivencia de la sociedad… De todo esto nosotros no nos dimos cuenta… El hecho de que haya cocinas en Buenos Aires…

MHG: … y en Rosario…
RBG: ¡En todo el país!… Rosario fue durante mucho tiempo un punto estratégico en la ruta de la droga que venía por la ruta 34 desde Bolivia… ¡y sigue viniendo!… no es un tema del pasado… Se distribuía en Rosario, Córdoba, Rafaela… eran lugares ejes donde se fraccionaba la droga que venía y se distribuía a los grandes centros urbanos y una buena parte de ella se exportaba… El paco existía, pero sucede que estaba en Bolivia, o en Paraguay, pero quedaba allí, era una mercadería de poco valor que no justificaba el riesgo de seguridad de traerlo ni el costo económico… Cuando el paco aparece en Argentina es la primera manifestación de lo que era una realidad: la existencia de las cocinas. El paco es lo que queda luego del procesamiento de la droga, por esa es una sustancia tan tóxica y destructiva, es la sobra que queda después de haber procesado una droga tratando de lograr una máxima pureza…

MHG: Y como estamos en este tema de la droga?
RBG: ¡Mucho peor!… Vemos el crimen de Unicenter, la utilización de sicarios para los ajustes de cuenta, lugares en las grandes ciudades que están cooptados por el delito en los cuales lo mejor que puede hacer un ciudadano común es no entrar… Y hablo de Buenos Aires, del gran Buenos Aires, del Gran Rosario, de Córdoba…

MHG: Suponiendo que el gobierno decidiera comenzar a solucionar el problema de la droga estamos a tiempo?
RBG: El problema de la droga no se puede eliminar del todo, y eso lo demuestran las sociedades que conviven con ese problema desde hace mucho mas tiempos, incluso con brotes de virulencia mucho mas graves. Pero se puede controlar como cualquier delito, sería un mundo ideal pensar que todos los delitos se pueden eliminar. Lo que sí se puede hacer es mantenerlo dentro de un nivel donde sea posible una convivencia y un desarrollo de la vida social mucho mas armónico. La fama del intendente Giuliani, quien había sido fiscal anteriormente, fue preciosamente bajar los niveles de delito en la ciudad de Nueva York a niveles manejables… Lo que no se entiende y muchas veces se hace de esto una cuestión equivocada, es que hay que ocuparse del paciente, para investigar hay tiempo después, pero primero nos tenemos que ocupar del paciente como cuando se produce una pandemia… Como en el caso de la gripe A, es importante que investiguemos los orígenes, consecuencias, la influencia de la desnutrición y del desarrollo social, todo esto está bien, pero lo primero que hay que tener es el Tamiflú y las camas para atender la emergencia… después vemos cómo hacemos para que no se repita el año que viene… Lo mismo hay que hacer con la droga, hay que tener una serie de políticas sociales para lo cual voy a usar una palabra un poco resistida y antipática, pero inevitable cuando hablamos de cuestiones que tienen que ver con el delito: de represión. Hay que desmantelar el negocio de la droga: lo que vale mil dólares al pie de un árbol de coca en Bolivia, se vende a U$S 125 mil o U$S 150 mil en los mercados de consumo ¡es un negocio fenomenal con una gran capacidad de corromper a las fuerzas encargadas de controlarlo! ¡Con una gran capacidad de penetración social, donde fumarse un porro, o pegarse una aspiradita, es una cultura farandulezca que se proyecta quizá sobre sus principales figuras mediáticas y luego las sociedades imitan ese comportamiento! Esto es gravísimo…

MHG: La droga tiene mas defensores en todos lo niveles que la gripe A…
RBG: Lamentablemente es así…

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