…dos familias por día en el país se instalan en una villa o en un asentamiento urbano

-Dr. Claudio Stampalija: – Abogado Penalista. Criminólogo
– Director del Centro de Estudios para la Prevención del Delito de la Universidad de Belgrano (CEPREDE)

MHG: Mucho se habla de pobreza, de índices de criminalidad, de la incidencia de los menores en el delito… usted está trabajando en la prevención del delito qué es prevenir el delito?
CS: Prevenir el delito es tener definitivamente en nuestro país un conjunto de estrategias multidisciplinarias tendientes a evitar o a disminuir drásticamente el delito. Cuando se habla de prevención lamentablemente pareciera que es algo abstracto, a la gente le cuesta a veces visualizarla y los políticos directamente no la ven porque en términos políticos la prevención general, cuando hay que empezar desde cero, como sucede en Argentina, hay que pensar en términos de dos años más o menos. La prevención es en definitiva sumergirse, bucear en las causas generadoras del delito y no seguir en la superficie viendo cuales son los efectos del delito…

MHG: Cómo debemos pararnos frente a la prevención del delito?
CS: De dos maneras. Hay dos clases de prevención. Una es la que se llama prevención situacional que es una prevención que busca herramientas que dificulten la acción del delincuente, las cuales son también dos: consejos que se dan a la ciudadanía para que se cuiden un poco más, que sean más prudentes. Esto quiere decir que hay que meterse dentro de la casa y no salir nunca más? De ninguna manera. Yo siempre digo que es adoptar algunas costumbres que tienen que ver con disciplinar un poco nuestra libertad, porque como el mundo es otro, lamentablemente, hay que disciplinarnos mínimamente y adoptar algunas conductas que sean más seguras para nosotros y que traigan aparejado que el delincuente no nos elija como víctimas. Porque el delincuente en definitiva elije aquella víctima más vulnerable, y la segunda herramienta, dentro de la prevención situacional, está la participación comunitaria. Hoy por hoy es vital la participación comunitaria.

MHG: Esta experiencia la está llevando adelante en Cipolletti?
CS: En esa ciudad estamos aplicando un plan integral de prevención de delito donde se conjugan muchísimas cosas… Volviendo a la participación comunitaria, esta tiene una riqueza absoluta porque al ciudadano, no solo al adulto sino fundamentalmente al joven, se le da una herramienta para que se democratice el debate de discusión en torno a la seguridad. Y como digo yo en forma tal vez vulgar, pero clara, “alguna vez hay que ponerse la pilcha de ciudadano”. Hay una frase de Irvin Waller, canadiense, el experto en prevención del delito más importante del mundo, que dice “El delincuente es responsable por el hecho causado por el delito que cometió, pero el Estado y todos nosotros también los somos por no adoptar las medidas y las mejores prácticas para evitarlo”… De alguna manera el ciudadano tiene que tomar partido. La otra prevención, es la denominada social, la cual nació en Francia, allá por el 1980, y es aquella que tiene que ver con la visión multidisciplinaría. O sea atacar realmente las causas generadores o que van conformando el delito, que de alguna manera en gran medida son lo que llamamos los factores de riesgo, que en definitiva inclinan a una persona al mundo del delito: la marginalidad; el desempleo; la deserción escolar; la violencia en general y la particular, o sea la intrafamiliar; la facilidad de acceder a las armas de fuego; el excesivo consumo de alcohol y droga… Un trabajo realizado en el CEPREDE muestra claramente que hay una falta de horizonte sobre todo en los chicos que están inmersos en el sistema penal y que cuando miran hacia delante no ven absolutamente nada en su vida y que el mundo no les pertenece, esto hace que para ellos el mundo del delito sea casi un mundo lógico, natural…

MHG: La naturalidad es porque el delito está inserto en nuestro medio masivamente?
CS: Es interesante aclarar el tema de la masividad. El 60% de los delitos en el país lo cometen menores de 22 años. Cuando se analizan a estos menores, se ven dos cosas muy interesantes: en primer lugar un 10% de la totalidad de los chicos siempre siguen reciclando los delitos, o sea hay una porción pequeña pero que se va ensanchando poco a poco, de jóvenes que son los que cometen la gran parte de los delitos de la franja juvenil. Y en segundo lugar, cuando uno habla o tiene la oportunidad de trabajar de ellos: el 95% pertenecen a familias disfuncionales, el 93% consume alcohol y drogas… Decir esto así no sirve, hay que ver los contenidos de las conversaciones con ellos. Para ellos la familia no existe, el mundo de ellos es la calle, no tienen casi familia, casi nadie conoce al papá… es un mundo que para los que vivimos en el centro de las ciudades desconocemos… hay que estar, hay que ir a las villas miserias, a los asentamientos… Hay otro dato revelador: dos familias por día en el país se instalan en una villa o en un asentamiento urbano… Si seguimos haciendo caso omiso a esto, estamos condenados literalmente a tener una generación venidera que va a provocar que Argentina baje en la escala en todo sentido en el mundo. Y vamos a tener una generación en donde la delincuencia va a subir. Hoy estamos en un promedio de un 7% anual de aumento de la tasa delictiva anual, la cual es muy, muy alta. La vamos a seguir subiendo…. Esto no quiere decir que los jóvenes son culpables de lo que pasa… mucho cuidado, al contrario…

MHG: Qué debiera hacerse para evitar la inclinación o la reincidencia en el delito?
CS: Primero veamos lo que hay que hacer antes que el chico no entre al mundo del delito. Hay que trabajar con distintos programas de prevención desde los cuatro años de edad. Con programas en donde ellos tengan un tutelaje del Estado, la posibilidad de hacer deportes, de una preescolaridad o un aprendizaje mínimo, hay franjas enormes de población que no mandan sus chicos al preescolar. Hay trabajos en el mundo que demuestran que el solo hecho de que un chico entre a preescolar y continúe el proceso educativo frente a aquellos chicos que no ingresan precozmente al mundo de la educación, disminuye de un 30% a un 35% el impacto del delito futuro. En el caso de los chicos más grandes no solo trabajar en que no haya deserción escolar, hay que trabajar con los padres y con los chicos, trabajar con los padres es fundamental… Trabajar en el tema de los deportes… Hay que tener una batería de asistentes sociales que trabajen con los chicos y las familias, el asistente social en nuestro país es una figura devaluada, cuando en el mundo serio es casi la figura más importante en los esquemas de prevención…

MHG: Convengamos Dr. que esto en algún momento del país se hizo, con errores, o no, me refiero a los hogares escuela, los campeonatos infantiles, darle a los clubes de barrio subsidios para que puedan contener… Hay que volver a eso?
CS: Sí. Fíjese lo que está pasando en los barrios, los clubes, la mayoría se han fundido, han cerrado, no tienen dinero, lo subsidios van para otro lado…

MHG: … Subsidiamos el fútbol…
CS: Es así… Hay que volver nuestra mirada a las cuestiones de todos los días… Hay temas que hay que decirlos, yo no digo que busquemos el ideal, pero todos los estudios económicos serios dicen que para que una sociedad tenga cierto equilibrio, la brecha entre el 10% más rico y el 10% más pobre debe ser de 12 veces. En Argentina esta brecha, ¡con mediciones del INDEC! es de 31, pero realmente es el 46%… Los estudios privados siempre demuestran que hay un 15% mínimo de diferencia entre lo que da el INDEC y la vergüenza que trae aparejado decir la verdad de la brecha… Ese número, 46, es una respuesta clara de lo que está pasando. Tenemos que volver en algunas cosas a la fuente y en otras no tanto sino ha programas mucho más dinámicos, que no son de valor económico en su puesta en marcha muy importante. Por ejemplo Argentina es el país en Sudamérica que tiene mayor cantidad per cápita de embarazos adolescentes. ¡Somos los primeros en Sudamérica!… ¡Este es un temón!.. Porque ese chico tiene un futuro sombrío, esa madre entra en un mundo siniestro generalmente reproductor de chicos en el futuro… ¡En Argentina, son tantas las fábricas que tenemos cotidianamente en la faz humana, de falta de dignidad!… Los que vivimos en el centro de las grandes ciudades, Buenos Aires, Rosario, Córdoba, Mendoza… no lo visualizamos. Hay que ir a los lugares donde están los problemas, que es el 80% del país, donde hay bolsones de pobreza y criminalidad que nos auguran un futuro negro… Con esto no quiero decir que el pobre es un delincuente…

MHG: Un chico con posibilidades económicas, si ingresa por el camino de la droga, puede tener con qué salvarse… Un chico que no tiene posibilidades económicas, que ingresa al camino de la droga, es potencialmente alguien que va a delinquir, no digo que sea así, digo que las posibilidades son distintas…
CS: Nosotros estamos viendo que la tecnología, Internet, ha cambiado el mundo, para bien en muchísimas cosas y para mal en muchísimas otras… Yo trabajé mucho el tema del Facebook, los floger y sus blog… Los flogers se enorgullecen con el calibre y la calidad del arma de fuego que muestran en sus blogs… En que país estamos? A qué ingenuidad institucional llegamos para que los chicos se cuelguen en un blog, muestren orgullosos sus armas de fuego y además se amenacen entre ellos? El grado de violencia que promueven es un delito contemplado en el artículo 189 bis del Código Penal, quién hace algo por esto? ¡Seguimos discutiendo cómo los chicos muestran estas cosas y nadie hace nada! ¡Hay que sacarles las armas, ver si ya están en el mundo del delito y no es un tema de discriminación!

MHG: Cuando nosotros éramos chicos, si participábamos de algún acto de violencia en la escuela, tratábamos de ocultarlo. ¡Hoy los chicos suben a los sitios de Internet sus peleas!
CS: Lo que se nota es que en una parte importante de la juventud, hay conductas que han cambiado sustancialmente. Hay un segmento muy importante que no ha desarrollado un grado de socialización mínimo. Viven metidos en un cuarto, en la oscuridad muchas veces, todo el día con la Internet, y no salen a la calle… Ahí van elucubrando un mundo que tiene que ver con la imagen, se van comunicando a través de ese medio con ese grupo, y con ese medio se abren; pero con el resto se cierran. Porque en definitiva no es algo prohibido, pero sí ocultan, encuentran una forma de comunicarse con sus pares de otra manera, empiezan a mostrar algunos rasgos… Por eso cuando hablamos de responsabilidad paterna, no hablamos de padres controladores, y en esto parezco ingenuo pero no lo soy, hay que trabajar con la familia, ¡nadie nació siendo modelo de padre!… Nos faltan bases, como el mundo ha cambiado y muchísimos de nosotros no nos hemos ubicado en torno a nuestros hijos en ese nuevo mundo, hay que ayudarlos ha darles los instrumentos para una comunicación sana… que sigan con Internet pero que lo hagan de un manera más normal y a su vez tengan en el ámbito de la familia la posibilidad de conversar de infinidad de temas…

MHG: Si usted tuviese una posibilidad de acción, si le permitiesen diagramar políticas a nivel macro por cuáles comenzaría?
CS: Hay una frase que utilizan los canadienses que dice: ¡No hay que ser duro con la delincuencia, hay que ser duro con las causas de la delincuencia!… En primer lugar hay tres modelos dentro del mismo esquema en los cuales hay que trabajar. El modelo de autoridad, o sea que tenemos que tener una dirigencia política que esté comprometida con el tema de la seguridad, hoy no la tenemos, es mucho bla… bla… bla… nadie sabe nada del tema, nadie tiene idoneidad en el tema, nadie tiene compromiso en el tema. El segundo modelo es de coordinación, el cual es fundamental sobre todo en Argentina, lo que implica que todas las áreas involucradas, y esto es la base del éxito de las políticas de seguridad, deben trabajar en una forma disciplinadamente coordinada. Para esto tiene que haber un contralor a nivel institucional muy fuerte, no hay posibilidad de trabajar bien en seguridad si la educación, la salud, las obras públicas, la acción social, el sistema penal no trabajan coordinadamente pero en forma muy disciplinada… El tercer modelo es de participación comunitaria, del cual ya hablamos. En segundo lugar diseñar rápidamente un diagnóstico, que de alguna manera ya lo tenemos, pero hay que tenerlo actualizado, de las problemáticas mas agudas para no seguir siendo intuitivos en este país y ser serios. Y ahí hay que implementar una Política Criminal de la mano de una Política Social y trabajar desde el trípode Poder Ejecutivo Nacional-las provincias-los municipios, respetando las diferentes problemáticas locales que no son tantas, pero las hay; trabajando todos para el mismo lado, pero poniendo el foco en los municipios. Los municipios en el mundo se han constituido desde hace treinta años en los centros de resolución de conflictos de índole local mas fabulosos, para eso se necesita un liderazgo claro y fuerte de la persona que tiene a su cargo la intendencia, una coordinación de todas las áreas….

MHG: Y para los que ya están inmersos en el delito?
CS: Hay que analizar primero el grado de la delincuencia. En los centros de detención de menores está el chico que mató a tres personas junto con el chico que entró veinte veces por robos a la propiedad, y el chico que está por hechos menores. Primero hay que ver quienes son los que han ingresado una o dos veces y los que tienen 30 ó 50 ingresos al sistema penal. Acá no se le da tratamiento diferenciado, en realidad no se le da tratamiento a nadie. Deben existir grupos de psicólogos en Instituto de Menores trabajando e interactuando permanentemente con los chicos. Para aquellos que tengan una familia medianamente integrada, convocarlos para que trabajen con los chicos. Tener talleres de capacitación para enseñarles oficios, escolarizarlos… hay infinidad de cuestiones que se pueden realizar…

MHG: Ocupándose de los chicos, y no “tirándolos” dentro de estos institutos…
CS: Ni más ni menos. Y tratando, aunque esto parezca también una ingenuidad, de que los chicos vean que hay otras posibilidades, que son queridos… ¡Se sienten la última basura del mundo! Porque convengamos, y esto es importante, hay una adultocracia que me da escozor: los mayores hemos instalado en la discusión cotidiana, ¡que el problema que tenemos en Argentina viene de los menores! Parece que los menores fuesen imputables de todo lo que nos está pasando y nos sacamos la mochila de responsabilidad que nos compete…