Dr. Alberto Binder: jurista y especialista en sistemas de seguridad
MHG: Es posible vivir sin miedo en Argentina?
AB: Es una pregunta compleja. Tenemos que separar dimensiones para poder avanzar y analizar. Porque parte de la preocupación es que muchas veces no entendemos exactamente qué es lo que pasa. Eso es parte de la preocupación. Hay que separar dimensiones. Una de ellas es por qué la sociedad está preocupada por el tema de inseguridad. Otra es la existencia casi, uno diría, ineludible de hechos como el de estos niños muertos, hechos de violencia y la situación, si se quiere nueva, de la gran exposición pública que tiene la violencia, que quizá es una violencia siempre ha existido pero que se torna inexplicable, a uno le cuesta entender. Pero vamos a lo primero, la sociedad está preocupada por el tema de la seguridad cuando, y esto es lo paradójico, si uno compara la situación de Argentina con cualquier país de América Latina, descubre que los índices de los delitos que se comenten, de la cantidad de homicidios, son muy diferentes a cualquier país de América Latina. En el país podemos estar discutiendo si hay un promedio de 5 o 6 homicidios cada 100 mil habitantes, cuando en el resto de los países se está hablando de alrededor de 40. Hay una diferencia importante. Ahora, creo que la sociedad siente que no estamos haciendo bien las cosas en estos temas y en eso, además uno que conoce, descubre que hay razones en ello: estamos enfrentando fenómenos nuevos de criminalidad y de violencia con instituciones obsoletas. Y esto genera una sensación de vulnerabilidad. En ese contexto cuando además a uno le ponen cosas incomprensibles como son la violencia desatada sobre chicos normalmente por problemas de los mayores, la cosa inquieta. Un poco ese es el panorama en general del país. Ahora la cuestión resoluble de todo esto es ver si podemos evitar que en esta situación de estano ocurra un homicidio, un hecho de violencia… yo le diría que es muy difícil, ninguna sociedad ha conseguido esto, todavía. Ahora, la otra parte es la que podemos trabajar con más fuerza para poder generar una situación de seguridad.
MHG: Usted habla de los mercados sobre los cuales hay que actuar para disminuir el delitoo como los desarmaderos de autos o la droga, hay otros?
AB: Muchos más. El enfoque que nosotros hacemos sobre tratar de incidir sobre los mercados resulta interesante por varias razones. En primer lugar, explica por qué se expanden conductas del tipo, por qué hoy buena parte de la criminalidad urbana tiene esas formas de mercado: robos de celulares, robos de los piratas del asfalto, mercados de medicamentos truchos, el pequeño y gran mercado de drogas, el mercados de armas, el mercado de personas, uno puede ir detectando muchos mercados que van desde lo chico, porque el robo de un celular está estimulado por un mercado que se expande permanentemente. El robo de celulares es un robo que uno lo ve individualmente, es algo pequeño que nadie puede hacer nada, ni la policía ni el poder judicial, pero sí se puede hacer mucho para desalentar y desactivar y ponerle coto al mercado de estos productos para que deje de ser un estímulo. En vez de hacer esto lo que hacemos es ir sobre el segmento más débil que trabaja en ese mercado como son los muchachos pobres y nos ensañamos y gastamos recursos y eso es lo que se vuelve incomprensible… porque por ese lado no vamos a ningún lugar. Porque después todos estos mercados se van mezclando y aparecen las formas de sicariatos, aparecen las venganzas, que es lo que uno descubre en otros países de América Latina, es decir, aumenta la violencia por estas formas. Entonces este enfoque de atacar los mercados permite hacer acciones muy concretas y no digo que se va a acabar con la criminalidad, porque es una cosa ilusoria y no tiene sentido proponérselo por lo menos a mediano plazo.
MHG: Por eso yo hablaba de disminuir la criminalidad…
AB: Claro, controlarlo, manejarlo. Pero hay una estrategia posible. Las formas de violencia social tiene patrones, la violencia doméstica que es un gran problema, tiene patrones regulares, las tribus urbanas, las peleas en los boliches. Creo que nuestras instituciones están tan acostumbradas a bajar la cabeza y no mirar la pelota, no mirar el campo completo, a trabajar según las rutinas anteriores, a no planificar, y el no tener una visión completa de este fenómeno que esa es una de las razones por las cuales somos ineficientes en este campo.
MHG: La institución policial sigue sirviendo o habría que clausurarla y empezar de nuevo?
AB: Nuestras policías están pensadas para una sociedad de hace 50 años, esa es la verdad. Las instituciones básicas, creo que la última vez que pensamos el Estado fue hace 50 años. Entonces estamos pagando eso. Después entre dictaduras, locuras, abandono de las gestiones… estamos con un estado grande y viejo. Y hay que tomarse mucho trabajo para reformarlo, sabiendo hoy día, hemos abandonado la locura del la década pasada que el estado es el gran instrumento ´para la construcción de una sociedad igualitaria, para el desarrollo de las grandes políticas de la sociedad, aun en la economía. Ahora la policía está en ese mismo proceso, entonces en los últimos 20 años nos fuimos desesperando entonces hay que contratar policías rápidos, se tomaron medidas que luego no se sostienen en el tiempo y tenemos una policía que hoy no está a la altura de las circunstancias. A eso se suma que la política de seguridad es mucho más compleja que el problema policial. Tenemos que empezar de nuevo, hay que hacer un gran corte fundacional de la policía, que yo creo que por las experiencias las policías quieren esto, porque la policía es una profesión que tiene un gran desarrollo en el mundo. Hoy permite profesionalizarla mucho, tiene salidas laborales. Ahora bien “hacer” policías buenas con chicos de 19 años a los cuales entrenamos 6 meses y le damos un arma, no va. Cualquiera se da cuenta que con eso no podemos hacerlo. Policías que en su conducción no tiene capacidad de planificación, que no usan la investigación, que tienen un sistema de investigación de hace 30 años, que hacen siempre lo mismo, que no tienen sistema de entrenamiento y de información permanente, tampoco. Me parece que no hay misterio en esto. La pregunta es por qué siendo una gran preocupación social no logramos consolidar una dirección política de cambio consistente.
MHG: Me parece que esa debe ser la pregunta en varios ámbitos.
AB: Si, pensar mucho más el tema, iniciar un diálogo mucho más claro entre las dirigenticas políticas. Todavía muchos dirigentes políticos caen en la tentación de darse cuenta que la seguridad es un gran tema electoral. Si bien se ha calmado, ya que en las últimas elecciones no fue un tema tan fuerte, porque se fueron dando cuenta que esto es un mal negocio gane quien ganare. Pero todavía no hay los mínimos acuerdos que consoliden políticas de cambio, acá nos tenemos que tomar unos cuantos años para ordenar, reorganizar y modernizar a las policías, hay que tomarse en serio el financiamiento de la policía, hoy se está ganando poco y compensan sus salarios con adicionales. O lo que es peor: dejamos que estos mercados en donde circula mucho dinero, financien a los agentes de seguridad, y ahí sí estamos sonados y eso es lo que ha que romper fuertemente. Entonces, a mí me parece que parte de lo que puede tranquilizar a la población es entender qué es lo que sucede y sobre todo tener en claro que estamos muy a tiempo en Argentina de cambiar las cosas. No tenemos que esperar porque eso sería una gran tontería, tontería que han realizado muchos países, permitir que se instalen las redes de narcotráficos, a dejar que los muchachos que están dejados al azar se apandillen, que los mercados empiecen a tener tanto dinero que la corrupción se extienda, todavía los problemas no están en Argentina pero sabemos que están en el horizonte. Me parece una tontería extrema no ver lo que está pasando en otros países y no poner la más fina energía en la reorganización del sistema.
MHG: Que haya civiles al frente de la policía, que la gente pueda elegir al jefe de policía en su distrito es importante o no viene a solucionar el tema de fondo?
AB: Hay distintos segmentos. En primer lugar, necesitamos en el campo del estado que se creen ministerios, secretarías de seguridad que se están creando recién en los últimos años y recién están aprendiendo cómo se dirige la política de seguridad. Del cual la policía es un segmento importante pero no el único. Esa es la parte fundamental de los civiles. Los civiles al mando de policías es una especie remedio a veces de transición para ordenar las cosas, pero si creemos que en esas cuestiones en que los civiles jueguen a ser policías, tampoco es la solución. La discusión sobre la descentralización policial, que es una discusión que se avanza pero que nunca la tomamos a fondo, sí es importante, yo sabiendo de las objeciones que hay, sigo creyendo que una descentralización policial, sea de la forma que fuere, porque esto varía según las provincias, es una solución buena en términos de reorganización de recursos, de control ciudadano, de conocimiento, de transparencia de la policía.
MHG: Buenos Aires tiene una gran incidencia en varios aspectos, entre otros, en el ámbitoelectoral, en cuestiones de seguridad también?
AB: La zona metropolitana, no Buenos Aires como un todo, la zona metropolitana, sí. Es el gran centro objetivo y subjetivo de producción de problemas de seguridad., porque si ustedes ven por la televisión se transmiten antes que nada temas de seguridad. En segundo lugar, porque ahí hay problemas de marginalidad y la existencia de muchos de estos mercados. Y tampoco es casualidad porque hay 15 millones de personas, es lógico. Ahí está el dinero que circula y ahí no se puede tomar el control. No logramos tener un plan metropolitano de seguridad donde se sienten nación, ciudad y provincia tomen este tema con la seriedad que tiene. No logramos coordinar en la ciudad una distribución razonable de competencias. Por eso aclaro: tenemos un problema todavía manejable, pero si no nos ponemos a hacer las cosas que corresponden es inquietante.
MHG: Si la Presidente asumiera esta problemática y tuviera pensado rediscutir las instituciones, estamos en un problema porque no tenemos casi oposición.
AB: Digamos que las oposiciones no las tenemos instaladas en lugares formales. Que esta es otra forma de ver el asunto. Al contrario, creo que empezamos a asistir a un tiempo en que el juego oficialismo-oposición va a estar más claro y más transparente y más duro. Aunque posiblemente lo que formalmente sea oposición sea un poco espectador de esta pelea. Pero creo que en Argentina hay instaladas visiones distintas sobre algunos temas. En otros hay algunos consensos bastantes saludables como en el desarrollo del país. El tema de seguridad es uno donde hay dos visiones, por eso nos hemos agrupado en el Acuerdo de Seguridad Democrática, que es una visión del problema que atraviesa a todos los partidos porque sabemos en esto hay todavía dos visiones. La idea de tomarse en serio la seguridad en contexto democrático es lo que propugnamos nosotros, haciéndose cargo de la eficiencia o seguir jugando a una autonomía de la policía, eventualmente a una militarización, a una retórica de mano dura que sigue estando fuertemente instalada en los partidos políticos y en el mismo oficialismo usted encuentra estas dos posturas. Entonces el debate de la seguridad es un debate importante entre las oposiciones y el oficialismo, o entre dos visiones del problema en Argentina.
MHG: Hay también dos visiones sobre la seguridad según se trate de las grandes ciudades y el resto del país, la inseguridad se reduce a medida que nos alejamos de estos centros?
AB: Va disminuyendo la presión. Pero al mismo tiempo se va encontrando en poblaciones chicas, de 40 mil o 50 mil habitantes pequeños fenómenos que no están preparados para manejar. Como puede ser el mercado pequeño de paco, de drogas, de pastillas, se encuentra instalado en pequeñas ciudades de un modo que no es alarmarte ni mucho menos, pero que los funcionarios locales, los policías del lugar, miran y no saben quién se hace cargo de eso. Esto es difícil de decir, pero uno va a cualquier lugar de Centro América, de México, de Brasil y mira nuestra situación y compara , no diría que estamos en el mejor de los cielos porque la nuestra sigue siendo una sociedad pacífica. Pero la cuestión está en que la movilidad que tienen hoy en día estos grandes mercados es lo que hace que todo se pueda descomponer rápido. La situación en las provincias es muy favorable, pero cuando uno ve las policías y dice bueno el día que quieran instalarse acá los mercados no tienen ningún problemas. Hay cuestiones elementales, por ejemplo, todavía en el país no logramos poner en línea todos los datos sobre vehículos secuestrados. Cuesta mucho montar, -porque por más que hay ciertas acciones que están bien delineadas-, el registro de personas que hay que buscar, los objetivos conjuntos de trata de personas, el control del juego a través de los controles del lavado de dinero, en el juego hay mucho dinero flotante, cosas muy elementales para que trabajen en conjunto la policía de Santa Fe y la de Buenos Aires o la de Chaco y Corrientes que están a un puente de diferencia, es un esfuerzo inmenso. La creación del ministerio de Seguridad Federal eso que ocurrió recién hace un año, está cambiando una política de autonomía policial de 8 años. Nosotros lo apoyamos mucho pero recordamos que durante 8 años no se quiso hacer, pero es una medida correcta. Ahora lo que hace falta es que ese ministerio deje de estar enrevesado con las políticas de la ciudad de Buenos Aires y comience a tejer el nuevo sistema de seguridad para el siglo XXI que necesita todo el país. Hay mucha presión y es un tema muy preocupante, para la militarización de la seguridad. Argentina y Uruguay son de los pocos países que orientan la seguridad hacia otro lugar y sostienen que la situación interna no debe ser militarizada. Hay una presión permanente, todavía sostenemos esta idea en casi todos los partidos, pero ya empieza a haber atisbos. Y una de las herramientas que tenemos para que esto no ocurra es que Gendarmería esté inteligentemente desplegada en el país trabajando en un territorio inmenso y despoblado. Ahora si empezamos a traer a la Gendarmería a los suburbios, se nos desordena todo…
MHG: La famosa manta corta.
AB: Claro, y uno dice con qué visión estratégica, entiendo la urgencia de traer 4 mil gendarmes a Buenos Aires por unos pocos meses, pero cuál es la visión estratégica que hay cuando nosotros necesitamos la gendarmería desplegada en todo el país.
MHG: Me parece central lo que usted dijo, las instituciones que nos rigen hoy fueron organizadas hace 50 años, hay que volver a discutir las instituciones.
AB: Hay que volver a discutirlas, sentarse, discutirlas, politizarlas sin dramatismo ¡por qué no!… Imagínese como cambió todo, uno encuentra policías por las cuales todavía no pasó internet. La ventaja que tiene Argentina es que estamos muy a tiempo y tenemos condiciones objetivas para sentarnos a hacer los cambios necesarios
