Dr. Juan Carlos Chachques: – Director del departamento de Cirugía Cardiovascular del Hospital Broussais y el Hospital Pompidou (París)
– Director de Investigaciones Cardiológicas y Profesor del Master de Asistencia Circulatoria y Corazón Artificial de la Universidad de París.-
– Doctor en Medicina y Biología
MHG: El Dr. Chachques se encuentra en nuestro país participando del XVI Congreso Mundial de Cardiología, el cual se lleva a cabo en Buenos Aires. Es la segunda vez que se realiza en nuestro país, cosa que no ocurre en muchos países…
JCCH: Es un poco el reconocimiento a la cardiología argentina. Hay grandes escuelas, las grandes tecnologías han encontrado que Buenos Aires es el lugar ideal para volver a hacer un evento tan importante.
MHG: Diecisiete millones de personas o más, mueren por año en el mundo por problemas cardiológicos?
JCCH: Sí, pero mueren también porque son viejos. Ha medida que la vida se prolonga, finalmente una persona termina muriéndose del corazón. Porque quien no se murió de cáncer en los países ricos, del norte, del oeste, -no hablemos de África o de países subdesarrollados-, Argentina está dentro de las estadísticas donde el confort sanitario de la población es bastante bueno; finalmente es el corazón el que termina parándose y por eso hay un gran interés de las grandes industrias relacionadas con la medicina, alrededor de la cardiología.
MHG: Una de las últimas veces que conversamos, usted estaba preparando un encuentro científico organizado por la Embajada Argentina en Francia para el mes de junio…
JCCH: Yo he realizado misiones humanitarias en África, en Asia, en Oriente, las cuales coordino a través de la Cruz Roja Internacional. El encuentro que estoy organizando en París, me da mucho más trabajo que organizar una misión humanitaria en cualquier parte del mundo. ¡Es terrible!. Lo vamos a hacer, estamos avanzando, pero es casi misión posible. Yo hace casi treinta años que vivo en Francia, la Embajada Argentina es territorio argentino en Francia donde asistimos a eventos sociales, culturales, y dijimos con nuestros colegas: queremos que la ciencia entre en este pedacito de tierra argentina. Nos dijeron: háganlo. Se está haciendo, la gente que va a venir es muy interesante, pero estamos a quince días del comienzo y hay detalles que no logramos que funcionen con celeridad, sin la burocracia a la cual nuestra organización está acostumbrada…
MHG: En el Congreso Mundial de Cardiología usted va a exponer sobre sus últimos trabajos de regeneración celular?
JCCH: Siempre trabajo alrededor de ese tema. Pensamos que no hace falta que el corazón infartado o con enfermedad de Chagas termine con un estado tal que haya que reimplantarlo. La medicina regenerativa trata de frenar esas enfermedades de una manera muy natural que es con células madres que están en nuestro cuerpo, que están un poco escondidas, pero nosotros las buscamos y las tratamos de inyectar en la zona enferma. Antes, la buscábamos en los sitios que estaban escondidas y las inyectábamos sin repararlas. Ahora, a través de una cooperación interesante con un equipo de Copenhague (Dinamarca), estamos preparando las hipoxias con ausencia de oxígeno, normalmente en el aire hay 20% de oxígeno, a esas células las ponemos al 5% de oxígeno durante dos o tres semanas, las preparamos para una zona infartada, o sea que la hipoxia es lo que le va a pasar a esa célula cuando esté en el corazón, en un zona que tiene mala circulación, que no tiene oxígeno. El hecho de precondicionar esa célula en una condición extrema como es la falta de oxígeno, ayuda a que en el momento que la transplantamos sobreviva, porque se acostumbraron a la situación límite. Las que sobreviven en la incubadora son las que luego van a sobrevivir en el corazón.
MHG: Entre los trabajos a presentar en el Congreso está el mostrar como se colocan válvulas por vía percutánea, sin abrir el pecho es así?
JCCH: Exactamente. La cardiología intervencionista se realiza hace unos años con las coronarias, haciendo angioplastias, luego colocando balones, luego colocando stents. Ahora avanzó hacia las válvulas, lo que es muy interesante porque se introducen a través de la región inguinal y otras veces haciendo una pequeña insición en el tórax, en la punta del corazón, sin parar el corazón, se puede introducir la válvula que se abre como una especie de paraguas y se va a fijar en la zona donde tiene que reemplazar la válvula. Este tipo de intervención se hace, por ejemplo, en caso de personas de 80 años que no pueden tolerar una operación muy complicada.
MHG: Sé que se esta filmando un largometraje en España “La pérdida: una generación ausente”, en donde hay muchos protagonistas amigos de nuestro programa, como usted, el Dr. Marcelino Cereijido…
JCCH: Exactamente. Un grupo de cineastas españoles están haciendo hace 2 ó 3 años este largometraje, y han encontrado 7 u 8 personajes como yo dispersos en el mundo, a los cuales aparentemente la Argentina perdió, pero en realidad nosotros también hemos perdido: a un país que amamos… Es una doble pérdida: para nosotros, el país; y para el país lo que sería nuestra capacidad de hacer algo, nuestro conocimiento. Todo esto terminó en la idea de Javier Angulo Barturen, -hermano de una persona que fue Embajador de España en Argentina- junto a Gabriel quienes están está haciendo esta película. Relata un poco la vida de ese grupo de gente de la diáspora argentina que estamos por el mundo.
MHG: Cómo ve los próximos años, lo que en ciencia equivale a decir hoy, en su área de la medicina?
JCCH: Mucha gente piensa como usted, que le futuro es hoy. Los adelantos técnicos en medicina son enormes, sobre todo a nivel de imagen, de telemedicina, de telemonitoreo. Hay grandes compañías de electrónica que han desarrollado elementos para poder, – a través de radiología, de resonancias magnéticas, resonancias nucleares, de scanner- , solucionarle todas las enfermedades al corazón y poder ver muy, muy bien todo lo que sucede en el corazón antes de tener que operar, o tener que hacer una intervención coronaria. Por lo tanto las imágenes permiten reconstruir en forma tridimensional y con movimientos, el interior de nuestro cuerpo. Y en segundo lugar la telemedicina es muy importante, porque no hace falta que una persona que vive a 300 kms. del hospital venga a hacerse el chequeo personalmente, puede hacerlo en su casa, a través de Internet. Hay personas que tienen pie con diabetes, o con una gangrena, se ponen la cámara sobre la herida y la mandan semanalmente al centro correspondiente, cuando se ve que no cicatriza correctamente, se le pida que venga. En Oftalmología se usa el fondo de ojo y después en hospitales o regiones que no tienen especialistas en neuroradiología o una ecografía especial, la tele-interconsulta es ya una realidad.
MHG: Este acercamiento que nos provoca la tecnología, de acercar el futuro cada vez más al presente, tiene su correlato en que quizá por los costos se aleje de la posibilidad del que menos tiene?
JCCH: Sí, pero por suerte tenemos un polo en el mundo que ha pensado en eso que es la China y la India. Cuando esos aparatos eran norteamericanos, alemanes, franceses, eran muy caros. Lo que están haciendo China e India en el mercado mundial es hacer accesible esa industria. Lo hacen solos, pero también lo hacen con grupos europeos que se están instalando en la región. Ese desarrollo chino e indio, está permitiendo que esa tecnología sea más accesible. Por ejemplo he visto en África instalaciones de hospitales al 20% del valor de lo que saldría hacerlo con otra tecnología…
