– Tras el tratamiento del presupuesto 2026 en el Congreso hay dos noticias buenas y dos malas
– La primera de las buenas: ternemos presupuesto aprobado. La falta de presupuesto habilita la discrecionalidad, la falta de planificación, la imposibilidad de lo que vas a recibir mes a mes
– La segunda de las buenas: Ante un nuevo intento de derogar la ley de financiamiento universitario en Diputados aún con una composición distinta por el recambio del 10 de diciembre, la ley se pudo sostener
– Debe haber pocas leyes con tanta legitimidad como la de Financiamiento Universitario, que ahora se está discutiendo en el ámbito judicial, lo que es lamentable
– Lo malo es que tal como está aprobado el presupuesto, la universidad va a recibir prácticamente los mismos recursos que en el 2025.
– Y la derogación de dos leyes que se establecen como piso de inversión en educación y ciencia (que es verdad que no se cumplían) pero que eran muy importante como referencia de hacia dónde se orienta la inversión del Estado
– En el medio se conoció un fallo del Juzgado Contencioso Administrativo Federal 11, a cargo del juez Martín Cormick, en el marco de una acción de amparo presentada por el Consejo Interuniversitario Nacional que obliga al gobierno a aplicar la ley en los art 5 y 6 que refieren a becas y actualización de salarios del personal docente y no docente
– Un 70/80 % de la docencia universitaria está recibiendo un salario por debajo de los $650 mil por mes. Otros obran 150 mil, 200 mil… es muy difícil sostener la situación. Aplicar la ley significa un incremento del 40%
La situación del sistema científico es mucho as grave que la del sistema universitario. De esto se habla poco.
– En Ciencia y Tecnología prácticamente todas las líneas de financiamiento están cortadas, se pierden recursos humanos muy valiosos, se discontinúan proyectos de investigación,
– Subsisten los proyectos que tengan financiamiento internacional. EEUU destina el 3,5% de su PBI, Israel más del 5%, los países desarrollados del mundo invierten 6/7 veces más que Argentina. Nosotros estamos en un 0.7%
– Los países que invierten en ciencia son inteligentes, saben que en la sociedad del conocimiento es clave invertir en esas áreas para poder crecer
