La leche del gato del millonario – Diario La Capital –

El gobierno argentino que hoy se toma la cabeza y acude, como hemos visto, a actitudes non sanctas a la hora de asirse de fondos, "subsidia la leche del gato del millonario" como dice el licenciado Ernesto Kritz, dado que el 47 por ciento de los subsidios a los alimentos beneficia al 30 por ciento más rico de la población…
Si se toma cabal conciencia de lo dicho en el párrafo anterior se entenderá cuál es el verdadero problema de la Argentina: un gobierno que en nombre de la justicia social, beneficia a los más pudientes, como viene haciendo con las tarifas, entre otras cosas. El 70 por ciento de los subsidios va a grupos económicos poderosos. Por otro lado, las oposiciones no logran distinguir en su accionar lo importante de lo accesorio. Para ser justos al día de hoy, el oficialismo con su primera minoría mantiene la verticalidad. Las oposiciones, como también se ha dicho desde este lugar, sabedoras del rol que la sociedad les confirió, sólo por momentos están a la altura de tal responsabilidad. Los vedetismos siguen ganando a las responsabilidades. El senador Giustiniani manifestó al respecto: "Tenemos que ser honestos con la sociedad y decir la verdad, entre el 3 de diciembre y la semana pasada hemos terminado con la mayoría automática. Sólo algunos temas logran el acuerdo de las oposiciones".
Pero para llegar a este hoy es imprescindible retrotraernos hacia un pasado no muy lejano en el cual, por distintas razones, los partidos políticos fueron abandonados a su suerte y reemplazados por hombres y mujeres marketineros en concordancia con una sociedad demasiado pendiente de Mirtha o Tinelli, y alejada de su responsabilidad ciudadana. La falta de trabajo partidario llevó a fenómenos ilógicos en una sociedad seria. Todo aquel militante que no podía torcer en el debate interno el rumbo de su partido, pegó un portazo y creó el propio. La abulia de los partidos a la hora de juzgar las conductas de sus afiliados, dio origen a otro fenómeno: la borocotización. Los comités de disciplina partidarios no debieron actuar rápidamente expulsando de sus filas a los Borocotó, Cobos, Alarcón, Latorre, etcétera?
La concatenación de los hechos señalados lleva a que hoy Argentina esté políticamente estancada. Pero como las sociedades no se congelan, en estas circunstancias, involucionan. A saber, entre enero y febrero la fuga de capitales ascendió a mil quinientos millones de dólares. La inflación, en el mismo período, se aproximó a un 5%. La pobreza sigue aumentando, hoy de cada dos argentinos, uno es pobre; más allá de los veinte mil millones de dólares que ha prestado el Banco Central al gobierno. Los distintos actores políticos se ponen el traje de progresismo. El progresismo no puede generar pobreza.
El diputado por la Coalición Cívica Juan Carlos Vega manifiesta que junto a su amiga Lilita Carrió han terminado la redacción de un documento dirigido a la OEA, dado que creen la situación política argentina encuadra en los artículos 17, 18 y 19 de la Carta Democrática Interamericana. En ellos se hace alusión a dos problemas de la democracia. Uno de ellos es la ruptura democrática, el otro es el riesgo democrático. Es en este último en el cual el sector de Lilita Carrió cree encuadrar a la Argentina. Dado que el juego de las paridades a la hora de las mayorías y minoría en el Parlamento, conducen a un bloqueo decisional. Según este trabajo, esta situación dificulta la acción de los tres poderes. El documento en cuestión no tiene fecha de emisión, será Carrió quien decida el cuándo. A la hora de buscar antecedentes similares, algo de algunas características parecidas, ocurrió en Nicaragua y la OEA envió como emisario al ex canciller argentino Dante Caputo. Este sector político busca con esta actitud “prevenir males mayores”. El diputado Vega sostiene que “el gobierno de los Kirchner tiene una concepción bélica de la política y una concepción heroica de la derrota, cuya consecuencia exige sangre. En los Kirchner no hay amor a la patria, ni compromiso con los derechos humanos, sólo los mueve el mantenimiento del poder”.
Mientras esto ocurre, Néstor Kirchner carga a sus hombres los esqueletos de este PJ que supo reducir a su mínima expresión y pelea la secretaría general de la Unasur, y Cristina dice en voz baja que tal vez, el proyecto necesite un adelantamiento de las elecciones presidenciales.

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