Graciela Mozzoni/Convenio/Radio UNR FM 103.3/ 4 julio 2026

– Micro: «Somos y So(na)mos
*Hoy traemos a una inmensa compositora y cantautora argentina que es Doña Eladia Blázquez*
*Nacida en una familia humilde de Gerli, sus padres eran andaluces (de Salamanca). Esto marcó sus inicios, que coincidieron con una época de gran difusión de la música española y concursos vocales en Argentina*
*Comenzó su carrera profesional interpretando música española (como pasodobles, garrotines y tanguillos) y folclore. Un ejemplo de esto es su autoría en el conocido tema folclórico «Qué mala suerte tengo», popularizado por Hernán Figueroa Reyes*
*En sus inicios poseía un registro de voz muy agudo (propio de la impronta de las cantantes europeas de la época) que contrastaba con el tono más grave que adoptaría posteriormente la música popular del Río de la Plata. Impulsada por las discográficas, transitó de lo español hacia géneros más modernos.
*Hasta la llegada de Eladia, las grandes voces femeninas cantaban tangos escritos exclusivamente por hombres. Su principal disrupción fue empezar a escribir y componer tangos desde una perspectiva y mirada femenina.
*Su primer disco, «Buenos Aires y yo», incluyó piezas fundamentales como «Sueño de barrilete» (grabada primero por Rubén Juárez en 1969 y luego por ella en 1970), despertando una enorme admiración en el ambiente tanguero.
*Se destaca su profunda conexión artística con Piazzolla. Ambos compartían un carácter fuerte, celoso de su intimidad y una naturaleza disruptiva. Esta mutua admiración llevó a Eladia a ponerle la célebre letra a la obra instrumental ya consagrada de Ástor, «Adiós Nonino», además de colaborar en otros temas como «A un semejante».
*En obras como «Si te viera Garay», Eladia logra fusionar sus distintas influencias rítmicas (utilizando la habanera) para relatar la historia de la fundación de Buenos Aires y rendir homenaje a los inmigrantes que forjaron la identidad de la ciudad*
*A pesar de la profunda carga emocional, romántica y la diversidad de «índoles afectivas» reflejadas en las letras de sus canciones, su vida privada se mantuvo bajo un hermetismo absoluto; no se casó, no tuvo hijos ni se le conocieron parejas.
*»Honrar la vida»: El concepto definitivo de su legado se resume en su obra cumbre interpretada junto a Alberto Favero. Para Eladia, honrar la vida no es simplemente «durar, permanecer o transcurrir», sino asumir una postura de dignidad, identidad, rebelión ante la injusticia y la búsqueda de la libertad*
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