La política discute en este año electoral su representación, a pesar de que cada vez más, represente menos a quienes los eligen, lamentablemente. Empeoran las variables sociales y económicas, pero nadie parece responder a un verdadero programa que de cuenta de los problemas importantes. Todo es rosca.
Esta cronista se interroga a partir del aumento del desempleo –cada vez más son los encuestadores que lo registran como principal preocupación social-; ¿cómo sobreviven en un país cuyo mercado interno se paraliza cada vez más? ¿Dónde hasta las changas escasean? Los responsables políticos ¿no se hacen esta pregunta? La sociedad en su conjunto, ¿está adormecida para no introspectarse de la misma manera?
Y siguen los interrogantes que nadie atina a responder y fundamentalmente a resolver.
¿Por qué viene creciendo la ludopatía con algunos suicidios adolescentes incluidos? ¿Por qué crece el mundo narco? Es verdad que esto viene de lejos, pero no es menos cierto que el gobierno anarcocapitalista lo profundizó.
¿Conforma a la sociedad que se despidan a ñoquis sin saber si esto es así? ¿Sin pensar que miles de personas dejan de vivir de un salario? La bronca y el hastío para con los políticos anteriores ¿todo lo justifica?. ¿No se piensa que en realidad, al menos hasta ahora, lo que se observa es la destrucción de la Argentina productiva, educativa y científica? ¿No llama la atención que según el Observatorio de las Adicciones el sector etario que más consume es de 27 a 32 años, pero luego se destacan los niños y los adultos mayores hasta 83 años?
¿Cómo continua un país con –supuesto- equilibrio fiscal pero sin educación, salud y producción?
La política de un Presidente exige la mirada abarcativa de un médico clínico. Los especialistas son absolutamente necesarios, pero no suficientes. Un país es un todo, un Presidente es en todo caso, el ordenador de ese todo. No alcanza con solucionar un problema si esto genera diez más.
La Liga de Gobernadores entendió que solos no lograban nada del gobierno central, solo ninguneos y pérdida de tiempo. Así fue como decidieron probar juntos. Y les fue bien. Tienen una media sanción del Senado de una ley que les permitirá un desahogo económico cuando se sancione. Pero esta cronista cree que una vez más serán víctimas de las negociaciones, los jubilados, los discapacitados y quizás la educación superior. ¿Canjearían su ley a cambio de aportar dadores de vetos para tumbar la ley que aportaría $ 61 mil a los jubilados, y una respuesta a la desesperación de padres hoy abandonados por el Estado con hijos discapacitados? De ocurrir esto último la disgregación social y la sepultura a la poca esperanza que aún tienen los argentinos, estará en manos de los gobernadores, ellos serán sus sepultureros. Y con esto habrá perdido la democracia argentina, una nueva oportunidad de fortalecerse.
El presidente Milei dijo en la Bolsa de Comercio de Buenos Aires que: “el nido de ratas” del Congreso por favorecer a jubilados y discapacitados le imposibilitaba a su gobierno bajarle un punto y medio por año del PBI en impuestos para devolvérselos a los argentinos de bien allí presentes. Ante esto el auditorio de la Bolsa respondió a la arenga presidencial “Viva la Libertad Carajo” con un ¡Viva! en tres ocasiones.
Este no es el camino. La grieta entre quienes tienen plata y desprecian a los que no la tienen o están enfermos, va derecho a la ruptura social. Aquí la gran responsabilidad de las oposiciones que siguen mudas y ausentes.
La Vicepresidenta Villarruel ha reaccionado ante tanto ninguneo, diciéndole desde adentro a su gobierno lo que otros dicen desde la vereda de enfrente.
