La corrupción expuesta en lo más alto del poder devoró la narrativa de la “anticasta” y dejó a la política atrapada en su propia decadencia. El país se paraliza entre el ajuste, la inflación y el riesgo país en alza, mientras Milei aparece solo, aferrado a una hermana que ya es parte del problema y no de la solución.
Lo vivido políticamente, con el affaire de la corrupción expuesta desde lo máximo del poder, en esta última semana, nos lleva a distintas conclusiones: a) Para perforar el piso de la decadencia nunca hay límite b) La categoría casta versus anticasta fue derrotada y fagocitada por la primera. Hoy todos lo son c) El viejo “roban pero hacen” se transformó en roban y destruyen.
Podría seguir señalando hechos de la realidad que solo nos llevan a una única conclusión: la política se está devorando a sí misma. Y no hay reacción. El alejamiento de su razón de ser, asombra. Su falta de talento para advertir el peligro que está transitando, impresiona. Al menos para quienes seguimos con minuciosidad su trascurrir.
Claro que la política ha tomado distintos trajes a lo largo de la historia social del hombre. Esta cronista está convencida que aún con sus jirones, la democracia es el mejor. Y vemos con azoro como se la están llevando puesta. La corrupción atenta en lo político, contra el sistema democrático. En cuanto a lo social, lo pauperiza. A la salud la hiere de muerte, (Solo recordar los muertos por fentanilo dejados de lado por el escándalo del robo a los discapacitados) .
¿Cómo reconstruir esto? Queda, ¿le queda al Presidente algún camino para enderezar este enorme problema?. Lo lógico sería apartar a su hermana y al equipo que la secunda, inclusive preventivamente. Sucede –y aquí otro tema- que el Presidente tiene una relación especial con Karina. Solo remitirse a como la denomina: el jefe. Ahí se observa la dependencia para con ella. Genera un gran interrogante como sería el Presidente y su gobierno sin su hermana a mano. Todo se entremezcla y es lógico. Hasta aquí, hay silencios y/o echar culpas al kirchnerismo y/o etcéteras. Sucede, y no es menor, que el país está paralizado –aunque no lo esté-.
La inflación que dista con la del bolsillo, tiende al alza. El riesgo país sube a niveles previos al acuerdo con el FMI y la apertura del cepo: Las tasas voladoras de interés aniquilan cualquier posibilidad de crédito, entorpeciendo más aún el destino de la producción y trabajo argentino.
Tengo la impresión que el presidente Milei está solo con entornos no conducentes. Algunos tienen espertiz política, pero hoy están abocados a cuidar “su propia decencia” Y otros carecen de las horas de vuelo necesarias para ayudar a pilotear una crisis como la actual.
La histórica trama de las corrupciones en los gobiernos argentinos está viva. (Juego, obra pública, medicamentos). Pareciera que ahora la consigna es corrupción kirchnerista versus corrupción mileísta (Milei dixit: “están molestos porque les estamos afanando los choreos”). ¿Tan bajo han caído los representantes de la República Argentina? La política dio hombres y mujeres honestos y también, aunque muchos duden, la lista sería extensa.
Algo pasó con el regreso de la democracia. Luego del horror de las dictaduras todos debíamos ser mejores. Pero la manzana podrida comenzó a corroer a las demás. Luego, años después, Argentina y el mundo tuvieron una segunda oportunidad para ser mejores: la pandemia. Eso no ocurrió.
Finalmente y volviendo al presidente Milei, la última pregunta: ¿acaso la corrupción no atenta contra el equilibrio fiscal? Aquí, ante los hechos de público conocimiento ¿no cabría tanta dureza como la aplicada por su gobierno a los jubilados, discapacitados, universitarios, científicos….?. ¡Vulnerables todos!
