Bicentenario bajo insultos – Diario La Capital

En medio de una degradación verbal política pocas veces vista, la gran pregunta es: qué pasó con aquellas ganas democráticas de Argentina en 1983? Qué licuó aquella alegría que contagiaba hasta a los más remisos partidarios de una u otra ideología política? No fuimos pocos los que aquel 30 de octubre lloramos cuando tuvimos un Presidente elegido por la gente, aún no habiéndolo votado. El reencuentro con la democracia fue más fuerte que cualquier definición política.
Los discursos y las denuncias políticas eran fuertes, nunca procaces. El Dr. Alfonsín consolidó la democracia en momentos durísimos, pero la debilidad del desmanejo económico terminó apurando la entrega del poder. Con el Dr. Menem, Argentina, se incorporó al escenario internacional, pero en lo económico, su política, destruyó el aparato productivo nacional… Y comenzó a observarse en Argentina la aparición masiva de los desocupados… La Alianza encabezada por el Dr. De la Rúa llega al poder con un problema inicial: quienes la votaron lo hicieron mayoritariamente por la no continuidad del modelo anterior que por el convencimiento del proyecto que ofrecía…
Sabemos que el remedio institucional funcionó ante la partida precipitada primero de Chacho Álvarez, abandonando la vicepresidencia de la nación y luego del Presidente De la Rúa… Fue Duhalde con su equipo el encargado de encauzar el descarrilamiento que a todo nivel tenía Argentina. Cuando llegaron las elecciones al igual que hoy, la falta de una alternativa convocante y que enamorara a los votantes, terminó repitiendo con sus diferencias, lo ocurrido en 1999. Otra vez se votó mucho más por lo negativo que por lo positivo. El Dr. Kirchner tuvo inicialmente la virtud de mostrar una fortaleza política que se agigantaba ante el recuerdo de De la Rúa. En lo económico tuvo la inteligencia de continuar con los lineamientos marcados por Duhalde-Lavagna. Así Argentina respiró crecimiento hasta el 2006 donde hubo una notoria disminución en la desocupación y en la pobreza, así como también en la indigencia. Lamentablemente el aumento de la corrupción fagocitó los logros. Y así como a lo largo de este tiempo descripto podemos contabilizar generaciones que han perdido el contacto con la cultura del trabajo, en paralelo debemos reconocer que por igual un número importante de personas vienen perdiendo la cultura democrática. Por vivir en carne propia la antítesis de aquellas propuestas iniciales: “con la democracia se come, se educa y se cura” y “la revolución productiva”…

Nuestra Argentina tiene una tremenda necesidad de reconstruirse. De volver a creer. De sentir confianza por algo y por alguien. De enamorarse de un proyecto. Y es la política y sólo ella el tejido sobre el que debe reconstruirse el andamiaje institucional.
Hoy la política, sus representantes, han tomado el lenguaje de la pasión de la cancha. Siempre se puede descender un escalón más. La política no es muerte, es vida. La política es diálogo, fundamentalmente con quienes no piensan igual. La política son ideas a confrontar y consensuar. La política se desmadra cuando navega en la soledad y en el silencio de algún iluminado. La política es planificación. La política implica la construcción permanente de equipos de trabajo. También, y con dolor, debemos advertir que una democracia resquebrajada puede terminar rompiéndose. Hoy la oposición es un inmenso todo, donde hay de todo… Y cuando esto es así no hay construcción posible.
Hoy el oficialismo son dos, con tendencia cada vez mayor a ser uno solo… Y cuando esto es así no hay construcción posible.
Hoy lamentablemente el riesgo país es el riesgo político. Es imperioso serenar los ánimos, que los dirigentes realicen una profunda introspección para retomar el camino de la normalidad. Esto incluye a un vicepresidente de la nación opositor quien debe abandonar ese lugar si quiere dignificar la política. Se debe reconocer que Kirchner se mostró sin tapujos. Y la sociedad igualmente lo aceptó delegando en él su propia inmadurez. Recién intentó poner un límite a tanto avasallamiento institucional en las elecciones de junio del año pasado.
Es la sociedad argentina la que tiene que hacerse cargo de esta larga adolescencia democrática. Veintisiete años de democracia ininterrumpidos. Doscientos años del primer gobierno patrio. Y cincuenta años de deterioro cultural…

Por estas horas en las cuales la inflación galopa, los gremios se aprestan a discutir en paritarias aumentos salariales que oscilan entre un 20 y un 30%. La pregunta es dónde está la posibilidad de la “paritaria de la gente”, ante las imposiciones de los aumentos tarifarios cuyos porcentajes desestructuran cualquier presupuesto familiar. El gobernador Binner ha dicho que su gobierno no podrá asumir para con sus empleados un incremento salarial del 20%. Sin embargo ha aplicado sin consulta previa, aumentos en la EPE entre el 2009 y el 2010 de un 19% promedio. Del impuesto inmobiliario hasta un 200%. El agua aumentó un 29% y se proyecta un 87% más… De parte del gobierno nacional, el ministro de economía Boudou manifestó que sin Fondo del Bicentenario, habrá ajuste fiscal… En ambos casos, la improvisación a la hora de gobernar es absoluta.

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