Dra. Pilar Rahola: política y periodista española
. “¡Los indignados son el twitter revolution!”
MHG: Qué opinión le merece el adelanto de las elecciones en España y cómo analiza a los indignados?
PR: Creo que estaba muy cuajada la idea en ámbitos políticos y periodísticos que las elecciones serían en noviembre. Estuve en una reunión en donde estaba Rajoy y le pregunté si teníamos elecciones en noviembre y me constataron que era lo más probable, agregaron “estamos preparados para ello”. Porque Zapatero está agotado, no solo en términos políticos, sino en términos anímicos, es un hombre muy hundido porque ninguno de sus esfuerzos han logrado hacer salir de la crisis a España. Ha bajado la valoración de algunos bancos muy solventes, tenemos una prima de deuda que está por sobre 300. Es decir, esto no funciona. Y, además, parece que su propio partido parece estar agotado de él. De manera que lo primero es que Zapatero tiene que ir a descansar, de vacaciones si es que puede. Lo segundo es que nadie va a apostar por España en una situación de crisis económica, con un gobierno agónico, apostarán por el gobierno que salga luego de las elecciones. Y, por último, salió una editorial en el diario El País exigiendo elecciones anticipadas. Octubre aparecía como demasiado pronto que se acaban las vacaciones en agosto y era muy precipitado. Noviembre era la fecha y van a ser el día 20, que para nosotros es mítico, es algo muy simbólico porque fue el día que murió Franco, para nosotros es bonito que el día de la muerte de un dictador se lleve a cabo la fiesta de la libertad que son las urnas.
MHG: El especialista en relaciones internacionales, Dr. Juan Gabriel Tokatlian reflexionaba en nuestro programa sobre que en 22 de los 27 países de Europa se encuentran gobiernos de centro o centro-derecha, que reflexión le merece esto?
PR: Es un clásico en la historia que en las situaciones de crisis los ciudadanos creen que la derecha gobierna mejor la economía que la izquierda. Es un tópico, que, a veces, es real y en otras ocasiones, no tanto. Pero están muy cuajados en la gente. La gente tiene la impresión que para gobernar lo social y en materia de derechos, la izquierda es más solvente. Pero cuando tenemos que apretarnos el cinturón y hacer buena gestión económica, hay una idea generalizada que la derecha lo hace mejor. Creo que han ido cayendo gobiernos de izquierda en toda Europa, en parte por esa idea generalizada y, también en parte, porque algunos gobiernos de izquierda lo han hecho muy mal. El propio Zapatero ha sido en algunos aspectos un desastre. Ha utilizado la idea que machacando a la clase media, machacando a los sectores que daban empleo y llenándolos de impuestos y ahogándolos, tendría más dinero para hacer obra social. Pero lo que hay que hacer cuando se tiene el 20% del paro y más del 45% del paro juvenil, ¡es ayudarlos a crear empresas!. Y eso no lo ha hecho. Y no lo ha sabido hacer. Creo que en el caso español y en Europa donde han caído gobiernos de izquierda, tiene que ver en parte porque no han gobernado bien en la economía, y, por lo tanto, había que cambiar. Cada día hay menos fronteras en lo ideológico, es injusto decir que la derecha no ha contribuido al estado de bienestar porque se ha mantenido durante décadas con gobiernos de derecha y también es injusto decir que la izquierda no gobierna bien la economía. Como esto está muy diluido, la gente apuesta por lo seguro. “Estos son tipos más duros, dice la gente, pero gobiernan bien la economía”. Y entonces se va para ese lugar. En épocas mejores vamos con la izquierda porque nos podemos permitir más alegrías. Un poco al final es eso.
MHG: Zapatero ha decaído por el tema del euro o por errores propios?
PR: Creo que sería injusto pensar que Zapatero ha sido el único responsable de todo lo que le ha pasado a España. La economía española, por supuesto ha sido afectada por los oleajes internacionales, en una economía muy organizada como la nuestra y como la de todo el mundo, cualquier movimiento en Wall Street acaba afectando y, a veces, severamente, incluso al euro que es fuerte y a la vez muy débil. Pero España tiene errores garrafales seculares que le son propios, creo que especialmente esto se disparó en la última época de Felipe González, último gobierno socialista, cuando hubo alegría brutal con el dinero que venía de la especulación y del que venía de la obra, se especuló mucho con el suelo, se vendió cantidad de suelo público para poder especular en lo privado. Fue la época en que los socialistas decían que España era el lugar donde se conseguía dinero más rápido. Después Aznar, que tuvo una buena gestión económica en algunos aspectos, potenció algunos de esos errores estructurales y basó la economía en la especulación financiera y en el ladrillo. Y se castigó mucho a los sectores intermedios hasta el punto que se tuvo pendiente de dos tipos de economía, prácticamente. Cuando se hundió el sector automovilístico y el sector del ladrillo y ha habido una crisis internacional lo hemos aguantado. Zapatero lo ha hecho fatal porque ha añadido problemas, entre otros, no reconocer la crisis, actuar tarde y tomar soluciones erróneas. Ha sido la cereza del pastel… pero el problema español viene de lejos. En realidad, para ser autocríticos, en España hubo momentos en que todo el mundo pensó que podía ser el presidente del banco de España, es decir, en los bancos daban créditos muy baratos, pero también los ciudadano quería el plasma más grande, el coche más grande, las vacaciones más grandes, hubo un momento en que todo el mundo se volvió loco y se adeudó hasta en lo que no podía … creo que esa autocrítica colectiva no la hemos hecho.
MHG: Es un caso parecido a Grecia…
PR: Grecia tiene problemas añadidos, también estructurales, no tiene ningún sentido que Grecia sea el país de la Unión Europea que tenga más gasto en el área militar. No tiene ninguna lógica. Y es el país con el nivel de funcionariado más abultado de la Unión, estos son errores que se pagan.
MHG: Cómo entender al movimiento de los indignados?
PR: Respecto de los indignados, mi actitud es ambivalente. Porque creo que no todos los que están, son; ni son todos los que son, están… o sea, el movimiento es un algo así como facebook revolution o twitter revolution, quizá más bien esto ùltimo, se basan en consignas pero no en ideas demasiado profundas. Que luego esa consigna, ese verbo ¡indígnate!, al final puede ser que acabe desarrollando una idea más compleja, puede ser… Pero creo que se ha movido a través de las puras consignas, a veces muy simples. Se acampa, y se hacen manifestaciones y cuando se intenta analizar lo que dice, pues dicen cosas muy raras. Algunos no, pero otros sí. Lo cierto es que un país que tiene 5 millones de parados tiene motivos para estar indignados. A veces, con uno mismo y a veces con las políticas que los gobiernos han aplicado. Pero también es cierto que cuando se hicieron las grandes acampadas en la Plaza del Sol o en Barcelona, algunos decían cosas muy peligrosas, muy vinculadas a los movimientos antisistemas, que no tenían ninguna lógica, ningún sentido y que se cargaban el estado de bienestar. Otros dicen cosas razonables, yo me quedo con lo razonable. Lo razonable es la gente que está harta con esas estructuras de partidos cerrados en donde no hay democracias internas, donde no pueden escoger a los diputados, donde no se conocen los diputados de la ciudad, ni del barrio. No se los puede controlar, la voluntad de tener más control en los parlamentos. Hay una cantidad de cosas que la democracia española puede mejorar, porque al fin y al cabo ya hace demasiados años desde la transición, que tenemos un sistema muy cerrado. La constitución dice que los partidos son el fundamento de los estados democráticos, pero son los menos democráticos de todos, porque las jerarquías están cerradas, no hay listas abiertas, el que habla demasiado no sale en la foto, hay gente que ha llegado a primera línea y que no llevaría un café en un consejo de administración. Todo eso hay que cambiarlo. Ahí sí que los indignados dicen cosas muy interesantes.
