La politica debe reaccionar (María Herminia Grande p/Infobae)

Argentina está repleta de esfuerzos individuales. Con nombre y apellido. Con acciones efectivas y comprobables. En San Juan el pediatra Daniel Gualpa, hijo de la cultura del ascenso social, aunque en los noventa su papá engrosó el ancho conglomerado de los desocupados, trabajando y estudiando cumplió su sueño de ser médico y pediatra. San Juan tuvo la higuera de Sarmiento. Hoy tiene el algarrobo de Daniel, donde bajo sus ramas atiende a niños y adolescentes víctimas de la ineptitud política. Desnutrición y obesidad al ranking de los padecimientos. Daniel me decía: "Vivimos en una sociedad violenta y egoísta donde solo importa el bolsillo personal. Eso debe cambiar. Debemos ser solidarios con el prójimo, que es nuestro próximo. En cada acto de amor y entrega está Dios presente. Fui albañil, pintor, vigilador, a veces quise bajar los brazos pero pensé en mis padres que me educaron en valores. Las raíces del algarrobo donde atiendo representan mi compromiso social".

En Rosario la docente María Cristina Gómez, candidata al Global Teacher Prize, trabaja desde hace años en escuelas de barrios vulnerables. Cree que la única inclusión valedera es exigirles a sus alumnos. "No sirve decirles 'pobrecitos', hay que exigirles y hacerlos desde la educación fuertes y resilientes". María Cristina aplica la adaptación de un modelo educativo de la ONU a través del celular: "En toda casa hay un celular, y hay que enganchar al niño desde lo lúdico. Ya tengo exalumnos haciendo pasantías en la Bolsa de Comercio de Rosario". Esta docente es una más, que le disputa mano a mano los niños a la droga. Sabe que si desertan de las aulas, es muy probable que terminen cooptados por los narcos. "Tratamos de evitar que la droga se apodere del chico. Tenemos que ocuparlo, que despertarle otras inquietudes. La escuela necesita muchísimos cambios. Pretendo generar una red educativa. Pero es clave contener al chico en su primer año de secundaria. Si no lo logramos ahí, se produce la deserción".

María Cristina tal vez no sepa con exactitud que este año en los barrios donde ella combate desde la educación al narcotráfico se registraron, según me contó el colega Germán de los Santos, 700 ataques a frentes de viviendas. Este año a punto de finalizar, las balaceras llegaron al centro de la ciudad y a las puertas de la institucionalidad. Centro de Justicia Penal, tribunales provinciales, fiscalías, domicilio de abogados, jueces, para terminar incrustando en las sólidas puertas de madera del Concejo Municipal de Rosario 12 balas, con mensaje mafioso escrito en un papel con la amenaza: "Ahora vamos por sus casas".

De golpe y a los tiros el centro de Rosario despertó a una violencia mayúscula. El ministro de Seguridad provincial rápidamente cambió la cúpula policial pero lo cierto es que luego de ello balearon las puertas de un edificio a 50 metros del domicilio particular del gobernador Lifschitz y a escasos metros de la sede la policía Federal. La política no termina de reaccionar. Hasta ahora solo se oyeron explicaciones o posicionamientos que miran más al 2019 electoral que a lo que está ocurriendo hoy.

Desde esta columna infinidad de veces se habló de la imperiosa necesidad de coincidir en cinco políticas de Estado básicas. El narcotráfico es una de ellas. Los gobiernos nacionales, provinciales y municipales no pueden tomar vacaciones ante semejantes situaciones. La política debe reaccionar antes que la acción de estas bandas inescrupulosas e impunes, la hieran letalmente. Se conoce que en Paraná el actual intendente Sergio Varisco está procesado por su vinculación con el narcotráfico. Va por su reelección y lo increíble es que lidera las encuestas. El ingreso de drogas sintéticas es un hecho, me recordaba de los Santos, que en Estados Unidos murieron 36 universitarios por el consumo de la K2, droga sintética cuya dosis equivale a 100 cigarrillos de marihuana. Días atrás fue decomisado un cargamento de droga sintética proveniente de Bélgica valuado en 90 millones de pesos cuyo destino era un prestanombre rosarino.

El mayor desafío de la dirigencia política argentina ante su claro deterioro y empobrecimiento es ir por las raíces de la conciencia moral y ética que hoy está deambulando perdida, a la que  hay que rescatar con urgencia. Y sentir que debe, tras un año tan doloroso con aumento de desocupados, de pobres y excluidos, como dijo Homero Manzi en el tango Discepolín: "Dolerle como propia la cicatriz ajena".

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