El gobierno está llegando tarde (María Herminia Grande p/Infobae)

Algo pasó para que en un mes la política oficialista tuviese un aterrizaje forzoso a la realidad argentina. Realidad que no está pensando, ni pensaba hace pocos días en reelecciones. Siempre en los últimos años la política sobrevoló la realidad ocupada en sus propios problemas: cómo mantenerse en el poder. La primera gran pregunta es para qué; si, como dice Sergio Berensztein, lo que no soluciona la crisis política solo la profundiza. El aumento de la pobreza en toda la radiografía de la República Argentina valida esta afirmación.

El anuncio que dio a conocer el presidente Mauricio Macri de ir al FMI se parece mucho más a los ojos de los acontecimientos posteriores, a una reacción intempestiva, que a la consecuencia de un profundo análisis. Sobre todo cuando el propio Departamento de Estado de los Estados Unidos se enteró de la decisión del Gobierno argentino vía agencias informativas. Tal arrebato no permitió pensar no solamente en la conveniencia o no de recurrir al FMI, que no es un banco, sino, además, impidió preparar un plan contextualizando y acompañando tal decisión. Por lo visto no solo fueron sorprendidos sus socios, Elisa Carrió y el radicalismo.

Hoy es el vicepresidente del radicalismo, Federico Storani, quien me dijo: "El Gobierno no tiene plan económico. Si bien no somos una coalición de gobierno, queremos ayudar y, entre tantas otras propuestas, la UCR le sugiere la institucionalización de un Consejo Económico y Social permanente".

En la larga lista de errores cometidos por Cambiemos desde su asunción a la fecha, el principal es no haber confeccionado y puesto en práctica un plan económico; y también no reconocer que nuestro país no está atravesando una turbulencia, sino una verdadera crisis. Algún sector le recrimina al Gobierno la mala comunicación. Es difícil comunicar lo que no se tiene. En medio de este cimbronazo, algunas cosas se hicieron, pero, como ya lo hemos dicho desde este espacio, cuando se concretan políticas fuera del tiempo adecuado, los resultados no son los mismos. Es decir, el Gobierno está llegando tarde. Hasta que fue designado Nicolás Dujovne como ministro coordinador en el área económica, había nueve ministerios que ejercían por igual sus políticas, muchas de las cuales se contraponían. Es decir, en un tema tan importante como el económico existió hasta aquí una notoria anarquía. La famosa inflación por expectativas que desde hace largo tiempo aparece como invitada en estos análisis refleja la incertidumbre, la desconfianza y el miedo que tienen los formadores de precios ante un futuro que nadie marca con realismo. A propósito de los errores, es evidente que liberar el precio del combustible, dada la incidencia que tiene en los precios, iba a contribuir al afianzamiento de la inflación, no a su reducción. Consultados distintos economistas, con pequeñas variaciones coinciden en que no se puede sostener una tasa de interés del 40% mucho más allá de mes o mes y medio.

Argentina a lo largo de su historia tuvo grandes imposibilidades de coincidir en un diálogo fructífero. Tal vez porque nadie pone sobre la mesa los temas que realmente afectan a la sociedad y se distraen en las superficialidades. El presidente Macri se dirigió al país el día lunes pidiendo razonabilidad en el tratamiento que mañana miércoles hará el Senado sobre las tarifas. Cuando le dice al peronismo que demuestren que son confiables y no se dejan conducir por las locuras de CFK, debería el Presidente analizar primero que no todos son cristinistas, y que, si las oposiciones, especialmente el peronismo, insisten en el proyecto cuya media sanción obtuvo en Diputados sabiendo que el Presidente lo vetará, es la manera que encuentra para decirle que algo sobre este tema debe hacer el Ejecutivo nacional, por el efecto que produce no solo en los argentinos a los que les cuesta pagar las tarifas, sino por lo que implica para la producción y el sostenimiento de fuentes de trabajo. Especialmente no nos olvidemos que los senadores representan el sentir del interior del país.

A propósito, el Presidente habló de utilizar leds; no es que esto no sea importante, pero, dada su envergadura política, es de esperar otro tipo de propuestas. A tal punto se confunden los roles que con gran realismo me decía Guillermo Nielsen: "Para el Gobierno pareciese que el problema del déficit fiscal se puede resolver con las remuneraciones de los choferes".

Argentina fue pionera en el mundo en cuanto a beneficios sociales que luego los países escandinavos emularon. Sucede que hoy aquellos derechos adquiridos en nuestro país no cuentan con la base productiva que lo sostuvieron y fueron su razón de ser.

Debatir el ensanchamiento de la base productiva debiese ser el principal tema de agenda de la política argentina. Si la producción crece, el empleo también. Es la única manera de que el problema social se pueda ir resolviendo. De lo contrario, lo que refleja el Observatorio de la UCA se irá profundizando. Según los resultados referidos al tercer trimestre de 2017, solo el 43,9% de la población económica activa de 18 años y más logró acceder a un empleo pleno de derechos. Asimismo, el 18,5% de esta población de referencia se encuentra en una situación de subempleo inestable (realizando changas, trabajos temporarios o no remunerados, o siendo beneficiarios de programas de empleo con contraprestación), el 27,8% cuenta con un empleo precario (desarrollan actividades con continuidad laboral, tienen niveles de ingresos superiores a los de subsistencia pero no participan en el sistema de seguridad social) y el 9,8% se encuentra abiertamente desempleado.

 

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