Pobreza de las jubilaciones y pobreza de la violencia (María Herminia Grande p/Infobae)

El bono tranquilizador de conciencia no alcanzará para que los legisladores que voten el proyecto miren a los ojos de los más de tres millones de pobres jubilados

Una vez más en menos de una semana apareció en Argentina la mayor de las pobrezas con sus distintas facetas: la del diálogo, la de parlamentar, la de la tolerancia, la del escuchar, en definitiva, la pobreza de la violencia. Las personas que agredieron arrojando piedras a las fuerzas de seguridad de manera impactante deben ser identificadas y la ley debe encargarse de ellas. Su actitud ha desnaturalizado la legítima defensa de quienes no creen en las bondades del proyecto oficial y pacíficamente hacían notar su descontento.

La política en Argentina sigue sin ofrecer alternativas. Se dirime entre un populismo en retirada y un neoliberalismo en avanzada. En el medio, la economía argentina sin anoticiarse de que debe ser sustentable.

El kirchnerismo se reclinó en los derechos humanos para gobernar por derecha. El macrismo se reclina en las fuerzas de seguridad para gobernar por derecha. Ambos admiten excesos. El kirchnerismo permitió el escarnio, el escupitajo y el tiro al blanco a fotos de periodistas que no coincidieran con su Gobierno. El presidente Mauricio Macri y su Gobierno admiten que las fuerzas de seguridad repriman porque un sector de su electorado rechaza de plano los reclamos y mete en la misma bolsa a provocadores y a protagonistas de legítimos reclamos.

La semana pasada el Gobierno del marketing fue salvado por la política que ejerció su socia Elisa Carrió. El paquete de reformas se diluyó al menos en el nombre, ya no habla el oficialismo de reformas, sino de retoques. Le faltó reconocer la verdad mejor oculta: el Gobierno necesita la ley previsional, como lo dijimos hace veinte días, para regularizar vía ley un dinero que ya ha comenzado a prestarle a la gobernadora María Eugenia Vidal. Según el economista Daniel Muchnik, recién en el 2019 los haberes reales de los jubilados recuperarían el nivel de fines del 2015. Si y solo si, agrega esta cronista, los cálculos inflacionarios no se alejan tanto de las metas propuestas por el Gobierno. A propósito, la inflación no debería tener estatus de corrupción?

El presidente Macri, en el 2015, prometió al país, dirigiéndose a los jubilados, que no iba a haber ningún abuelo en la pobreza. También afirmó, el 13 de octubre de aquel año: "Una sociedad es tan buena como el trato que les da a sus abuelos". Deseo pensar que la realidad no estudiada como corresponde dejó en offside al Presidente antes que creer que faltó a la verdad. El error de cálculo del ingeniero Presidente lo llevó a prometer, entre otras cosas, eliminar el impuesto a las ganancias y una pobreza cero que luego modificó como expectativa.

Que el sistema previsional argentino merece una discusión profunda y una revisión de la misma envergadura no hay dudas. También es cierto que se comienza por el final o en realidad por el sector sin lobby para defenderse. Si el Gobierno hubiera querido producir cambios en la jubilación, primero debería haber puesto sobre la mesa sus dificultades, su proyecto sobre cómo solucionar el enorme problema que está teniendo para que la economía funcione y, a partir de ello, escuchando propuestas alternativas, avanzar sobre esfuerzos compartidos. Entiendo que en Argentina nadie desea de la boca para adentro que le recorten absolutamente nada. El famoso tema de "Yo, señor, no, señor" pasó a ser una política de Estado a la que adhiere la mayoría de los ciudadanos. Salvo honrosas excepciones como las de Martín Lousteau o Daniel Arroyo, quienes recitan una propuesta alternativa para el caos vigente, las oposiciones como tal, y hablo de gobernadores, de la propia CGT, de bloques legislativos, no ofrecen un proyecto alternativo al presentado por el Gobierno. Debo recordar que es obligación de la oposición mostrar un camino alternativo. O acaso no lo tiene?

En resumen, Argentina tiene su futuro comprometido psíquica y físicamente por permanecer debajo de la línea de pobreza. Y tiene 3.500.000 jubilados condenados a la pobreza. Argentina no sólo se ha empobrecido por la impericia de sus gobernantes y la corrupción de estos, sino por el desprecio que tienen los que conducen sobre los que nada y poco tienen. El debate ha virado tanto que en lugar de discutir cómo se crea empleo, cómo clausurar tres generaciones continuas que no tienen contacto con la cultura del trabajo, por estos días se discute que nuestros niños son cinco veces más pobres que nuestros viejos. Pareciera que eso sirve para calmar la conciencia a la hora de echar mano a la plata de los ancianos. A propósito, el bono tranquilizador de conciencia no alcanzará para que los legisladores que lo voten miren a los ojos de los más de tres millones de pobres jubilados.

En medio de este desierto, el radicalismo cambió su conducción buscando una representación que le permita contrarrestar la poca incidencia que hoy tiene en el Gobierno nacional. Es una verdad no explicitada que existe un gran temor por el avance de Carrió sobre el Gobierno.

Con respecto al peronismo, en la segunda quincena de febrero habrá una convocatoria en Mar del Plata con miras al 2019. El protagonista es Juan Manuel de la Sota y la mesa la tiende el gastronómico Luis Barrionuevo a través de su CGT Azul y Blanca. Los invitados tendrán un solo limitante: no poseer cuentas pendientes con la Justicia.

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