Grandes esperanzas, pocas precisiones (María Herminia Grande para Infobae)

El discurso de Macri fue claro, convocante, sin estridencias ni agravios, pero también difícil de analizar ya que lo expuesto fue poco más que un conjunto de grandes títulos

A una semana del resultado electoral favorable a su gobierno, el Presidente Macri esbozó por primera vez el formato de un modelo político que ofrece a la sociedad argentina. Indudablemente ha advertido que los resultados del domingo 22 lo rodea de un blindaje de esperanza, pero le quita el andador que el pasado reciente le ofrecía para justificar muchos errores en sus actos de gobierno.

En todo el tiempo transcurrido en la carrera de Macri dirigente político, la presentación realizada en el día de hoy sobre las coincidencias básicas lo instalan a él y su gobierno dentro de la modernidad política. Su discurso fue claro, convocante, sin estridencias ni agravios. También es cierto que es difícil analizar lo que integrará su propuesta dado que lo expuesto fue un conjunto de grandes títulos, que según prometió el Presidente serán desarrollados en mesas de consenso.

Como preámbulo a esas mesas porvenir, resultó interesante el decálogo de compromisos sobre los que pivoteó el Presidente. La reducción de la pobreza como el gran sujeto; para lo cual invitó a combatir a los dos grandes flagelos que la sostienen: la corrupción y la inflación que de alguna manera, es producto de la primera. Pareciese que lo más claro y concreto a desarrollar en las mesas de consenso serán la reforma laboral y la previsional. Sobre esta última invitó a confeccionar un proyecto definitivo sobre cómo debiese funcionar el sistema previsional en Argentina, para enviar al Parlamento. Adelantó su rechazo a las jubilaciones de privilegio.

En lo previsional mencionó que en el mientras tanto, su gobierno enviará un proyecto con algunas correcciones al actual sistema. Los argentinos sabemos que todo lo transitorio se convierte en permanente, por lo tanto en este tema tan sensible y destutelado, dado que existen más de 3 millones de jubilados que no cubren el 40% de la canasta básica, hubiese sido deseable y aún se está tiempo, de emplazar a la comisión que redacte el proyecto definitivo a hacerlo en un tiempo perentorio. Y mientras tanto mantenerse con los actuales parámetros.

Lo cierto es que a partir de esta jugada política del presidente Macri, la oposición debe reformular sus proyectos y planteos dado que la vara ha quedado alta. El gran debate tiene que ver con quien mejor plantee para adelante un país con gente adentro. Es decir, lo que está en juego es la inclusión de los excluidos. Se diría que el desafío para el peronismo es recuperar sus orígenes como posibilitador de ascenso social. Las desviaciones de aquel logro peronista llevaron a esta pobreza estructural del 30 % de argentinos.

Se diría que con habilidad política, el presidente Macri presenta —habrá que ver si lo logra— políticas posibilitadoras para el ascenso social. No habló de gasto social, sino de inversión social récord para el próximo año. No habló de planes sociales, habló de generación genuina de empleo. También se debe recordar que si hoy el Presidente decide dar batalla a la inflación, al gasto y a la evasión fiscal y a los impuestos distorsivos, es porque en estos últimos dos años aumentó la inflación, no controló la evasión, no se corrigieron los impuestos distorsivos y gastó más que lo que recaudó.

Otro aspecto a tener en cuenta es que el presidente Macri nació en una Argentina en la cual el empresariado prebendario fue exitoso de la mano de políticas de evasión y de amigos influyentes. Hoy enfatiza que esta práctica naturalizada debe terminar en Argentina. Debiese reconocer que fue parte de su génesis.

Un tema que resulta de vital importancia y es necesario que el Presidente lo tome como propio es la inequidad existente entre Buenos Aires y Capital Federal con el interior del país. Macri abundó en ejemplos de abusos, inequidades, despilfarros. Esta cronista también utilizará uno para describir la afirmación del párrafo anterior. Mientras que el costo del pasaje en colectivo urbano en Capital Federal está en 6 pesos, el costo del mismo en Rosario es de 10 pesos, en Córdoba 12,55 pesos. El interior paga tarifas muchísimo más caras en luz, agua, tasa municipal y otros impuestos. El Conurbano de la gobernadora Vidal tiene la misma pobreza que el Conurbano del gobernador Lifschitz, del gobernador Schiaretti. La pobreza no se reducirá mientras esta realidad no sea contemplada por igual. El Presidente no es el único responsable de que esto suceda. Si esta brecha no se elimina es porque los legisladores que representan al interior del país no se han encargado de visibilizarla enfáticamente. El impulso a las economías regionales es un instrumento de altísimo impacto para tal fin.

El Presidente Macri ha pedido austeridad, ha sugerido dar el ejemplo. Sería interesante que los 20 ministerios nacionales, más las 69 secretarías, más las 208 subsecretarías, más las direcciones nacionales que suman 1930 y pertenecen a la órbita de Presidencia de la Nación, sean observadas y analizadas en cuanto a su funcionalidad y resultados, de igual manera que el Presidente analizó a los 1300 empleados que trabajan en la biblioteca del Congreso Nacional.

Ojalá el empuje presidencial no se tome vacaciones y sea correspondido y exigido por los otros actores sociales para una sociedad esperanzada que quiere previsibilidad para una Argentina vivible. Lo urgente para ello es la conformación de las mesas de diálogo y la convocatoria a sus actores.

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