La política de distracción aconsejada por Jaime Durán Barba al presidente Macri lleva al Gobierno hacia atrás: primero, por la inutilidad de la modificación de feriados recordatorios de fechas sangrientas y dolorosas; segundo, al elegir como rival político a Cristina Kirchner
Dados los últimos avances y retrocesos vía decretos de necesidad y urgencia (DNU) generados por el Gobierno del presidente Mauricio Macri, todo indicaría que no se trata de iteración de yerros, en todo caso parecería una política destinada al error. Durante el primer verano de la gestión Macri —recordar DNU sobre la designación de ministros de la Corte— pudo pensarse que se trató de un intento de prueba-ensayo. En este segundo verano, con la misma metodología, parece, insisto, una política expresa de distracción efectista. El mes de diciembre de 2016, cargado de temores por posibles desbordes sociales concluyó exitosamente para el Gobierno, cuando no sólo operó la ministra Carolina Stanley con habilidad y presupuesto, 30 mil millones de pesos, sino que además hubo una gestión directa, que seguramente será desmentida, del papa Francisco para con uno de los cosecretarios de la CGT. El Papa recomendó en ese encuentro personal en diciembre no prestarse al juego político de La Cámpora y otras organizaciones propiciadoras de conflicto y ayudar a terminar el año en paz.
Lo cierto es que los números de la economía no se tomaron vacaciones: enero cierra con un 1,8 de inflación; al estimado de febrero se le sumarán el aumento de luz, prepagas, gas, tarifas en general; y el nivel de actividad económica cayó un 2,8 por ciento. La CGT no podrá disimular más una concertación desbalanceada. El bono de los dos mil pesos de fin de año no obligó a los empresarios a pagarlo. Tampoco el pacto moral de evitar suspensiones y despidos se está cumpliendo.
La política de distracción aconsejada por Jaime Durán Barba al presidente Macri lleva al Gobierno hacia atrás. Dos elementos que sustentan esta afirmación son de fácil comprobación: primero, la inutilidad de la modificación de feriados recordatorios de fechas sangrientas y dolorosas para la vida de los argentinos. El segundo elemento es elegir como rival político a Cristina Fernández de Kirchner, lo que no sólo es mirar el futuro a través del espejo retrovisor sino que además constituye un enorme síntoma de debilidad política.
De los tres últimos DNU, dos son distractivos e inútiles: el de la movilidad de fechas inamovibles y el de modificación de la ley de ART. Luego haré algunas consideraciones sobre la inconstitucionalidad y la inoportunidad de este último. Sí resulta propicio el DNU referido a la modificación de la ley de migraciones. El tema del delito agravado por el narcotráfico tiene necesidad y urgencia. Este es un primer paso que el Presidente podría ampliar teniendo el magnífico instrumento del Mercosur. Merecería una reunión de sus socios y sus adherentes para coordinar una verdadera lucha contra el delito. La lucha contra este flagelo no la pueden dar los países aisladamente porque, como bien me dijo hace muchos años el ministro del Interior de Colombia, el doctor Fernando Cepeda Ulloa, si no aunamos criterios, se produce el efecto cucaracha: cuando se prende la luz donde están, corren hacia otro lado.
Aunque todos lo nieguen o minimicen, la agenda de oficialismo y oposiciones está marcada por el año electoral.
Argentina fue tristemente célebre por ser el primer país con atentados internacionales: Embajada de Israel y Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA). También por el Gobierno populista de Cristina de Kirchner. Este año, tan cargado de intereses personales y desprovisto de intereses colectivos, debería estar abocado a planificar el rescate de la política para la paz.
El oficialismo tiene una oportunidad inmejorable para virar hacia adelante. Claro que sin un plan de crecimiento no podrá modificar las variables económicas que no permiten el despegue. Hasta los analistas económicos más cercanos al Gobierno no prevén una inflación por debajo del 25% para este electoral 2017. Los propios gobiernos nacionales, provinciales y municipales han aumentado sus tarifas en un año en un 100% y pretenden encorcetar a los trabajadores sindicalizados, es decir, en blanco, a un 17 por ciento. El famoso costo laboral tiene un promedio de incidencia del 1% en el producto final. Recordar que una familia con trabajo es el principal consumidor en el mercado interno.
También las oposiciones tienen la obligación de mostrar un camino alternativo. La pregunta más importante es saber, tanto para los que están en el poder como para los que desesperadamente quieren llegar a él, para qué?
Sobre el DNU de modificación de la ley de ART, consulté al mayor especialista en este tema, el doctor Mario Ackerman, quien sostiene: "El núcleo del DNU es procesal y está mal enfocado; se sustenta en dos mentiras: decir que los accidentes de trabajo son un subsistema de la seguridad social y que Argentina adhirió el convenio 102 de seguridad social de la OIT. Sobre esto último es cierto, pero el 27 de julio de 2016, cuando lo ratificó, excluyó el capítulo correspondiente a accidentes de trabajo por entender que no pertenecen a la seguridad social". Ackerman afirma: "Este DNU inútil no tiene destino, ya que no pasará el control judicial ni parlamentario". Ahora bien, el miércoles 1º de febrero, qué ley se aplica?
Una vez más Argentina ataca las consecuencias pero deja intactas las causas.
