Dos cifras reflejan que algo está mal en Argentina: 200 mil millones de pesos se destinan a sueldos y 280 mil millones de pesos van a subsidios
Como siempre, Julio Bárbaro, en su poder de síntesis, define a la política con dotes de maestro (hecho que realmente ocurrió en la formación profesional de esta periodista). En diez palabras resume el problema argentino. Prácticamente con ellas sienta las bases sobre las que debería estructurarse la mayor planificación de rescate argentino. Bárbaro dice: "Si los ricos no aportan, nuestros pobres se mueren". ¡Sucede que nuestros pobres ya se mueren! Por lo visto, si no hay toma de conciencia política, se seguirán muriendo.
El investigador del Conicet Fernando Longhi sostiene que, en el período 1999-2013, han bajado la desnutrición y las muertes por desnutrición en la Argentina. En realidad, ha retrocedido en su extensión territorial hasta acorralarse en el norte grande argentino. ¡Su concentración es tal que parece allí otro país! Dice el doctor Longhi: "El norte se está escindiendo de la Argentina. La muerte por desnutrición tiene cara aborigen". En estos treinta y tres años de democracia, nuestro país ha conseguido que hasta los derechos más elementales sólo les pertenezcan a unos pocos. Asumir que en el período citado anteriormente se ha registrado la muerte por desnutrición de dos mil niños de 0 a 5 años es políticamente incorrecto. Por eso, es un secreto a voces que el 50% de las muertes de niños en Argentina tiene como causa principal la desnutrición, aunque terminen falleciendo de alguna otra enfermedad. Si alguien sufre desnutrición, es porque el primer derecho humano de un nacido vivo no le fue otorgado: ¡alimentarse! Como se sabe, el desnutrido que no muere queda disminuido y seguramente nunca llegará a ser un ciudadano pleno. La discapacidad intelectual de esa persona es responsabilidad absoluta de la política. Mientras esta discute anexar nuevos derechos, no cumple con los existentes en la actual Carta Magna.
Tal vez el abandono sistemático del contenido de los programas de muchos partidos políticos sea el responsable de que legisladores nacionales ya no rindan cuenta, ni sean cuestionados por sus bases al no cumplir con sus responsabilidades. Los partidos de raigambre nacional y popular llevan en sus estatutos la vindicación a los derechos básicos del hombre y su responsabilidad social. Hoy los legisladores nacionales de las provincias más afectadas distraen su tiempo en cosas absolutamente menores si lo comparamos con lo que está en juego: la vida misma.
Increíblemente, Argentina está cartelizada y no sólo por el flagelo de la droga. Está el cártel de los desnutridos, está el cártel de los que gozan de derechos, el de los excluidos, por lo cual suena interesante la definición de un integrante de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, el doctor Horacio Rosatti, cuando recientemente manifestó que la verdadera grieta está entre el juez honesto y el juez corrupto. La Justicia es clave en todo sentido. Lo es para la corrupción. Para la injusticia social. Para el incumplimiento de los deberes de funcionario público. Monseñor Jorge Casaretto ha puesto el dedo en la llaga: "Planes sociales sin educación y trabajo no sirven".
Dos cifras reflejan que algo está mal en Argentina: 200 mil millones de pesos se destinan a sueldos y 280 mil millones de pesos van a subsidios.
Cierta tristeza genera ver cómo muchos de los ex presidentes de la democracia argentina inexorablemente terminan desfilando por Comodoro Py. También es triste ver las lentas reacciones políticas ante los problemas más urgentes. No tiene sentido una concertación social sin que sus actores, luego de arduas discusiones, no terminen plasmándolas en un acta que se comprometan a cumplir. Una gran incógnita se genera en este casi primer año de mandato del presidente Mauricio Macri, y tiene que ver con lo que parecería que resulta una confusión entre la realidad y el deseo de la gente. Todo ciudadano bien nacido espera que al Gobierno le vaya bien y desea su mejora personal para el próximo año (casi como un brindis navideño), pero la política no debería confundir los anhelos con la realidad. Alcanza con los buenos deseos ciudadanos para evitar desbordes sociales?
La política en Argentina no está consolidada. En el frente oficialista se advierten molestias, no sólo de Lilita Carrió, también de los radicales; más allá de que se esfuercen en disimularlo. En el peronismo, la atomización es mayor y parecería que el futuro error también será grande, ya que la necesidad de recuperar el poder lo hace amucharse sin importar antecedentes. Si no busca un proyecto superador, no será creíble, tampoco votable.
