Guerra de Malvinas, guerra al narcotráfico, y al desempleo? p/Infobae

La destrucción al narcotráfico, el combate al delito deberían desvelar tanto a nuestros gobernantes como la generación de empleo

Las guerras son el fracaso cotidiano de la política, aunque sea esta la que las impulse. No es casual la ausencia de líderes políticos en el mundo, como tampoco lo es la proliferación de distintas guerras. Todas en tiempo real. Todas a la vista de todos. Los organismos a cargo de la paz del mundo se declaran incompetentes. Ban Ki-moon ha dicho servir a los poderosos sin ponerse colorado. Fue más claro aún el ex vicecanciller Andrés Cisneros cuando dijo: "Los secretarios generales de la ONU son burócratas sin política propia, responden a las grandes potencias".

Por lo tanto, los gobiernos democráticos en general son súbditos de grandes grupos de intereses. La corrupción es una de las causas de la decadencia de los países. La otra es la incompetencia de quienes los gobiernan. Los dirigentes políticos que hicieron historia fueron aquellos que planificaron a largo plazo el país deseado y actuaron en consecuencia.
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No se puede gobernar lo que se conoce a posteriori. No se puede transformar desde la política una realidad de la mano de la experimentación: prueba-error. No puede un gobierno avanzar si tiene un ojo puesto en su antecesor y el otro en la próxima elección. La decadencia de los países incluye a Estados Unidos, que llega a la disputa electoral con dos personajes menores de acuerdo con su historia política. En Argentina, lamentablemente ocurrió algo parecido. En Estados Unidos, teóricamente ganará lo más parecido a como la política se presenta en el mundo. En Argentina, ocurrió lo mismo.

El presidente Mauricio Macri viene, en su corto tiempo gubernamental, cometiendo algunos errores; dos de ellos, los más notorios, tienen que ver con su falta de experiencia política. Tanto su respuesta sobre los desparecidos como sobre la soberanía de Malvinas así lo indican. Para el lenguaje que construyó la política en el mundo, la forma y el contenido importan por igual. A esta altura, uno podría preguntarse si es la ideología la que ya no cuenta o si es la ineptitud de los hombres que dicen representarla la que la vacía. Federico Pinedo sostiene que su Gobierno necesita políticas de izquierda para posibilitar igualdades y políticas de derecha para restablecer el orden. Mientras los gobernantes, no sólo Macri, sino gobernadores e intendentes, deciden qué ser, la Confederación General del Trabajo (CGT) recientemente unificada estrena una forma inédita de trabajo, se replantea cuál es su ámbito de representación y se responde: "Sin lugar a dudas, nuestros representados son los descamisados del siglo XXI". El sábado, el salón Felipe Vallese recibió al canciller del Papa, Marcelo Sánchez Sorondo, al presidente de la Comisión de la Pastoral Social, Jorge Lozano y a los obispos Fernando Maletti y Jorge Lugones. Allí se escuchó a los representantes de la Corriente Clasista y Combativa, de Barrios de Pie, así como también de la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular. La Iglesia le viene pidiendo al Gobierno un ámbito de propuesta y de acuerdo llamado diálogo social, o concertación, o el nombre que prefiera.

Sin lugar a dudas, esta reunión previa al encuentro que la CGT tendrá este jueves con ministros del Gobierno es central. Juan Carlos Schmid dice: "El Gobierno sabe cuáles son nuestras peticiones, vamos a escucharlos. Si no hay respuestas, el Comité Central Confederal nos autorizó a realizar un paro en octubre".

El presidente Macri estará con el papa Francisco también en octubre, quien seguramente le preguntará sobre el proyecto de las tres t y su desarrollo en Argentina: tierra, trabajo y techo. Los obispos están solicitando una especial atención sobre la emergencia alimentaria. Reciben la información de sus parroquias, que indican el aumento notorio en la demanda en sus comedores. Daniel Arroyo dice: "Estamos ante la tercera generación de excluidos, necesitamos urgente una política de pico y pala para generar empleo".

Si el Gobierno atendiera lo dicho por Pinedo, sus ministros deberían estar abocados a planificar metas de crecimiento, de inflación y empleo a diez años.

Decía la semana pasada que la inseguridad tiene en sus dos caras el mismo destino: la muerte. Una es rápida y la otra es agónica. La destrucción al narcotráfico, el combate al delito deberían desvelar tanto a nuestros gobernantes como la generación de empleo. El desempleado es una persona que vive la agonía de respirar pero no ser.

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