El drama de la inestabilidad política argentina -Opinión-Infobae Martes 18 de agosto 2015

 
Por estas horas se percibe que la "alta" política argentina se pergeña con la utilización de manuales no familiarizados con, irónicamente, la estrategia política. Unos y otros buscan, luego de las PASO, simplemente ganar. Deben moverse ante un desafío no habitual para dichas estrategias: la inestabilidad que presenta la política. Lo que hoy determina un resultado, cualquier factor, pensado o no, puede cambiarlo.

Para la confección del candidato merecedor del bastón de mando presidencial, parece aludirse a una vieja práctica: la de armar el hombre o la mujer más lindo de la Tierra, cortando y pegando la nariz de Robert Redford y los ojos de Liz Taylor. Esta arquitectura (en política) supuestamente ganadora ignora el voto popular.

Por ejemplo, el "casamiento entre Mauricio Macri y Sergio Massa se debió dar antes del cierre de alianzas; hoy ambos están casados con otros", grafica Alberto Fernández. Esto no significa que luego de octubre y ante la presencia de un ballottage, unos y otros logren acuerdos de futura gobernabilidad.

Las actitudes mencionadas surgen de sectores altamente politizados o altamente interesados. Quienes elucubran estas alquimias políticas (se pedía que Massa y María Eugenia Vidal bajen sus candidaturas) quieren ignorar que la voluntad ciudadana, aun la más manipulable, no es el resultado de una simple suma matemática.

Si Massa mantiene su caudal electoral, no pierde el capital de De la Sota y tal vez conquista algún punto más, sería pensable que la meta deseada por Daniel Scioli, que es ganar en primera vuelta, no se cumpla. Además, los propiciadores de esta estrategia deben rezar para que Macri mantenga su caudal de votos. Como se advierte, es difícil proyectar lo que ocurrirá en las elecciones de octubre con variables que se alteran a diario.

UNA tratará de consolidar el espacio, para lo cual necesita del rol protagónico del avezado gobernador de Córdoba, De la Sota. Entre otros aspectos, para respaldar las listas de candidatos a legisladores. Cambiemos depende de un Macri que por momentos, solo por momentos, parece salirse del libreto.

Increíblemente la política hoy en Argentina depende como nunca de ajustadísimos equilibrios: que un candidato suba un poquito, que otro no baje tanto.

El ganador de las PASO, Daniel Scioli, solo pudo saborear su triunfo pocas horas. El agua y sus desinteligencias hicieron lo demás. Scioli está preso hoy de dos problemas. Por un lado, para concitar la adhesión del voto peronista no kirchnerista y del independiente (necesita ir hacia el 45 % del electorado), necesariamente con sus expresiones o sus conductas terminará irritando al kirchnerismo.

Si esto es así, Scioli, que ya ha probado varias veces la medicina del enojo de la Casa Rosada (recordar el conflicto docente), deberá decidir cómo gobernará la provincia de Buenos Aires hasta el 10 de diciembre, no solo con la tragedia de las inundaciones, sino con todos los problemas que estallen. La presidente Cristina Fernández tiene la lapicera y él sabe que nunca lo quiso. El segundo problema de Scioli es que con el apoyo solo del kirchnerismo no gana. Otra de las incógnitas de este tiempo electoral es que la platea le pide a Scioli sciolisarce, ¡un traductor por favor!

La característica principal de la política contemporánea argentina es su inestabilidad. La lleva a protagonizar situaciones increíbles. En la provincia de Santa Fe todo indica que los resultados finales de octubre dependerán de quién maneje mejor la tijera. Los radicales, socios del socialismo, que por tercera vez ganan la provincia, en boca de su presidente partidario Mario Barletta manifiestan públicamente que lo quieren a Macri en la Casa Rosada. Para ello, tijera en mano, promueven votar al socialista Hermes Binner y al radical Hgo Marcucci junto a Macri-Michetti. Por su parte, el gobernador Antonio Bonfatti y el electo Miguel Lifschitz, quienes intentarán reunirse con el candidato Scioli esta semana, promueven, tijera en mano, votar la lista presidencial Scioli-Zannini junto con Binner y Marcucci como legisladores. Ambos, tijera en mano, tendrán la no sencilla tarea de remontar el cuarto y lejano lugar conseguido en las PASO.

Es complejo entender, ante esta sociedad política con fractura expuesta (Frente Progresista Cívico y Social), quiénes gobiernan y gobernarán Santa Fe.

Me pregunto: imaginamos a San Martín (hombre al fin) cavilando sobre la conveniencia o no de avanzar o de retroceder en su gesta patriótica dependiendo de oportunismos, nimiedades, narcisismos? O lo recordamos respetando su orden de prioridades políticas, su ideal y su deber ser?

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