“Respetar la palabra es sostenerse en el campo de la convivencia”
“La palabra no está derrotada, está afectada, vulnerada”
“La tecnología ayuda siempre, lo que no ayuda necesariamente es la índole de la subjetividad que pone en juego a la tecnología, es decir, la educación que se vale de la tecnología”
“Brasil ha iniciado un camino de recuperación en algunos aspectos y con cierta cantidad de gente, pero la orientación general de los conflictos que vive el Brasil está muy lejos de ser esa que nosotros presentamos como un país ejemplar”
“La fragmentación en la percepción de la realidad, la lucha de la propia supremacía a expensas de los demás es un signo de profunda pobreza”
“Francisco está tratando de proceder de manera pendular: autocrítica hacia adentro y crítica sincera hacia afuera, está mostrando que la Iglesia presenta los mismos síntomas de corrupción que presenta el mundo en el cual tiene que actuar”
“Si hacia el mes de agosto las principales fuerzas opositoras no se unen para enfrentar al gobierno, es probable que el que gane, si es de la oposición, gane el gobierno pero no detente el poder”
MHG: Usted es un trabajador de la palabra…
SK: Yo soy un escritor y un comentarista de los hechos de la vida cotidiana. Y ese ejercicio de la palabra tiene varios registros: la poesía, el ensayo, o la filosofía, el relato para niños, la crónica, son registros de una misma idea, que es llevar a la palabra la intensidad de la expresión, de la emoción o la del propio pensamiento cuando se ocupa de todo aquello que nos desvela.
MHG: Justamente porque yo he vivido eso de que la palabra es ley.
SK: Y en esencia eso aún está vivo allí donde interesa que no haya tergiversación, en lo que atañe al bien común, porque lo que usted me dice es la preeminencia de la convivencia por sobre cualquier otra experiencia tergiversadora del sentido de la comunidad. Respetar la palabra es sostenerse en el campo de la convivencia. Una convivencia que está asentada en que el prójimo es indispensable para ser alguien. Todos estos son principios que la religiones las asentaron desde hace mucho porque también dese hace mucho se las desoye. No es que hemos vivido épocas mejores en que la tergiversación no tenía lugar, hemos vivido épocas en los cuales todavía el valor de la palabra combatía contra la tergiversación del lenguaje. Y hoy en día todavía esa lucha se sigue llevando adelante. La palabra no está derrotada, está afectada, vulnerada, porque todos aquellos que entendemos que la palabra es ley seguimos tratando de sostenernos en el marco de una convivencia política, esencialmente democrática asentada en la idea que nadie tiene el monopolio de la verdad ni el monopolio de la compresión del concepto. Por eso las democracias verdaderas son en las cuales la vida parlamentaria es vida de intercambio, de debates, de matices expresivos orientados a la clarificación de los hechos.
MHG: Usted dijo que este camino puede ser permanente.
SK: Así es. Estoy persuadido que nuestra función primordial no es ver los resultados, por dos razones: la primera, es llevar adelante procesos que conduzcan a una situación más favorable para el país, porque se es nuestro deber, veamos o no el desenlace de lo que buscamos. Y, segundo, porque el verdadero desenlace no es nunca una situación de plenitud consumada, es siempre una situación de conflicto, con otra calidad de problemas, que son el resultado de haber superado las anteriores. Entonces no hemos nacido para ver el desenlace sino para profundizar el proceso que permita sostener, en el marco de la convivencia, un ideal de mejor calidad de vida. En este sentido no tiene mayor importancia ver el desenlace, porque como lo prueba la historia los desenlaces son nuevos escenarios problemáticos nacidos de las resoluciones anteriores.
MHG: La tecnología ayuda o lo que hay que rescatar es la persona?
SK: La tecnología ayuda siempre, lo que no ayuda necesariamente es la índole de la subjetividad que pone en juego a la tecnología, es decir, la educación que se vale de la tecnología. Si usted tiene hombres que han acentuado su formación técnica en una capacitación cívica, el uso de la tecnología puede ser una herramienta notable de desarrollo. Pero si esta capacitación está sólo al servicio de un ideal de poder unilateral, de sometimiento del prójimo, de exclusión, entonces la tecnología ayuda muy poco. No se debe ver en las herramientas el origen del mal, sino en quien las emplea.
MHG: En Brasil, asumió su segundo mandato Dilma Roussef quien manifestó que se estaba ante la primera generación de brasileños que no pasan hambre.
SK: Me parece que ella está exagerando los números, no hay duda que ha sido durante el gobierno de Lula y del suyo donde se empezó a revertir en parte el problema de hambre. Pero lo que es cierto también es que la situación en la que Brasil se encuentra hay que analizarla de un modo más matizado y más abierto a lo complejo. Porque los políticos tienden a hacer planteos triunfalistas, planteos que de alguna manera justifiquen sus procedimientos políticos. Si se analizan las últimas elecciones, se advierte que en los estados del norte, que son los que finalmente le dieron la victoria a Roussef, el hambre, la ignorancia, la situación de empobrecimiento espiritual que viven generaciones desde hace mucho tiempo sigue existiendo y también siguen existiendo los latifundios crueles de gente adinerada que no hace sino sostener en la indigencia y en la explotación a la gente que allí vive. Brasil ha iniciado un camino de recuperación en algunos aspectos y con cierta cantidad de gente, pero la orientación general de los conflictos que vive el Brasil está muy lejos de ser esa que nosotros presentamos como un país ejemplar. La macro economía no es la economía cotidiana y Brasil es un país donde la verdadera situación está signada por casos de corrupción tan profundos como los que vivimos nosotros. Entonces creámosles a los políticos cuando enumeran los problemas que han generado y no sólo los que han resuelto.
MHG: Usted habló de la pobreza de los adinerados, cómo se puede trabajar en esos sectores donde también está inserta la corrupción?
SK: En Argentina han tenido lugar hechos muy interesantes en los años 13 y 14, en dirección a mostrar que los sectores productivos han empezado a comprender que el crecimiento material disociado del afianzamiento democrático republicano finalmente termina por ser un contrasentido que afecta la rentabilidad que buscan los empresarios. Es el caso de la convergencia empresaria, el proyecto que se empezó a gestar a fines del 13 es un ejemplo de cómo el empresariado ha sido capaz de llevar adelante un proyecto de crecimiento con estabilidad y equidad que me parece que puede llegar a rendir frutos allí donde la democracia logre afianzarse en un marco republicano.
MHG: Trabajar la pobreza del pobre y la del rico.
SK: Exactamente. La fragmentación en la percepción de la realidad, la lucha de la propia supremacía a expensas de los demás es un signo de profunda pobreza. Si se toman ciertos indicios, como ciertas manifestaciones callejeras que tuvieron lugar en los últimos años reivindicando que la justicia proceda con autonomía, convocando a la oposición a que se integre en un proyecto capaz de disputarle al gobierno con una capacidad de triunfo verdadera con la finalidad de poder llevar al país a una vida constitucional más rica, son indicios de una tentativa de combatir la propia pobreza. Porque la propia pobreza es lo que del poder no advierte o se niega o se oculta.
MHG: Días atrás una colega española dijo del Papa que es un hombre que ama a otros y que intenta solucionar problemas. Qué interesante esto pasarlo a otras instituciones, como por ejemplo a la policial…
SK: Francisco tiene una característica que debemos subrayar lo que le da credibilidad cuando juzga a los que tienen el poder: es la implacable autocritica cuando él analiza hacia adentro de la Iglesia, cuando señala todo lo que corrompe a la Iglesia, los que faltan al deber de servirla con convicción cristiana. Y él sabe eso y lo ha hecho manifiesto. Él sabe que la debilidad de la iglesia consiste en su pérdida de credibilidad social. Y está tratando de proceder de manera pendular: autocritica hacia adentro y critica sincera hacia afuera, está mostrando que la Iglesia presenta los mismos síntomas de corrupción que presenta el mundo en el cual tiene que actuar. En este sentido le da credibilidad la capacidad de autocrítica y eso revela que no hay auto idealización ni necesidad de encubrir las propias fallas.
MHG: Sólo se puede hacer lo que se puede explicar.
SK: Está muy bien. Yo le diría que uno se vuelve creíble para los demás cuando ese prójimo puede advertir en uno una capacidad profunda de las propias acciones.
MHG: Cómo ve el año electoral y los posibles candidatos?
SK: Tengo la impresión que si hacia el mes de agosto las principales fuerzas opositoras no se unen para enfrentar al gobierno, es probable que el que gane, si es de la oposición, gane el gobierno pero no detente el poder. Si recordamos lo que ha dicho Rosendo Fraga cuando Máximo dijo en su único discurso que si tienen que dejar el gobierno lo dejarán pero no dejarán el poder, esto se está produciendo en Argentina. Esta embestida aluvional sobre la justicia para clausurar cualquier tipo de investigación para comprometer a miembros del gobierno y a muchos de sus asociados, esto tiene que ser revertido profundamente e implica conquistar el poder y no sólo el gobierno. Si no se conquista el poder, tendremos una situación muy difícil, donde quien gane las elecciones se verá socavado por carecer de poder.
MHG: En una oportunidad usted le preguntó a Sartre qué era un filósofo?, le contestó: “esto que está viendo, alguien a quien le hacen preguntas y no puede preguntar, y le aconsejó que pregunte, tomó ese consejo?
SK: Lo tomé. Sartre estaba en Brasil en una conferencia de prensa donde la hacían infinidad de preguntas y estaba empeñado en responder a todas y cuando nos llegó el turno a los más chicos le pregunté qué es un filósofo y me dijo esto que usted está viendo, donde todo el mundo le hace preguntas y no lo dejan preguntar, trate de preguntar. Entonces creo que esa es la tarea primordial de un pensador, es reabrir cuestiones clausuradas por respuestas que parecen definitivas, mediante preguntas que re otorguen a los problemas más vigencia que a las absoluciones aparentes que se les quieren brindar.
