Padre Emiliano Hong: (Convenio – Radio del Plata Rosario – sábados 10 a 12 hrs – 16 de agosto 2014)***

 ***41 años, a los 12 emigró junto con sus padres a la Argentina. Vivió en Buenos Aires 25 años, pero nunca obtuvo la nacionalidad argentina porque la ley coreana no permite la doble ciudadanía. Licenciado en Economía de la UBA y doctor en Teología de la Universidad de Navarra, en 2009 volvió a Corea del Sur, donde trabaja como capellán en un centro del Opus Dei.

Corea del Norte no tiene relación con Corea del Sur, las dos Coreas somos una sola nación, hubo una guerra muy sangrienta manejada por occidente”
“Creo que lo que pasa en Corea pasa en todo el mundo, a los jóvenes los marca el tener lo material, el desafío es superar el materialismo*
“Tuve la dicha de conocer a Juan Pablo II, me marcó su modelo… su forma”
“Nosotros nos bautizamos cuando llegamos a Argentina, nos llevaron unos vecinos a una iglesia que daban la misa en coreano”
“El primer católico se bautizó en Pekín, volvió a Corea y comenzó a bautizar”
“Mis padres eran protestantes, mi familia adhería a los ritos de Confucio. El 10% en Seúl es católico”


MHG: Por qué no nos reseña un poco su vida?
EH: Fui a vivir a Buenos Aires con mis padres, estuve unos 23 años, estudié en Flores y en la UBA, soy economista y me fui para volver a Buenos Aires en el 2004 y trabajé como capellán de la Universidad Austral y luego me volví a Seúl.
NHG: Cómo es Seúl en su parte religiosa? Su familia venía de parte de confucionismo?
EH: Es más una tradición que una religión propiamente dicha, como todas la familias coreanas hacemos una serie de ritos, pero no era de carácter religioso. Mis padre eran protestante, luego nos hicimos católicos en Buenos Aires y hay budistas, evangelistas. Seúl es una metrópolis que ha crecido mucho desde el punto de vista económico, es conocida por las olimpíadas y luego pro el mundial de fútbol y actualmente es un centro financiero de los más importantes de Asia. Religiosamente hay una 5 millones de católicos sobre u total de 50 millones de habitantes, en Seúl hay casi 1,5 millones. La iglesia católica sigue creciendo bastante sobre todo en los últimos años.
MHG: Qué ha llevado a un pueblo de una tradición distinta a la penetración del catolicismo?
EH: Esto es bastante reciente porque la visita de Juan Pablo II en el año 84, para la canonización de 103 mártires, el catolicismo no superaba el 2 %, de repente desde el año 83 hasta ahora ha habido unos rebautismos que llegan a 250 mil por año. La iglesia católica ha ingresado pro los mismo coreanos porque era un país bastante cerrado a lo occidental, en su momento los misioneros no pudieron entrar al país entonces el catolicismo fue conocido hasta el siglo XVIII. El primer católico coreano se bautizó en Pekín en 1883 y vino a Seúl y él mismo bautizó a toda su familia a todos sus amigos y a sí creció porque el bautismo se puede administrar siendo laico. Y la iglesia creció en una ausencia de religiosos hasta que vinieran unos sacerdotes francés que ayudaron a que se difundidora más el catolicismo, pero aquí en Corea se tiene una condición y un murmullo que fue evangelizado el país por los mismo coreanos.
MHG: Cómo fue su conversión?
EH: Fue un llamado, una vocación sacerdotal, pero yo me convertí al catolicismo con mi familia, cuando tenía 13 años, cuando legamos a la Argentina. Nos hicimos amigos de unos vecinos y nos entramos que había una parroquia en donde se celebraba la misa en coreano y empezamos a ir y nos dieron la preparación, empezamos con la catequesis. En Corea se encuentra la iglesia presbiteriana, que si bien tiene una doctrina diferente, pero la base es muy parecida. Yo fui a un colegio religioso que estaba en el barrio, y el sacerdote me ayudó mucho a encontrar a Dios y cuando estaba en la universidad sentí el llamado seguir a Dios.
MHG: Por qué su familia vino a Argentina?
EH: Es un fenómeno de la década del 80 de muchas familias coreanas que quisieron buscarse la vida en otro lugar del mundo. Porque después de la democratización del año 82-83, había libertad de irse a fuera, antes era muy difícil conseguir el visado, pero eso fue mucho más fácil y muchos coreanos emigraron a distintos países y mi padre vino a la Argentina porque había hecho negocios allí y eligió a Argentina como su destino.
MHG: Usted estuvo con Juan Pablo II?
EH: Estudié en la universidad de Santa Cruz, que pertenece al Opus Dei y tuve la dicha de conocerlo al Papa en sus visitas a la universidad y uve unas audiencias e incluso una reunión con algunos estudiantes y tuve la oportunidad de charlar un rato con él. También fue a inaugurar un colegio coreano en el 98 y ahí tuve la oportunidad de verlo de nuevo. Si bien no fueron conservaciones largas él es un gran modelo de sacerdocio para mí.
MHG: Al Papa Francisco también lo ha conocido?
EH: Cuando estaba en Buenos Aires, si bien no era parte del clero diocesano, no había una relación pastoral, si asistí a trabajar en la diócesis, junto con otros sacerdotes, en las misas cristales y en algunas otras reuniones que había con jóvenes.
MHG: Cuáles considera sus grandes desafíos en Corea?
EH: Pienso que es un desafío similar en todos los lugres del mundo, a pesar de las culturas diferentes, la juventud y el futuro es muy parecido porque todo está muy globalizado, lo que pasa en Argentina pasa también en Corea, es que los jóvenes buscan mucho el beneficio y el bienestar material, están muy preocupados por las cosas más inmediatas y no es así que tengan una visión, unos ideales, que sean espirituales, es que estamos inmersos en una cultura donde ha corrupción, violencia. Hay que encontrar unos motivos de por qué vivir y por qué esforzarse y encontrar el modo de dar esperanza a la gente que sufre y que las hay en todas partes. El desafío es superar el materialismo.
MHG: Y cuál es su misión actualmente?
EH: Soy capellán de un centro de formación del Opus Dei, porque hemos comenzado en la arquidiócesis de Seúl, hace 3 años, un trabajo en cirulos católicos que son grupitos de jóvenes, la mayoría universitarios, a los que se les da clases de catequesis, de retiros y tenemos un oficina en la catedral para la gente que viene a informase. En relación con este trabajo pastoral.
MHG: Ha tenido la posibilidad de acercarse al padre Francisco?
EH: No he podido conversar con él, si pude estar cerca y he visto todas sus actividades con un grupo de jóvenes asiáticos que han venido de caso todos los lugares de Aisa y en la misa que celebró en el estadio mundialista, luego en la reunión que tuvo con los jóvenes, y, luego esta mañana, en la misa de la beatificación. Pero no pude charlar con él.
MHG: Cómo se vive el conflicto hipotético entre las dos Coreas?
EH: Con mucha indiferencia porque si no hay una intención política y diplomática, no se nota. Porque Corea del Norte a cortado todo tipo de relación con la otra corea, no hay contacto directo, lo que nosotros vemos en la prensa es como también el norte está haciendo algunas cosas como para desestabilizar, pero de hecho la gente vive con mucha tranquilidad. Hay un sentimiento, y el Papa lo ha dicho hoy también, de que Corea es una sola nación, la división en dos fue más bien ideológico – política del principio del siglo XX, una guerra muy sangrienta y queda, lógicamente, el rencor, pero fue una pelea también manejada por los occidentales. Hay una idea de que en un futuro se llegue a una reunificación, actualmente esto no es posible, porque hay un régimen comunista de más de 60 años y la otra parte es un país capitalista, liberal, con otro sistema económico.
MHG: Le ha quedado familia en Argentina o sólo amigos?
EH: No, solamente amigos, porque mi padre falleció hace algunos años y mi madre se fue a vivir con mi hermano que está en Chile, y el resto son todos coreanos.
MHG: en la década del 80 cuando llegaron muchos coreanos al país, había una promesa de ir hacia el sur?
EH: Si, había un grupo de coreanos que se fueron a vivir al sur, pero la mayoría se han dedicado al comercio y se quedaron en Capital Federal.

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