“Hoy no hay fútbol: hay violencia, no hay deporte: hay criminalidad”
“Mi convicción es que las dirigencias políticas tienen que acordar 5 ó 6 políticas de estado”
“l mayor problema que tenemos es el encubrimiento de la realidad por parte del gobierno, y la oposición tampoco le pone nombre”
“El lenguaje violento marca la debilidad de un régimen político”
“Las palabras violentas preanuncian otro tipo de violencia”
MHG: En momentos de palabras y hechos violentos cómo se vuelve a la normalidad o a cierta normalidad?
SK: Las palabras violentas a mi entender son siempre la dificultades para inscribir lo que se debate en el campo de una interlocución y en el consenso, la violencia irrumpe en el lenguaje como consecuencia de la imposibilidad de inscribir al otro entre los interlocutores necesario. Se puede discutir con énfasis, lo que no quiere decir con violencia, se puede discutir con contundencia, que no significa que sea de una manera desaforada, pero para que esto no sea así, es indispensable entender que es con el otro con el que hay que acordar aquello que llamamos nuestros interese propios. Me parece a mí que la violencia del lenguaje preanuncia otros tipos de violencias, Argentina es un país que ha llevado al lenguaje una expresión de voluntades aniquiladoras en distintos momentos de su historia. Y debemos temer siempre la irrupción en lenguaje de la descalificación radical del otro, la presunción que las soluciones vienen por el lado de poner el énfasis en la violencia. No creo yo que el leguaje violento no sea otra cosa que la expresión de le debilidad de nuestros regímenes políticos. Me parece que una democracia bien asentada en el campo de la ley y de la demanda de constitucionalidad no necesita recurrir a la violencia para que sus protagonistas que integran ese modo de debate puedan sentirse expresados.
MHG: En una nota dije refiriéndome a la muerte de Suárez, que bregó por la convivencia en democracia, nosotros estamos bregando por lo mismo?
SK: Ojalá sea así. Yo diría que para que surjan hombres en una sociedad como Mandela, Suárez, es preciso que impere en el conjunto de la sociedad un profundo cansancio de los recursos previos al diálogo, es decir que la convicción que la violencia y el desacuerdo entendido como desarrollo de políticas sectoriales son inútiles. Si nosotros recorremos la historia argentina veremos que la correspondencia entre Mitre y Urquiza, después de Pavón, irrumpe esta convicción profunda: que sólo en el campo del diálogo son fructíferas las diferencias. Me parece que Argentina busca a través de algunas de sus expresiones políticas esos espacios de convergencia mínima que genere plataformas de acuerdos comunes. Mi convicción es que la dirigencia política debería acordar la defensa irrestricta de 5 o 6 políticas de estado mínimas y que se comprometan a defenderlas y respaldarlas ganare quién ganare en el año 15. De este modo si esas dirigencias políticas se mostraran propensas desde ya a esas políticas que es preciso aplicar o a desarrollar, si se comprometieran a eso, generarían una enorme distención social, porque la pregunta en la sociedad no sería quién nos va a gobernar, si no si se va a realizar y de qué modo aquello que se propuso. Esto introduciría un cambio cualitativo enorme y abriría un porvenir muy lindo en el país.
MHG: Cuál cree usted que es el mayor problema que tenemos?
SK: El encubrimiento de la realidad pro parte del gobierno, el gobierno no puede nombrar las cosas tal como son, necesita encubrir con las palabras lo hechos. Y el sinceramiento relativo en el que estamos inscriptos, desde el punto de vista de las acciones admitiendo debemos terminar con esta especie de rifa absoluta de los recursos del país a través de una política de subsidios absolutamente estéril, no recibe el nombre que tiene y por parte de la oposición hay un aporte muy interesante al hecho de los encubrimientos de los hechos significativos, es necesario que la oposición le ponga nombre aun a riesgo de perder cierto grado de popularidad o de proyección en términos de votos, a hechos inaceptables en Argentina. Voy a referirme solamente a uno: en las cárceles de este país sin haber sido juzgado hay más de 1000 de distintas edades que están en condiciones de penosa supervivencia, castigados por la venganza y no juzgados por la justicia, que los partidos opositores deberían denunciar como parte de una política contraria a los derechos humanos, si estos hombres han cometido delitos deben ser juzgados por la justicia y no por la venganza. Este es un hecho al que la oposición no hace nunca referencia porque no les conviene, porque entiende que si lo menciona va a generar antipatías, resentimientos, suspicacias como puede generar la defensa de los ideales de la justicia y no los de la venganza, defender los prejuicios es antidemocrático, optar por los caminos de la democracia lleva a un sinceramiento necesario en todos los órdenes, juzguemos a quienes cometieron a delitos, pero no castiguemos a nadie presumiendo que es un delincuente, tratándolo con la misma violencia con la que argumentan que fueron tratadas las fuerzas no oficialistas en el país en los años pasados.
MHG: usted hace referencia esto y hace pocos días hubo casos de linchamiento, quizá no por un estado que no está presente sino que está mal presente.
SK: Así es. Porque no sabe operar, porque no tiene políticas de estado a mediano y largo plazo y porque no necesariamente opera con la honestidad que fuera requerida para distinguir las necesidades del partido gobernante ante de las prioridades del estado como tal. El fútbol es otro ejemplo, no sólo porque sigue ahí el prebendarismo más irresponsable, sino que el futbol es un escenario de delitos terribles, de delitos que no sólo que implican la corrupción y la violencia en forma convencional, sino la muerte, el asesinato y las coacciones de todo tipo. ¡Cómo puede ser que los partidos de la oposición no trabajen incansablemente para impedir que se confunda con un deporte la bestialidad lindante con la vida de los coliseos romanos y que hoy tiene lugar en el deporte argentino! Es imprescindible que todo esto se lleve adelante.
MHG: Qué le arece lo que dijo el presidente Mujica respecto de futbol?
SK: No hay futbol, hay violencia en las chancas, no hay deporte, hay criminalidad, es imperioso que en Argentina comprendamos que la decadencia toma distintas configuraciones y la mejor, la única manera de combatirla es devolverle la ley su papel protagónico.
