Dr.Juan Gabriel Tokatlian: Dr. En Sociología y en Relaciones Internacionales///Doctorado en la Univ. de Hopkins de Washington ///Profesor de Relaciones Internacionales de la Univ. Di Tella
"Respecto del narcotráfico, hay que ir por partes; lo primero y principal, para entender mejor el fenómeno del narcotráfico sea en Santa Fe o en la totalidad del territorio, primero hay que decir que cada país deja prosperar el narcotráfico que quiere. Esto es el narcotráfico no es un fenómeno trasladable, mimético, idéntico con lo que pasa en México, Colombia o Brasil y llega y muta y se transforma de la misma manera en Argentina. En Argentina lo que ha sido un dato elocuente y que debe ser tenido siempre en cuenta es el vínculo entre la política, las policías y las pandillas. Aquí hay un contubernio histórico que se ha ideo desplegando con el tiempo y el cual ha ido viéndose como un tema menor e irrelevante por parte de la sociedad política, peor el acumulado de desentenderse de este fenómeno genera hechos como el que vivió Bonfatti hace unos días. Hasta el punto que me parece que este tema en general lleva a que los individuos y las sociedades piensen en soluciones inmediatas, rápidas tajantes, sin historia, como si el problema hubiera surgido e la noche a la mañana. No, estos problemas van enraizándose en la vida de las sociedades, en las instituciones, en la vida política y hay que desandarlos, desmantelarlos exigen mucho tiempo y mucha coherencia y una tarea conjunta entre el estado nacional, el provincial, y el municipal. Lo que uno observa con lo que ha ocurrido en Rosario es que aquí hay un gran divorcio entre lo que pasa nacionalmente y lo que pasa localmente. Y esto es muy costoso, y es costoso para todos.
Respecto de Rosario hay un libro muy interesante del italiano Varese que compara la ciudad de Nueva York y Rosario durante los años 20 y 30 y muestra que hay una serie de coincidencias; por ejemplo, ambas ciudades tuvieron una gran migración del sur de Italia, de sectores que a su vez desde Italia estaban en aquel momento histórico, entre finales del siglo XIX y principios del siglo X, muy conectados con negocios clandestinos de contrabando. Una misma demanda y oportunidad, que fue el boom de la construcción en Rosario y el boom derivado de la prohibición de alcohol en Nueva York, y sin embargo los niveles de penetración del crimen organizado en Rosario fueron muchísimo menores que en Nueva York. Y esto es porque, entre otras cosas, había más institucionalidad, aunque hoy parezca extraño, en Rosario que en Nueva York, porque la policía en los años 20 estaba mucho menos corroída de lo que estaba la policía en Nueva York, porque o había grandes monopolios en manos de pocas personas que lucraban con bienes y negocios y transacciones que tuvieran que ver con el estado o bienes importantes. Entonces, cuando uno mira para atrás, Rosario tuvo más estado, mejor institucionalidad, partidos no contaminados como lo estuvo el Partido Demócrata en Nueva York con las drogas, en aquel momento histórico ligado a otras substancias como fue el alcohol, etc. No todo es inexorable, entonces hay que ver porque vuelve Rosario a ser el núcleo importante de esa dinámica del narcotráfico. Lo segundo, el tema de los políticos no puede resumirse a la gestión digna, importante, legítima de dignatarios como Reutemann o como Binner, de lo que se trata es de ver cómo se han articulado los partidos políticos con la policía, conciertas pandillas en algunos momentos determinados. Incluso en Rosario, y es importante señalarlo, hay que ir a los 70, hay que ir a los regímenes autoritarios para ver que desde aquel momento había un contubernio tácito entre ciertos políticos y ciertos grupos delincuentes. Entonces la historia nos puede señalar algo. Lo segundo, es que yo no soy de aquellos que le coloca ni analíticamente ni políticamente la responsabilidad a los colombianos, o los bolivianos, o los paraguayos, repito el problema de Argentina es argentino, si aquí hay una demanda y una facilidad para aterrizar aviones, para recorrer los ríos sin control, para que los radares, si bien están colocados no sean funcionales porque el narcotráfico se mimetiza de otra manera, cuanto más radares se ponen, el narcotráfico más busca la vías fluvial y terrenales. Cuanta más presión hay sobre el territorio más recurre a las vías áreas. Hay que entender que este es un fenómeno que va adaptando y readaptándose de manera muy intensa y que la dinámica que nos permite tener una mirada más rigurosa, no es recargar en los otros las culpas, sino entender qué es lo que pasó en la sociedad política, en la sociedad institucional y en la sociedad civil argentina en los últimos 20 años del fenómeno"
