La escucha es una necesidad social (Lic. Mónica Toscano -Fm 107.5 radio del Plata)

“Los maestros deben formarse para aprender a escuchar”.
“Los adultos, donde se incluyen los maestros, estamos muy ocupados y preocupados por hablar, no por escuchar”.
“Existe un tiempo no muy largo, que se da en la escuela, para prevenir la adicción dado que de lo contrario “otros” ocupan ese lugar”
“Si a los adolescentes en general nosotros no los respetamos, habrá otros que crearán una mascarada de respeto arriándolos hacia otros intereses”.
“Poner límites a un adolescente es permitirle conocer su capacidad de espera y su capacidad de frustración. El dirigismo al igual que al autoritarismo no sirven dado que allí no existe lugar para la explicación; pero sí se debe marcar la dirección con autoridad. Si no hacemos esto dejamos a nuestros hijos sin ley social”

Lic. Mónica Toscano: licenciada en psicología, especialista en psicoanálisis y creadora del Método Prevention in Act.

MHG: Qué se debe hacer en un corto período para actuar contra la violencia en las escuelas?
MT: Hay un punto de reflexión importante a nivel de responsabilidad social, porque creo que nos enteramos de las situaciones después que han sucedido. La problemática se va conociendo cada vez más, pero nos hemos dado cuenta que siempre llegamos tarde la mayoría de las veces. Yo soy especialista en adolescentes desde hace más de 25 años y he trabajado con adictos graves, un día dije no podemos seguir así, si bien trabajamos en los chicos que han caído en lo que son las drogas, hay algo que tenemos que hacer antes. Entonces me dije que no podemos ser testigos activos y no hacer. Esta fue mi convocatoria social y la creación de este método. Salir a colaborar con los chicos, con los docentes y con los padres. Pero desde un lugar de mucha seriedad porque los chicos pasan muchas horas en la escuela y la pasan mal. Cuando llegabámos a las escuelas porque nos pedían que habláramos a los chicos de la droga. ¡los chicos no querían hablar de droga, no querían hablar de los que nos preocupaba a nosotros los adultos, tenían otras preocupaciones!. Entonces empezamos a trabajar, yo he trabajado mucho en la epistemología y las ciencias y por desesperación he creado un método. Comienza en su primera etapa escuchando la voz de los chicos para saber qué es lo que necesitan y empezar a darles respuestas. Si bien es importante trabajar con la prevención teórica, los chicos saben lo que no les hace bien, los chicos tratan de calmar a los adultos y nos dicen lo que queremos escuchar, ningún chico dice que está bien maltratar a su compañero, pero después pasan situaciones que ni ellos comprenden. El primer paso es escucharlos y sobre todo escucharlos con la responsabilidad como sociedad, como adultos. Y en esa escucha los chicos empiezan a hablar de lo que les sucede. Y lo que les preocupa es esa socialización permanente que viven en la escuela. El pertenecer a un grupo es algo muy difícil, para el chico no pertenecer a un grupo significa no existir. Y esto es lo que quiero transmitirle en estos casi trece años de trabajo con los chicos en los talleres. Hemos trabajado con 7800 alumnos, con 6000 directores, con 3200 padres, y lo que los chicos nos dicen es que con tal de pertenecer a un grupo son capaces de hacer cualquier cosa. Y ahí comienzan estas situaciones que desde afuera no comprendemos. Porqué esa gente golpeó a la otra. Qué está pasando. Y ellos tampoco la entienden. Tenemos que abordar este tema que es tan grave sin respuestas, esto hay que abordarlos desde la capacitación de los profesores, desde la formación de los directores y de los padres porque la situación cada día es más grave. Nosotros apuntamos a eso. A formar a los docentes, instalamos la prevención en las escuelas. Vamos a ellas y formamos un equipo de profesores porque son los que están más tiempo con los estudiantes. Tenemos que apuntar como sociedad a colaborar con estos docentes y capacitarlos seriamente. Y lo importante del método es que lo estamos validando en distintos países, en Buenos Aires, Barcelona y París. Y una cosa sorprendente es que en distintas variedades socio-culturales, en distintos medios sociales, los chicos padecen de lo mismo. Entonces tenemos que ocuparnos de trabajar con ellos, contenerlos, escucharlos, de investigar las situaciones en que viven.
MHG: Pero escuchar es lo que nos debemos los unos a los otros en cualquier relación?
MT: Es muy importante lo que acaba de decir, no estamos acostumbrados a escuchar, porque cuando se escucha al otro tengo que renunciar por un momento que lo que yo pienso es lo único verdadero. Si yo no renuncio y no sé qué le pasa a mi hijo, los chicos no quieren hablar con los adultos. Los chicos dicen que no quieren hablar con sus padres porque enseguida son enjuiciados, la escucha es necesaria para poder ayudaros. Por eso hablamos de la formación porque los profesores deben formarse para leer signos, para aprender a escuchar, para poder dar respuestas. Esto no es un tema individual del chico que maltrata o es maltratado. Hay chicos que están en el colegio y pasan esta situación de acosador-acosado y luego de los análisis mejoran mucho. Lo que sucede es que nos dicen que el chico está mucho mejor pero cuando llega al colegio como la única forma de existencia que tiene para el grupo es ocupar ese lugar vuelven a ser el acosador y el acosado. Hay que trabajar en el grupo, en la escuela, esto es un fenómeno social, de cambio, se está normatizando más, se está haciendo normal hablar de chicos maltratados en la escuela, que si bien siempre ha pasado esta vez está tomando una forma de normalidad que hace que los chicos para pedir ayuda lleguen a situaciones más graves.
MHG: Esto indica que el primer grupo que es la familia está fallando?
MT: El punto es muy importante, porque la familia es la base de la constitución de cada uno de nosotros y ahí hay que trabajar. Pero lo que pudimos investigar es que tenemos que encontrar una respuesta, por ejemplo el concepto de límites, que en ocasiones se toma como un concepto anticuado, los padres me dicen que los chicos tiene que tener libertad, no tiene que ser frustrados y yo digo que si a un chico no le ponemos límites, si no hacemos desarrollar su capacidad de espera, de frustración, con un límite entendido, no como límite autoritario, sino con un límite explicado, el chico no crece, el chico no puede renunciar a su violencia. La familia es muy importante. Estamos ante tal urgencia social que tenemos que encontrar un camino para colaborar con los chicos. La situación de las escuelas es muy difícil porque hoy los profesores nos dicen que ellos ponen un límite y rápidamente se sienten desautorizados por la familia. El límite hoy es refutado por la familia y hemos visto de casos extremos que los padres golpean al profesor. La familia debe poder entender lo que sucede. La escuela tiene que tener muy claro los pasos para dar. Lo que nosotros intentamos es dar herramientas, pero hay que darlas desde un contexto de seriedad, de investigación, de formación, con una teoría clara y que nos lleve a una práctica clara. Que demos respuestas que se mantengan en el tiempo. En estos 10 años de formación fuerte en la escuela podemos decir que ha disminuido mucho la violencia en las escuelas. Porque se crea un espacio para escuchar la problemática puntual de esa escuela y poder dar las herramientas necesarias.
MHG: Y cuando el otro no escucha?
MT: Por eso usted dijo algo tan importante como es el concepto de escucha, yo sigo desarrollando un concepto claro entre lo qué es hablar y lo qué es escuchar. Nosotros estamos muy preocupados por hablar con los chicos, pero no hemos desarrollado la noción de escucha. Tenemos que abrir un espacio para escuchar a los chicos y no lo estamos mostrando socialmente. Los adultos no nos escuchamos, no nos respetamos, entonces no podemos mostrarles eso a nuestros hijos y a nuestros alumnos.
MHG: Por eso tenemos dos oídos y una sola boca.
MT: Exactamente. Debemos ampliar a facultad de escucha por lo dificultoso que es. Pero es dificultoso, y sobre todo me remito al problema de los chicos, porque la mayoría de las veces tenemos miedo de escuchar lo que nuestros hijos tienen para decirnos. Por eso les digo a los padres que creen un espacio de escucha para con sus hijos. Aunque no nos sentemos a hablar con nuestros hijos de los que nos preocupa, sentémonos a escucharlos y si el chico se acerca y nos habla de ese amigo que no queremos que tenga, en lugar de criticarle ese amigo, pensemos qué es lo que está mostrando a través del acercamiento a alguien tan diferente de nosotros. Los chicos siempre piden ayuda, muestran signos, tenemos que capacitarnos para leerlos y no tenemos que temer escuchar.
MHG: Qué influencia tienen las nuevas tecnologías en la que los chicos son expertos?
MT: Los padres nos preguntan qué hacemos con este tema de Internet y el maltrato que viven por la red, y que necesitan ser entendidos, porque lo que tenemos que hacer con los chicos es fortalecerlos. El mundo externo es cada día más hostil, es más difícil y si nosotros no tenemos un vínculo de escucha respetuosa con nuestros hijos no hay manera que el chico salga fortalecido a la calle y cuando va a la escuela. Pero debe estarlo también cuando prende su computadora y recibe la cantidad de mensajes que más de una vez que recibe.
MHG: Usted dice que hay un tiempo para actuar y que si no, actuaban los otros.
MT: Exactamente.
MHG: Y esto hace que los otros actúen de una forma no sana para nuestros hijos.
MT: Están esperando ese momento de tanto cambio que tiene nuestros hijos y de incertidumbre. Y respecto de Internet, los chicos pasan por una etapa, entre los 11 y los 16 años, donde los padres pasan de ser lo idealizados a ser los desvalorizados. Y este es un proceso relevante que el chico vive. Además no ver a mi padre que ya no es el superman que yo creía, esto suele llevar a un gran maltrato de los hijos hacia los padres. Si nosotros entendemos que el chico va pasando por etapas de muchos cambios y que los chicos nos dicen que tienen miedo ver envejecer a sus padres, a verlos no tan inteligentes como ellos creían, nosotros los podemos acompañar para que nos sigan respetando pero de una sola manera: escuchándolos nosotros a ellos. Si nosotros no creamos un espacio de respeto con los chicos, hay otros que vienen y muestran una mascarada de respeto, si nosotros no nos damos cuentan del momento que viven nuestros hijos, hay otros que utilizan ese momento de dolor, como son los cambios de la pubertad y la adolescencia, para otras cosas y luego es difícil retornarlos. Yo aludo a esto: respetemos a los chicos para que tengamos diálogo con los alumnos y con los hijos.
MHG: Es muy importante su trabajo de abrir nuestra cabezas.
MT: Es importante eso, debemos abrir espacios para encuentros con el otro. Porque no somos islas, tenemos que relacionarnos para sacar situaciones adelante, de cómo se vive. Y no podemos estar aislados de nuestros hijos porque los que toman la dirección de nuestros hijos les hacen mucho daño.
MHG: Porque cuando se rompe la cadena valores y llega hasta la familia entonces no los podemos acompañar.
MT: Porque la tarea de padres no es la de dirigismo, es la de dirección. Dirigismo es decirle al otro lo que tiene que hacer. Dirección es acompañar al otro en su crecimiento y respetarlo como un sujeto libre e independiente.
MHG: No autoritarismo, sino autoridad.
MT: Así es. Esto no sólo tenemos que trabajarlo en la familia, tenemos que trabarlo en la escuela y en la interrelación entre ambas. Porque si yo pongo un límite y el padre pone otro límite a un chico y yo desautorizo ese límite, dejo al chico sin madre y sin padre. Si el colegio pone un límite y si yo como familia desautorizo ese límites, aunque reconozco que hay límites en la escuela que son autoritarios y que por tanto deben ser trabajados, y viene la sanción del colegio no me tengo que apurar a desautorizar ese límite puesto por la escuela porque si no dejamos a nuestros hijos sin ley social. Es una toma de consciencia de abrir el espacio de respeto entre nosotros y con nuestros hijos. Yo empecé trabajando con chicos de 15 o 16 años porque las expresiones de violencia se observaban en la adolescencia y hoy se empieza a los 7 años. La gravedad de la violencia verbal que escuchamos en chicos pequeños es altísima… Yo le agradezco que abra estos espacios porque los chicos nos necesitan.

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