Debemos sumarnos todos y no ser cómplices de la droga

Padre Edgardo Montaldo: – Sacerdote salesiano, a cargo de la Vicaría del Sagrado Corazón en el Barrio Ludueña (Zona nor-oeste de Rosario)

“O están ausentes o son cómplices”
“No esperemos que haya más Mercedes Delgado para juntarnos”
“Hay que trabajar y rápido porque este flagelo avanza”

MHG: Estuvo presente en el funeral de Mercedes Delgado, la militante social asesinada en barrio Ludueña…
EM: sí, así es. Estuve presente ante esta gran dificultad que encontramos y cada vez más poderosa.
MHG: Qué reflexión hace acerca de esto, el Estado tiene su responsabilidad y nosotros como sociedad?
EM. Fue un poco el pensamiento que se expresó en la marcha, tenemos que sumarnos todos en contra de una cosa que es cada vez más tremenda, sobre todo en contra de nuestra infancia y adolescencia. Creo que ayer el barrio vino en pleno, y de distintos barrios de Ludueña. La manifestación planteó su reclamo frente a la comisaría… se dialogó con el comisario. Pero tenemos que sumarnos todos y no hacer complicidad con este enemigo que está avanzando.
MHG: 10 años atrás cómo era la fisonomía de su barrio?
EM: Tal vez un poco más atrás, esto empezó en la década del 90, luego se fue acentuando. Los 20 primeros años de los 45 que estoy en el barrio Ludueña, fueron tranquilos, “así en la villa como en el cielo”, pero esto se fue agravando cada vez y se sigue agravando… Vemos que hay muchas ausencias de los que deberían estar presentes de una forma más efectiva y no se sabe si están en complicidad o aprovechando la ocasión para el bien de grupos determinados, con responsabilidades muy serias, frente a este mal, frente a esta plaga.
MHG: Alcanza el trabajo que usted hace como para rescatar a los chicos y convencerlos que con la droga siempre se termina mal?
EM: Sinceramente, el trabajo se está haciendo, como el de Mercedes Delgado, de la misma catequesis, estaban las hermanitas que están al frente de la catequesis, fue un testimonio extraordinario el de una mujer, cocinera de barrio, dedicada a sus hijos y a los hijos de los demás. La misma gente que está padeciendo esta circunstancia tiene miedo por sus hijos… desgraciadamente, vuelvo a insistir, aquellos que tienen la mayor responsabilidad, que han sido puestos en cargos espaciales, parecerían ausentes o todavía peor, en complicidad con los enemigos. Fue realmente impresionante lo que ocurrió ayer con los jóvenes del barrio y de los que venían de otros, fue impresionante ver la reacción frente a este dolor y la preocupación es cómo seguir luchando hacia adelante, porque esto avanza mucho y son muchos más astutos. Jesús dijo que los hijos de la luz deben ser astutos como lo son los hijos de las tinieblas. Pero nos falta avivarnos un poquito en esta lucha y no dejarnos vencer por la astucia de los demás.
MHG: Es posible que esta situación cambie, que se pueda soñar con otro tiempo?
EM: Creo que sí, si nos sumamos y perseveramos… tenemos los testimonios de gente que se la jugó, uno también ha visto en el velatorio de Mercedes cuanta gente que está en otra, que está a la defensiva. Y se ha notado a presencia de los medios de una forma especial frente a este tema, había llegado un momento en que nos habíamos cansado porque los medios tomaban nada más que el aspecto sensacionalista de los hechos, en cambio en relación con este hecho los hemos visto cerca, hemos conversado con muchos de ellos esa noche. Si esto nos mueve a tomar consciencia que todos somos responsables, es posible el cambio. Pero debemos hacernos astutos como lo son los hijos de las tinieblas.
MHG: Qué nos puede transmitir padre?
EM: No esperemos que haya otro acontecimiento como el de Mercedes para volver a ver qué tal está el barrio, el trabajo de tantos jóvenes, de tanta gente que está consagrada en este trabajo. Aquí en Ludueña todos los proyectos y las escuelas que están funcionando vinieron desde las bases, no necesitaron una institución para crearla. Los laicos se han aventurado a darle un cariz especial a todo lo que funciona acá. Y están preparados para afrontar estos desafíos que se van presentando día a día que son cada vez más graves y más dolorosos, o más tremendos.

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