En las pruebas de laboratorio no aparece, pero en la sangre de los argentinos hay tango. Eso explica porqué un día, casi sin darnos cuenta, lo empezamos a escuchar, a bailar, a cantar.
Tomamos contacto con nuestra propia sangre al verla brotar de una herida, y con el tango es igual: suele revelársenos cuando un pensamiento o una emoción nos hiere.
En nuestra experiencia el tango fundamentalmente une, aglutina y produce un encuentro como el de esta noche de personas que caminaban por calles o avenidas distintas pero que al cruzarse se
propondrán un resultado temperamental, melodioso, profundo, sensible… Sanguíneo.
Jorge Paladini (Piano y arrreglos), Nicolás Polichiso (Guitarra y arreglos), María Herminia Grande (Voz) , Marcos Marcelo Pereyra (Relatos) les proponemos el jueves 26 de julio, a las 19 hrs en el Centro Cultural Bernardino Rivadavia una tardecita de antiguos y nuevos tangos, valses y milongas
