Estamos acostumbrados a enfrentamientos muy extremos donde las trincheras están marcadas.

Prof. Tomás Abraham: escritor y filósofo

MHG: Cuál es su mirada acerca de la ausencia del gobierno en el conflicto de Villa Soldati?
TA: Esta semana es Villa Soldati… la semana que viene cuál va a ser? Estas cosas muestran algo que no está funcionado muy bien a nivel institucional en Argentina. Se “tiran” los muertos los unos a los otros. Esto lo hemos vivido hace algún tiempo con (José Luis) Cabezas. Recuerdo cuando (Carlos Saúl) Menem y (Eduardo) Duhalde se disputaban los cadáveres… Era la bonaerense, era (Alfredo) Yabrán, era esto o lo otro… Creo que finalmente ese crimen horrendo fue en perjuicio de ambos, a ninguno le fue muy bien tratando de deslindar responsabilidades. Y esto es lo mismo, es decir, a ver de quién es y a quién puede perjudicar? Es muy difícil de concebir acá, en la ciudad de Buenos Aires, la existencia de una intendencia, para llamarla de algún modo, de un partido opositor al gobierno nacional, parece que eso no va, sería mejor volver a lo anterior, que hubiera un interventor designado por el ejecutivo, con un presupuesto asignado y de esa manera la cooperación estaría fuera de toda duda. La ciudad de Buenos Aires está gobernada por un partido opositor al gobierno nacional, esto es una muestra más de lo que está aconteciendo. Ahora con muertos y si no es con miles de otras cosas. Por ejemplo: la creación de la policía, esto iba a plantear problemas, porque es una policía paralela, es una policía que le disputa el terreno a la otra policía. La existencia de dos policías iba a dar como resultado la no policía, no hay que ser muy lúcido para llegar a esta conclusión. Esto estaba cantado. Lo sabía (Mauricio) Macri también. Lo que pasa es que Macri quería vender un poquito la ciudad de Buenos Aires, porque su único argumento es la seguridad, diciendo que iba a hacerse cargo de una seguridad porque el gobierno nacional era negligente respecto de ella… Finalmente no hay ninguna. Por supuesto, que Aníbal Fernández y toda esta gente va a hacer todo lo posible para sabotear todo tipo de acción de gobierno en la intendencia, y por su parte Macri sale a la palestra a hacer unas declaraciones absolutamente erradas sobre bolivianos, peruanos, etc. como si fuera acá un (Nicolás) Sarkozy porteño, dando una muestra de la cultura política de los que están acá, bastante lamentable.

MHG: El politólogo Norbert Lechner escribió acerca de cómo se fueron dando las democracias recuperadas en esta región, sostiene que el voto popular siempre se inclina hacia el orden. Cuál es su opinión al respecto?
TA: En general, sí, porque nadie vota por el caos, salvo algún trotskista, que dicen que cuando peor, mejor; así viene la revolución general y mundial. Pero la mayoría de la gente no quiere caos porque no la favorece. La idea de que hay gente que no tiene nada que perder y que, por lo tanto, se mete en esas cosas…. eso no es la gran mayoría. En general la gente tiene algo que perder con el caos, puede perder lo que fuere, entonces la idea de seguridad está muy asociada a la de libertad, esto fue siempre así, no se trata de una opción excluyente. Si a la gente se le da a elegir libertad o seguridad, no hay que sorprenderse que muchas veces sea la seguridad la elegida, porque ahí se juega la vida y la muerte y no solamente la expansión del individuo como tal en su libertad de expresión y de acción. Por eso la seguridad, como el miedo, como las necesidades del hombre, forman parte de nuestras vidas y no es una cuestión política, es casi una situación existencial, necesitamos leyes y autoridades para dormir con los ojos cerrados.

MHG: Cuánto le quita a estos dos objetivos, libertad y seguridad, la corrupción?
TA: La corrupción tal como se da en Argentina, parece que fuera algo, aunque parezca mentira: abstracto. Cualquier persona puede decir, y se escucha con frecuencia: corrupción hay en todo el mundo, y nadie puede alegar que hay un país perfecto en donde todos los centavos son cuidados y tutelados por las autoridades públicas, que jamás nadie ha metido la mano en ningún lugar. Entonces aparentemente el mundo es así, y si es así nada puede cambiar. Pero yo creo que la corrupción no es un fenómeno universal y abstracto, es un fenómeno local y hay distintos tipos de corrupciones. Lo que interesa es que una vez sospechada, ver cómo actúa las autoridades públicas respecto de ella. Aquí en Argentina nosotros nos hemos acostumbrado que la corrupción es algo normal, que es sistémico, que es absurdo pretender que no exista.

MHG: Se puede llegar a decir que somos un país corrupto?
TA: No necesitamos auto culparnos tanto, nos auto culpamos sin ningún tipo de mesura o nos victimizamos, aparentemente no podemos alejarnos de estas polaridades extremas. No somos peor que nadie, tampoco somos mejores que nadie.

MHG: Los sucesos que acaecen hacen aparecer lejanas las elecciones del año que viene. Desde su punto de vista hacia dónde vamos?
TA: Estamos viviendo un proceso con un cambio que fue muy brusco e inesperado dada la muerte de Néstor Kirchner, éste no fue un político más en la Argentina, sino que fue jefe político. Hacía muchísimo tiempo que en nuestro país no había un jefe político. Cuando digo esto, en nuestro caso pueden ser diez años, no mucho más, pero para nosotros son siglos tal como vivimos la actualidad. Y fue un jefe político hegemónico y su muerte, indudablemente cambió el panorama nacional y nos estamos acomodando a eso, porque con su muerte surge una nueva presidente, porque una cosa es Cristina Fernández, que está a cargo de un partido y del gobierno nacional y otra cosa era ser la esposa de un ex mandatario, y que muchas personas decían que no hacía más que continuar la política de su esposo con el mismo gabinete, con las mismas opciones y recibiendo órdenes, en muchas ocasiones, de él. Ahora es una situación totalmente distinta, no sólo porque las encuestas y la imagen han cambiado, sino porque es una situación política distinta que la iremos viviendo en los próximos meses que son meses electorales. No es descabellado pensar que lo que está pasando en la ciudad de Buenos Aires, en el sur, en Soldati, no tenga algo que ver con estos tiempos electorales.

MHG: Cuesta hablar de esto cuando hay muertos y heridos pero también se ha visto y escuchado un discurso de las partes de ese conflicto muy politizada.
TA: En la medida en que nos acerquemos a tiempos electorales las piezas se van a mover de un modo algo riesgoso. La policía tiene que ver con esto, esta policía que no se sabe dónde empieza y dónde termina, los territorios liberados, la violencia social, el tema de la seguridad es un tema muy importante electoralmente, hay una parte de la franja política que vive del tema de la inseguridad como su principal eje de su plataforma política, acá se vio con (Francisco) De Narváez, con el PRO. Las cuestiones que tienen que ver con temas como los de villa Soldati, están relacionados con una batalla política, lo que dice Aníbal Fernández, o (Florencio) Randazzo o Cristina (Fernández) o Macri… La seguridad es uno de los temas. Otro tema que está prácticamente cooptado por el gobierno es el trabajo, el tema del crecimiento económico, en estos temas este gobierno se hacer acreedor de los mismos y con eso corre con ventaja. No lo hace con la corrupción que está en manos de Clarín, digamos; y el tema de la seguridad, que está en manos opositoras. Con estos temas: seguridad, corrupción y crecimiento, más o menos, se teje la batalla política electoral.

MHG: Es correcta la apreciación que sostiene que los partidos que se asumen de derecha son más cercanos a la mano férrea y los de izquierda o progresistas son más garantistas?
TA: Pareciera que si, pero posiblemente, no. Indudablemente los partidos de derecha hablan del tema de la seguridad y de los vecinos y de todo eso. Y los partidos de izquierda hablan de la igualdad, de la equidad, de la distribución de la riqueza. Y después están los mentirosos. Ese no sé que partido es. A veces es mayoritario, habla de lo que le conviene: a veces va a hablar de la seguridad, otras veces lo hará de la distribución de la riqueza y el resto del crecimiento. En ciertos momentos hablará de los derechos humanos, otras veces dirá que no pasará el FMI y otro día lo invitará a que venga. El partido de los mentirosos es el partido mayoritario del espectro.

MHG: Hay una derecha culposa en Argentina?
TA: La culpa creo que es abarcativa. No tanto de la derecha, creo que más la culpa es de la izquierda. Ya que estamos con derechas e izquierdas, es de la izquierda porque ella está con la victima, la de los derechos humanos, el terrorismo, los desaparecidos, el culto a la memoria, la muerte como la presencia permanente dentro de la historia, el hecho que si nosotros queremos pensar e investigar lo que pasó en aquella década del 70, qué fue la Triple A, qué hubiera pasado si los Montoneros hubieran ganado, qué tipo de sociedad hubiéramos tenido, si queremos discutir lo que pasó con aquella tragedia sangrienta somos genocidas, somos procesistas y ese es el chantaje moral que es una de las estrategias que estos últimos años ha sido dominante: si vos no estás con nosotros diciendo que la juventud del 70 fue maravillosa, si vos no estás con nosotros con todo esas las loas a la violencia pretérita que ahora se las queremos transmitir a la juventud de un modo irresponsable, si vos no estás con nosotros, entonces pertenecés al mundo del “proceso”, de la dictadura. Esa culpa es más bien un patrimonio de aquellos que se llaman progresistas o de izquierdas. La derecha no, es más frívola, es más sangre fría. Es tan peligrosa como la otra.

MHG: Estamos hablando de izquierdas y derechas y podemos incorporar al centro, hoy no está tan claro el pensamiento como estaba años atrás, el cual se encontraba bastante bien dividido. Qué opinión le merece esto?
TA: Esto no es sólo en Argentina, es en el mundo. El siglo XX durante la mayor parte del mismo, hasta su final, prácticamente vivió de las ideologías creadas en el siglo anterior, que fueron el socialismo, el anarquismo, el liberalismo, el comunismo y después el siglo XX produjo algo propio, que no existía antes, que es el fascismo. Estas ideologías eran totalizadoras, con una determinada concepción del mundo, de la sociedad y de la política, por lo que tuvimos un mundo bipolar, por lo que tuvimos una “cortina de hierro”, por lo que uno defendía la idea de individuo, de la propiedad, de la libertad y los otros defendían lo social, la justicia, la distribución, etc., y bueno esto fue hasta 1989, como fecha simbólica… como fue la toma de La Bastilla, fue la caída del muro. Después de eso realmente el mundo está en una especie de proceso económico y político que no tiene una identidad previsible y que a nosotros nos cuesta interpretar. Lógicamente, como vivimos en el presente y no lo sobrevolamos es muy difícil poder etiquetarlo de un modo o de otro. Esta cuestión de la incertidumbre, de no poder prever los grandes acontecimientos mundiales, ni las financieros ni ningún otro que siempre nos llegan de sopetón y que nos sorprenden, hace que todo esto forme parte de un mundo en donde las viejas identidades políticas están en tela de juicio. La fase económica es fundamental porque es en donde se juegan las grandes potencias, el mundo corporativo, el mercado mundial es importante. Argentina si no fuera por el mercado mundial no tendría el gobierno que tiene, sin ese mercado mundial: Menem no hubiera podido crecer en los primeros años y caer después, si no fuera por la soja, los chinos y Brasil., y las autopartes… sin el mercado no podríamos distribuir acá lo poco que se distribuye. El mercado mundial es muy fuerte y es un mercado en donde los intereses no se conjugan de un modo de identidades políticas a la vieja usanza, que nos viene del siglo XIX, por lo tanto estamos ante un panorama en donde las identidades políticas son móviles, el de la izquierda se va a la derecha y viceversa, la palabra pragmático pretende identificar algo que no tiene nombre. Y así estamos en un mundo que nos exige pensar más allá de las ideologías, más allá de los grandes relatos y tomar posiciones y decisiones sin las garantías de un relato global.

MHG: Esto significa que las ideologías se están terminando?
TA: No necesariamente, porque la palabra ideología significa una representación general de la vida y de la sociedad y eso circula. La ideología es muy difusa, son más bien las ideologías políticas, como el marxismo, el liberalismo, etc., esa ideología que se negaba a una clase social, a un grupo de poder, que en realidad, de alguna manera, siempre se detenía en la puerta de una casa. Porque un hombre podía ser de izquierda a la mañana y de noche de derecha, porque podía ser de izquierda en un comité y cuando volvía a su casa le pegaba a su mujer. La ideología no es solamente la gran ideología, sino también la micro ideología, es la sensibilidad y cuando uno habla de sensibilidad, hablamos del modo en que nos conducimos en la vida y no solamente como declamamos o las posiciones políticas que tenemos, sino cómo nos conducimos en la vida cotidiana y en las relaciones humanas, estamos hablando de algo que se llaman los valores. Los valores, que no es solamente el bien, el mal, lo justo, que nada quieren decir en sí, porque es tan abstracto y global que uno puede meter ahí adentro lo que quiere; tienen que ver con aquello que nosotros hemos tomado la decisión de no aceptar como aceptable. Es decir, una persona muestra su ética en aquello que considera el límite de lo que puede llegar a aceptar, mucho más de aquello que desea, sino aquello que realmente rechaza. Cuando yo digo hasta acá llegué, por ejemplo, la tortura, hasta la tortura llegué, la tortura, no. Y viene otro y dice: bueno, depende porque la tortura muchas veces llega a salvar muchas vidas, etc.; bueno, ahí hay una trinchera. Es decir, los valores son importantes porque nos ponemos más de acuerdo en aquello que no aceptamos, que en el camino a seguir que es mucho más complicado.

MHG: La violencia en Argentina es una trinchera?
TA: Cuando hablamos de muertos, lo que muestra violencia, la estadística fría, terrible y demás, habla de una cantidad muertos que en Argentina no es tan grande como en otros países. Por ejemplo en esta semana hubo 80 muertos en una cárcel de Chile… Pero es también una sensación, cuando se habla de sensación de inseguridad hay muchos que se ríen porque parece que es algo provocado por la televisión, se hablaba de crispación… Antes de lo de Soldati, recordemos lo que pasó en Formosa… en líneas generales acá en la ciudad se intensifica mucho ese tipo de clima. Después de la muerte de Kirchner, en un momento dado parecía que no había crispación, no se habló durante 10 días del monopolio de Clarín, no se usó la palabra terrorismo, ni genocidio, etc. La presidente Cristina Fernández nos habló todos los días acusando a diestra y siniestra y de repente parecía que la sociedad argentina por lo que se podía ver a través de los medios vivía un momento de sosiego, pero era tan raro, hacía tanto tiempo que no lo veíamos. Cuando se descubrieron los pozos de gas estaba Cristina junto a Binner, junto a Macri, Moyano estaba también, por supuesto. Se vivía un clima de sosiego, un clima de responso, ¡que yo decía no vamos a volver a aburrir otra vez, viene otra vez el “chupete”, qué es lo que está pasando!. Es muy raro, estamos muy acostumbrados a enfrentamientos muy extremos en donde las trincheras están marcadas. Esa violencia es retórica, verbal; pero ¡ojo con eso!, porque crea un universo de gases, que apenas se prende un fosforito puede llegar a explotar. Y eso lo vimos ahora, cuando se dice no hay muertos en Argentina, bueno, muere (Mariano) Ferreyra, mueren dos acá, dos allá, esto quiere decir que se ha creado un clima en el cual el enfrentamiento es posible, la falta de autoridad existe y la distribución de armas está dada. Así que tenemos que tener mucho cuidado.

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