Dip. Agustín Rossi: Titular del bloque Frente para la Victoria de la Cámara de Diputados
MHG: Usted se alineó en el 2003 con Kirchner y él lo hizo presidente del bloque de diputados, cómo fue ese primer tiempo? Cómo era la relación con el ex presidente?
AR: Está claro que la llegada mía a la presidencia del bloque fue una decisión de Kirchner, yo era un diputado casi desconocido, ¡había sido una sorpresa que encabece la lista de diputados por Santa Fe, así que más sorpresa fue que presida el bloque!. Esos dos primeros años tenía una relación mucho más cotidiana con el jefe de gabinete que con él. La relación con Néstor Kirchner la empecé a construir después que dejó la presidencia, sobre todo se hizo más intensa durante estos años.
MHG: Los problemas de salud era tema de conversación o no le prestaba mucha atención?
AR: Para nada, no era tema de diálogo ni de conversación. Kirchner era un hombre que se cuidaba permanentemente, metódico, no desde que tuvo el primer incidente este año, sino desde siempre, era un hombre de actividad física diaria, de cuidado en las comidas, de descanso riguroso. En ese sentido no había una cosa que él tuviese que hacer por demás en cuanto a su situación de salud. La ultima recomendación fue que no hiciera actividad física intensa, que no corriese, que no jugase más al fútbol y que caminase mucho más tiempo.
MHG: Si los médicos le hubieran pedido que no hiciera actividad política intensa ¡no les iba a hacer caso!
AR: Usted pasó por el mundo de la política y sabe que no hay términos medios, la intensidad con que uno toma esta actividad es mucha, sobre todo para el que le gusta y siempre hay cosas por hacer. No se puede decir que se llega a tal hora y luego dice terminé… siempre hay cosas para hacer. En ese sentido Néstor Kirchner era un constructor y un ejecutor de política en forma permanente.
MHG: En la actividad política no dejaba duda de cual era su personalidad, en la intimidad era un cascarrabias o una persona con buen humor?
AR: Absolutamente coloquial, con un tono de voz siempre muy suave, casi bajo, en el momento del diálogo muy intimista, rápidamente lograba el efecto de una charla cálida. Uno se encontraba con el presidente, con el líder político, eso generaba un marco de relación determinado, pero, en general, cuando uno compartía actividades grupales siempre estaba de muy buen humor, hacía bromas. Los viajes, por ejemplo, a Europa o a Estados Unidos se prestaba para la charla…
MHG: En su caso, políticamente Kirchner le dio algún último encargo?
AR: Específicamente no. Habíamos hablado las últimas semanas sobre temas generales de Santa Fe y sobre la política legislativa, habíamos sacado el despacho de la ley que regula el tema de papel para diarios, pero no tenía ninguna cosa específica. Él veía venir una etapa de mucha riqueza y de debate político e ideológico durante los próximos años. Este año en San Juan cuando se realizó el congreso internacional de Ciencia Política, tuve la oportunidad de compartir con él, con Ernesto Laclau y estaba muy interesado en ver como iba amoldando esta fuerza política que es el peronismo a un sistema de ideas claramente progresista, de centro izquierda, como le gustaba llamarlo a él… veía un futuro enorme para Argentina, con un desarrollo económico muy importante en los años venideros.
MHG: Su fallecimiento puso en el tapete la participación masiva de la gente joven…
AR: Creo que ese es uno de sus legados más importantes, a mi criterio. Y a los hombres de 50 años nos devolvió la posibilidad de volver a soñar, de concretar sueños, de sentir que las utopías podían ser factibles y se podían concretar. Está claro que con los jóvenes, los principios y los valores que transmitieron y transmiten él y Cristina desde el gobierno, desde la política, permitió que una generación de jóvenes, que son los hijos de la democracia, tengna una fuerza que conmueve… no se había dado esta participación juvenil, salvo en lo que se llamó “la primavera democrática”, desde el 83 hasta el 87.
MHG: Qué le deja Néstor Kirchner?
AR: Me deja muchas cosas, lo que me dejó a mí es que al final de cada conversación, los finales de las charlas con él eran finales positivos, tales como “quedate tranquilo”, “las cosas vienen bien”, “vamos para adelante”. Mostraba permanentemente datos, impresiones, con elementos construía una resultante positiva del diálogo, aun en los momentos más difíciles. A nadie escapa que el 2008 y el 2009 fueron momentos muy difíciles para nosotros como espacio político, como gobierno, y en esos momentos difíciles él estaba para adelante. A la semana siguiente de las elecciones del 28 de junio ya estábamos pensando cómo hacer para seguir construyendo. Al otro dia del voto no positivo de Cobos me llamó y me dijo que me acordara de una ley y que teníamos que sacarla. Era un generador de energía positiva…
