Por Silvio Mario Valli
Los tangos de los Bicentenarios – con María Herminia Grande-
“Tango, tango mío que llegás al corazón. Tango, es un cacho de mi vida tu canción”
La recoleta sala de AMMA – Asoc. Mutual Mercantil Argentina, en Urquiza 1539, el pasado viernes 25, se pobló de música y palabras. Palabras en la timbrada voz de Arturo Esteban Guntero que, reemplazando eficazmente al habitual presentador de los recitales de María Herminia Grande, Marcos Marcelo Pereyra, fueron prologando el programa que con el título LOS TANGOS DE LOS BICENTENARIOS, marcaron el reencuentro con los grandes autores y compositores de tangos, milongas y valses, seleccionados al efecto.
Las palabras cantadas, encontraron en María Herminia Grande la intérprete fiel de aquellas, acompañada por Damián Bincaz (Guitarra y arreglos) y Sebastián Jarupkin (Bandoneón y arreglos).
Así comenzó con el beneplácito de la poblada platea, María Herminia, que trasladó toda la angustia de ese amor trunco que Pedro Laurenz y José María Contursi, plasmaron en “Como dos extraños”.
Una creación personalísima del sentido tango de Astor Pantaleón Piazzola y Mario Trejo: “Los pájaros perdidos”, marcaron la prosecución del recital que tuvo a Piazzola ahora con Horacio Ferrer en la nostalgiosa página que remite a aquél “Chiquilín de bachín”, setentista, lamentablemente hoy repetido por otros “chiquilines”. El vals “Flor de lino” de Héctor “Chupita” Stamponi y Homero Expósito, vertido con gracia y donaire por María Herminia, dejó paso a un paréntesis instrumental a cargo de 2 probados instrumentistas, Bincaz y Jarupkin que exhumaron el multifacético tema de Ángel Villoldo: “El Choclo” y la milonga de Pedro Laurenz y José María Contursi “Milonga de mis amores”.
Y, nuevamente, la personal voz y temperamento de María Herminia, con mucho de “tendresse e violence”, una “diseur”, entonó, coincidente con el reciente aniversario gardeliano, el sentido tango “Cuando tú no estás” de Alfredo Le Pera, Mario Battistella y Carlos Gardel.
Eladia Blazques que entendió como pocos el sentir de la gran ciudad, encontró en María Herminia la fraseología de “Corazón al Sur” y, nuevamente el vals marcó una ruptura tímbrica en el recital con “Tu pálida voz” de Charlo y Homero Manzi.
“La noche que te fuiste” de José María Contursi y Osmar Maderna, posteriormente, acalló la voz de M. H. permitiendo que “Libertango” y “Pablo” de Piazzola y José Martinez, piezas instrumentales, tuvieran su espacio en un simbiótico encuentro de guitarra y bandoneón.
Para el cierre, M. H. volvió a Piazzola por partida doble, con Fernando Pino Solanas, con una milonga: “Vuelvo al Sur” y con Horacio Ferrer, la surrealista “Balada para un loco” y el vals de Héctor Stamponi y Enrique Mario Franchini “Pedacito de cielo”.
A esta altura, María Herminia había colocado al auditorio, sin exagerar, en un estado de trance y avidez de seguir escuchándola, pero todo lo que comienza –como la vida- debe concluir, con mayor razón los recitales.
Con “Oro y Plata” milonga candombe de Charlo y Homero Manzi, milonga suburbana diría, ciudadana, distinta de la campera, María Herminia se despidió del oficio laico que la tuvo como celebrante y que a través de su arte, ratificó todos los méritos que acompañan a su signo: LEO…..garra, firmeza, sensibilidad y, fundamentalmente honestidad en su quehacer.
SILVIO MARIO VALLI
