Mientras en Argentina, la discusión surge cada vez más del zócalo de las entrañas de una dirigencia política por momentos extraviada. Justificando lo injustificable con argumentos dignos de las más sofisticadas bibliotecas del absurdo:”el Presidente compró dólares porque para pelear con poderosos hay que ser poderoso”. Las argumentaciones en contra a esta aseveración estuvieron a la altura de las grageas de moral que cada uno de los dirigentes en cuestión consumió en su vida.
Decía que mientras Argentina no logra salir de este innecesario estado de catacumba…podemos ver -si elevamos la mirada-, que hay vida más allá de este cruel sometimiento.
En Brasil, por ejemplo, se reunieron más de trescientos empresarios pertenecientes a uno de los grupos más poderosos denominado Lide (Grupo de Líderes Empresariales) cuya principal característica de pertenencia es facturar más de 100 millones de dólares anuales. El motivo? Fijar junto al ministro de Hacienda de Lula y al titular del Banco Central, reglas para mantener la actual política económica que tan buenos resultados trajo hasta ahora, teniendo en cuenta que a partir de mayo comienza el debate electoral. Asegurándose de esta manera un crecimiento económico para Brasil que estaría entre el 5,5 por ciento y 6 por ciento para el 2010. Los empresarios brasileños reconocen que la decisión política de Lula en momentos de la crisis financiera mundial en el 2009 de incentivar el consumo de los sectores menos favorecidos fue clave a la hora de pasar el sofocón internacional y volver a esquemas de crecimiento.
Dos datos que impresionan a la hora de analizar el desenvolvimiento político de Brasil y Argentina. Nuestro país, finalizando los años 50 tenía un PBI más grande que todo Brasil… Hoy, sólo el Estado de San Pablo tiene una vez y media el actual PBI argentino… El otro dato impactante suministrado por el Ex Embajador Rubens Barbosa es que el presupuesto de inversión de Petrobras, la empresa estatal petrolera brasileña, es un tercio del PBI argentino… Esta impresionante diferencia en el desarrollo de uno y otro país, debería llevar a un serio análisis de parte de los dirigentes que estén pensando en la posibilidad cierta de querer conducir los destinos de Argentina en 2011, planificando políticas tendientes a romper esta involución…
El electo presidente uruguayo Mujica, cuenta como anécdota que pisó el Hotel Conrad –templo refractario del turismo internacional– por primera vez en 2009. Fue suficiente para que pudiera vislumbrar la magnitud de beneficios que dicha industria, si se la incentiva, puede reportar a su país… A propósito, Cristina Kirchner conocedora de las bondades de los "Conrad" del Primer Mundo decidió, al igual que su marido, "abrazar" inexplicablemente el pasado a través del venezolano Chávez…
Mujica, convencido de las bondades de su país y a imagen y semejanza del presidente Lula, invita para promocionarlas, como ya lo hemos dicho en otros artículos, a inversionistas locales y extranjeros rodeado de la dirigencia opositora.
En el vecino país Chile, la Concertación que acaba de ser derrotada por la centroderecha de Sebastián Piñera, deja después de veinte años, logros y desafíos. Al respecto Eugenio Tironi manifiesta: "Los indicadores que tienen que ver con los pobres, fundamentalmente con oportunidades, educación, salud, vivienda, diversión, cultura de la población, han tenido un cambio formidable… Aunque las desigualdades no se han reducido al nivel de lo que quería la Concertación, las oportunidades para los grupos de menos ingresos son extraordinarias. Quizá el indicador que más refleja esto es la educación: hoy en día 7 de cada 10 estudiantes universitarios es primera generación".
Este último indicador ponderado por el Dr. Tironi, que muestra que 7 de cada 10 estudiantes universitarios son primera generación, marca claramente dos aspectos: el rasgo ideológico que imperó en los sucesivos gobiernos de la Concertación y el futuro potencial chileno de continuar en esta línea. Para que esto sea posible, como marca el Dr. Jorge Castro el gran desafío del Presidente Piñera es “aumentar la tasa de crecimiento económico, de modo de crear las condiciones para lograr disminuir -en una perspectiva de mediano a largo plazo, una tasa de desocupación que, en términos de un país como Chile y de acuerdo a su potencial, es relativamente alta: un 10% de la población económicamente activa…”
Este pequeño viaje sobre la vecindad nos indica que debemos imperiosamente salir de este círculo asfixiante de involución cultural y política. Hoy miramos a nuestros vecinos con la admiración y sana envidia con la que décadas atrás ellos nos miraban…
