Manuel Antonio Garretón: – Sociólogo y politólogo chileno- ***
MHG: En el mes de julio se llevará cabo en Santiago de Chile el XXI Congreso Mundial en Ciencia Política. El Dr. Garretón es Presidente del Comité organizador de dicho Congreso, el cual tiene un título apasionante: “Malestar global-Dilemas de cambio”. Este título lo previeron antes o durante la crisis financiera?
MAG: Estos congresos mundiales se hacen cada cuatro años, y la verdad es que este era un título se puso hace dos años. Tenía el sentido más bien de analizar el problema de la globalización. Pero obviamente detrás de esto estaba la duda de hacia donde caminaba este tipo de globalización, neoliberal, con total descontrol de las fuerzas financieras. Frente a esto surgió de esto el tema de identidades, procesos de individualización, marginalización. Todo esto llevaba al tema del malestar global o descontento global, que por supuesto calza perfectamente con la situación actual. Tanto es así que nosotros habíamos previsto algunas sesiones especiales del mundo latinoamericano sobre este tema. La sesión inaugural de este Congreso va a tener a Ricardo Lagos, Fernando Henrique Cardoso, hablando sobre las dimensiones políticas de la crisis mundial.
MHG: La pobreza ha aumentado en el mundo, la cual se ha agudizado por las malas políticas y además por el cambio climático que ha producido además infinidad de muertes…
MAG: Evidentemente una de las dimensiones del malestar global es el tema climático, es mas en la cumbre progresista que se hizo en Santiago de Chile, en la cual me tocó participar, vinieron líderes de todas partes del mundo se trató este tema. Contó con la presencia de Gordon Brown de Inglaterra, del presidente Lula de Brasil, el tema era: uno puede ver esta crisis como de un ciclo o como una crisis estructural. Según como se viera, si se trata como una crisis de ciclo se trataría de pasar al otro ciclo rápidamente, de resolver los temas de los bancos y entidades financieras, o de tratar de cumplir rápidamente ciertos tratados en materia de calentamiento global. En cambio si se trata de una cuestión estructural, los cambios que hay que realizar son radicalmente distintos,. Uno de ellos es la restructuración completa del sistema financiero mundial y de las instituciones que están a cargo de él.
MHG: Supongo que también entra en análisis el debilitamiento, al menos en algunos países, de las instituciones que los componen. Hay democracias no consolidadas…
MAG: Por un lado se dice que hay un debilitamiento de los Estados nacionales, lo cual es cierto. Las sociedades ven afectadas los niveles de vida de su población, las tasas de desempleo aumentan… y todo ello sin que halla habido una política económica errada sino como resultado de la crisis financiera. Pero por otro lado, también deja la oportunidad a la intervención de los Estados. Se ha creado un clima mundial de desregulamiento, de desquiciamiento, que llama a la intervención de los Estados. Hay nada más que unos pocos recalcitrantes neoliberales, varios de los cuales están en Chile, que dicen “¡no! se trata de sanear de mercado”. No se trata de sanear el mercado, se trata de crear instituciones que controlen el mercado. Y eso le da entonces un papel preponderante al Estado. Fíjese que la misma gente, los mismos sectores empresariales que eran tan críticos de las regulaciones del Estado, hoy en día la piden a gritos. Pero por otro lado usted tiene razón, las instituciones propiamente de la democracia parecieran no estar indemnes frente a este tipo de crisis. Por lo tanto es el momento de una reforma política. Hay que tener en cuenta que son necesarias, y ha habido en casi todos los países, medidas de emergencia. Pero tal como de la crisis del 29 al 31, surgió el Estado de Bienestar, surgieron los regimenes nacionales y populares en América Latina con el colapso de la oligarquía y del antiguo orden no sólo financiero sino agro minero exportador, surgió el desarrollo industrializador; uno puede llegar a decir que también, desde esta crisis, debiera surgir un nuevo tipo de Estado de Bienestar con un nuevo tipo de regulación…
MHG: Cómo sería ese nuevo Estado de Bienestar?
MAG: Lo primero que veo es que en la llamada economía de mercado, no hay un solo tipo de economía de mercado, está a groso modo el modelo más neoliberal que es Estados Unidos y está el tipo socialdemócrata. Todo este proceso que se llama giro a la izquierda de los gobiernos latinoamericanos tiene que ver con eso, con la necesidad de ir buscando un modelo de desarrollo más de tipo socialdemócrata, lo que significa que pasamos de un Estado regulador a un Estado protector. Porque lo que han probado los países estrellas como Finlandia, es que la base de ese desarrollo y de sus conquistas es la cohesión social. Son países que tienen una distribución del ingreso de 1 a 4, nosotros tenemos una diferencia de 1 a 30. Somos la región más desigual del mundo. Chile y Brasil son de los países mas desiguales de la región. No hay otra fórmula de salida que no sea un proceso de redistribución de la riqueza. Eso supone un Estado fuerte y legitimo, donde estén controladas todas las formas de corrupción, donde hay transparencia y donde hay formas de control ciudadano. Es muy difícil que puedan hacerse transformaciones profundas, por ejemplo con el tipo de prensa que tenemos en nuestros países. En mi país Chile, dos grupos económicos concentran toda la prensa escrita y además tienen proyecciones multimediáticas. No hay más de una opinión que la que dan esos diarios que al final piensan lo mismo. La tarea por delante es una tarea como la que enfrentaron esos países después del 29… como lo hizo Estados Unidos con el New Deal…
MHG: Cómo se entiende que Chile tenga una injusta distribución de riqueza y su presidenta a punto de dejar su cargo tenga una imagen positiva de casi un 70%?
MAG: Hay varias cosas a tener en cuenta. Una de ellas es que la condición de desigualdad se expresa no solo en la distribución de ingreso sino en el campo educacional. Acaban de conocerse las últimas pruebas de rendimiento, si bien han mejorado los puntajes, se mantiene la brecha entre escuelas ricas y colegios pobres. Esto es un fenómeno estructural. En ese sentido hay un descontento. La gente pone como prioridad el tema de la desigualdad, no ya el tema de la pobreza. Por ende no puede ser considerada Bachelet como la responsable de esto. Mas aún, ella ha hecho dos o tres cosas que son notables. Una es la reforma previsional, con la cual tengo algunas reservas porque mantiene parte del sistema de la AFP actual, pero sin embargo se crea una pensión minima, se crea una pensión para mujeres, subsidios especiales para que los jóvenes vayan ahorrando para sus pensiones. Con lo cual la reforma previsional va a tener un impacto a la larga sobre el tema de la desigualdad. Recientemente con motivo de la crisis mundial, al menos hay dos cosas que son extraordinariamente interesantes. Una de ellas es un conjunto de medidas por medio de la cual se dieron subsidios a toda la gente que estaban en una determinada condición económica, debajo de la línea de pobreza. Y por otro lado se acaba de hacer un acuerdo, por primera vez, Empresarial-Estado-Sindical para proteger el empleo, lo que significa que se van a evitar en un período de un año los despidos por parte de los empresarios que empezaban a aumentar. Entonces la gente ve a una Presidenta preocupada, protectora, extraordinariamente empática con la gente y con una capacidad para haber aprovechado el excedente que habían generado los precios del cobre y estaban guardados, aprovecharlos en políticas anticíclicas que hoy se aplica en el mundo… Eso explica una cosa bastante más rara: que el ministro de Hacienda sea el ministro mejor evaluado, casi en los mismos porcentajes que la Presidenta…
MHG: Cuando usted habla de las causas estructurales… me suenan a a inmodificables…
MAG: Le doy un ejemplo. Una de las causas estructurales de la pobreza o del subdesarrollo en los años 60 era la estructura agraria. Hubo una fórmula que se llamó reforma agraria. O sea que causas o condiciones estructurales no se resuelven solo con paliativos. En el tema de la educación, está claramente probado que el modelo educacional chileno produce desigualdades. Sin embargo usted no va a poder resolver el tema de la desigualdad en la educación y la baja calidad que se imparte en los sectores económicos pobres, sólo con medidas educacionales. Mientras un niño de un estrato socioeconómico alto tiene un gasto educacional de $ 300.000 chilenos, un niño pobre dicho gasto es de $ 30.000. Para tener una educación de calidad hay que multiplicar por 10 lo que se gasta en el sector mas bajo, incluso un poco más para poder recuperar la brecha. Pero eso son miles de millones de pesos… Y eso no lo va a obtener ni siquiera por el precio del cobre. Hay que hacer una profunda redistribución del ingreso, lo que implica hacer una reforma tributaria…
MHG: Los países más progresistas son los que se animan a una reforma tributaria…
MAG: Fíjese que cada vez que asume un ministro de Hacienda, promete no subir los impuestos y no tocar la estructura impositiva. El IVA por ejemplo, todo el mundo sabe que es un impuesto regresivo, pero no se toca. Los royalties en Chile para la minería son una chacota. Hay un enorme campo de estructura partiendo del sector tributario que son las que de algún modo producen desigualdades. Eso significa que hay que llevar las reformas de redistribución de la riqueza o del poder a diversas esferas…
MHG: Hay que modificar el statu quo…
MAG: Absolutamente. Y creo que eso se va creando en forma lenta, pero por supuesto crea un clima tenso. Ya fue interesante la manera en que definió Gordon Brown hace tiempo la resolución de la crisis: el Estado va a controlar a las grandes empresas, hubo un proceso de nacionalización de bancos… Si entramos en esto entramos en otra época, estamos dando las señales que son necesarias…
MHG: Hay dos artículos suyos que tiene que ver uno con otro. Usted escribió sobre como repolitizar creativamente a la sociedad, pero a su vez también, escribió que hay una sociedad mas de reivindicaciones que de participación política…
MAG: Tengo la impresión que en el concepto de ciudadanía que se usa, hay sólo la dimensión de derechos individuales. No se ha insistido suficiente en la dimensión que esos derechos hay que aumentarlos porque se es parte de una sociedad, de una polis. Entonces mas bien la gente revindica derechos, muchas veces la clase política desarmada ante esta situación, lo que hace es aumentar la reivindicación de derechos, pero la responsabilidad en los asuntos de la polis quedan al margen. Les doy un ejemplo de mi país, que se puede extender a otras cosas: en Chile existía el voto obligatorio, pero la gente no se inscribía porque la inscripción era voluntaria. Ahora salió una ley en donde la inscripción es automática. Pero se pasa a un voto voluntario, bajo que argumento?: que los ciudadanos son libres para decidir si votan o no. Eso es una pésima educación cívica. O sea es decirle al ciudadano “usted puede exigir lo que quiere, pero si tiene ánimo vota, sino no” . Entonces yo digo: hagamos también voluntarios los impuestos… el que quiere paga y el que no quiere, no paga. Hagamos también voluntaria la inscripción en las escuelas: si quiero me educo, si no quiero si; si quiero educo a mi hijo y si no quiero no. Vamos rompiendo la sensación de pertenencia a una nación, a una sociedad, a una polis, frente a la cual uno tiene deberes…
***En la actualidad es Profesor Titular del Departamento Sociología de la Facultad de Ciencias Sociales de Universidad de Chile. Es también Profesor de la Escuela de Política y Gobierno de la Universidad Nacional San Martín, Buenos Aires y de la Universidad Academia de Humanismo Cristiano.
-Premio Nacional de Humanidades y Ciencias Sociales (2008)
-Presidente del Comité Organizador Local del 21 Congreso Mundial en Ciencia Política a realizarse en Santiago de Chile en Julio de 2009
