Dr. Juan Carlos Vega: – Diputado Nacional para la Coalición Cívica (2007-2011)
Abogado- Sociólogo
MHG: Apelo a su profesión de sociólogo Qué análisis hace de una sociedad que exterioriza físicamente sus muros?
JCV: Por lo pronto me atrevería a decir dos palabras, las cuales creo pueden ser el comienzo de la conversación: realidad y crispación. Me da la impresión que un tema de tanta importancia como es que los argentinos estemos divididos por muros, separando la riqueza de la pobreza, es la realidad. Hay que reconocer la realidad… Esto no es un ejercicio fácil… sobre todo de parte de nuestros gobernantes… Fíjese que los grandes desafíos que siempre enfrentan los gobiernos, es la lectura de la realidad. Se me ocurre que nuestro gobierno nacional tiene una fuerte ceguera con respecto a la realidad… Pero no es una desviación sobre la visión de la realidad solamente… sino que esto es acompañado por un discurso de cambio. Hay por un lado un discurso de cambio en el oficialismo y por el otro una negación de la realidad… Y como entran los muros en esto?. Entran por vía del segundo elemento que es importante analizar: la crispación. El desconocimiento de la realidad cuando se acompaña con un discurso teórico de cambio inevitablemente conduce a la crispación de los gobernantes. Esta crispación de los gobernantes se traslada necesariamente ala sociedad. O sea, existe un gobierno que niega la realidad, existe una inseguridad que es algo más que una sensación generada por los medios. Y existen zonas de pobreza que se han ido agrandando y zonas de riqueza que también se han ido agrandando. Esta es la realidad de la Argentina de hoy. Quiero recordar que existe el coeficiente GINI, utilizado por las Naciones Unidas que mide la distancia que hay entre pobres y ricos. La Argentina hoy tiene le triste privilegio de tener un coeficiente Gini de 48,2%. Esto quiere decir que entre el decil de mayor riqueza y el decil de mayor pobreza de Argentina hay 48 varas de distancia… Para dar un ejemplo comparativo, Finlandia, tiene un coeficiente Gini de 10 ú 11…
MHG: Países como Finlandia son tenidos como referencia en cuanto a distribución equitativa de la riqueza…
JCV: Exactamente… Pero hay un elemento más, hay un paralelismo muy trágico… y en esto volvemos a los muros: así como Argentina tiene un coeficiente GINI de 48,2%, nuestro país figura en el puesto 109 de Transparencia Internacional en materia de corrupción… Estamos en el cuadro de honor de la corrupción internacional. Volviendo a San Isidro y San Fernando… zonas de riqueza: impunidad de la corrupción. Zonas de la pobreza: delitos de la pobreza. No voy a caer en la ingenuidad que los delitos de la pobreza no deben ser sancionadas: ¡todo delito deben ser castigado en una sociedad que se precie de querer vivir en una cultura de legalidad!. Pero ¡cómo le va a decir usted a la zona de la pobreza, donde se fraguan los delitos de la pobreza: “señores, bajen los índices de delito, cumplan más con la ley…”! Cree que les va a llegar a las zonas de la pobreza este mensaje de legalidad, sabiendo y mirando que la impunidad de la corrupción es una realidad de la Argentina…?
MHG: Muchas veces, la impunidad de la riqueza usa la situación la pobreza para enriquecerse más
JCV: Estoy de acuerdo. Al menos es confortable para el mantenimiento de la impunidad de los delitos del poder, que haya núcleos duros de pobreza y que estos núcleos estén ahí, sin ninguna modificación… Saliendo de la descripción de la realidad que creo que es la ésta sin perjuicio de que haya otras variables… los fenómenos sociales no tienen explicaciones monocausales… Qué hacer con la inseguridad?. El intendente de San Isidro nos propone crear un muro, como forma de luchar contra la inseguridad. Estos vienen de larga historia, Estados Unidos lo construye para separarse del pobre Méjico; Melilla y Ceuta para separarse de África; los palestinos están separados de Israel por un muro… Da resultado? De ninguna manera. Supongamos que nos pongamos de acuerdo que es éticamente correcto, cosa que no creo; que es legalmente correcto, cosa que no creo; pero… es eficaz?
MHG: Para mi cuanto menos, es la manifestación de la impotencia…
JCV: Es la manifestación de la impotencia… De construir un muro a reclamar pena de muerte hay solo un paso…
MHG: Se que usted esta trabajando en como esa impunidad de la riqueza tiene una enorme cifra monetaria paralela que hace a la creación de más pobreza…
JCV: Ese estudio lo hemos realizado como fundamento de la modificación del Código Penal por el tema de la corrupción, parte de datos muy fuertes. Primer dato: un proceso judicial por corrupción, -estamos hablando de delitos del poder, la corrupción nunca beneficia a los pobres… jamás… -, en Argentina., un proceso judicial por corrupción dura 14 años. Y tiene solamente un 4% de coeficiente de condena… De arranque vemos que tenemos un problema que va mucho más allá del muro de San Isidro…
MHG: Qué período abarca este estudio?
JCV: Va desde 1983 hasta el año 2000. Es un estudio muy preciso, que incluso luego es tomado por Departamento de Estado de Estados Unidos como ejemplo sobre derechos humanos en el mundo. Pero no sólo hay impunidad judicial de la corrupción, no sólo la corrupción flota alegremente en nuestro país… sino que además esta corrupción tiene un gran impacto en la vida económica de la Argentina. El relevamiento de este estudio nos habla que hay un daño directo al patrimonio del Estado del orden de los U$S 10 mil millones en el período relevado… Este es el daño directo, estamos hablando de actos de corrupción denunciados judicialmente, que son icebergs, son como los delitos sexuales, los cuales se denuncian sólo entre un 10 y un 20%, nunca más… O sea estamos hablando de daños directos de la punta de un iceberg. Si le sumamos los daños indirectos que genera la corrupción, el volumen tentativo, razonablemente aproximado, estamos hablando en el período relevado, del orden de los U$S 30 mil millones…
MHG: Que ironía encierran en las cifras de la Argentina: 30 mil desaparecidos… 40 mil millones de deuda externa… estos US$ 30 mil millones….
JCV: Cuando usted toma conciencia de lo que los americanos llaman la “Big Picture”, la película entera, la gran película…. Uno no puede caer en la zoncera y en la estupidez de que poniendo un muro se va a solucionar el problema de la inseguridad…
MHG: Hemos bajado los brazos… Nuestra ministra de salud, Ocaña; dice “el dengue llegó para quedarse”… Con ese criterio la pobreza llegó para quedarse, la corrupción llegó para quedarse… Si seguimos así y dado los últimos acontecimientos, los Kirchner llegaron para quedarse…
JCV: Este sería el silogismo… El “quedarse” es una palabra que debería analizarse en términos lacanianos…
MHG: Por supuesto que si la gente los vota, así debe ser…
JCV: Así es… Yo no sé si esperar soluciones de parte de mis gobernantes… La verdad es que tengo mis dudas, los he conocido en vivo y directo en el Congreso de la Nación, usted sabe que yo no vengo del campo de la política partidaria, pero tengo una visión un poco diferente de la política institucional. Estoy en la política con mucho honor, trato de prestigiar el voto popular de los cordobeses… pero por ahí me asombra la incapacidad de cambio de los dirigentes políticos…
MHG: Hace apenas una semana atrás el fallecimiento del presidente Alfonsín produjo una reacción interesante, hubo una manifestación de la ciudadanía expresando desde su silencio muchas cosas. Se homenajeaban características del Dr. Alfonsín que quizá tiempo atrás no se hubieran destacado… Es solo un simple efecto coyuntural viendo que a pocas horas de aquello el desquicio vuelve a imperar?
JCV: Creo que la expresión masiva de la ciudadanía de llorar por la muerte de Alfonsín, entre quienes me encuentro, es el dolor por nuestros propios errores… Es un dolor por habernos dado cuenta que este hombre, más allá del manejo eficaz o ineficaz de la cosa pública, encarnaba y representaba valores… que hoy no existen, como por ejemplo la honestidad, o luchar frontalmente contra la corrupción. Pero también es cierto que este dolor masivo de los argentinos debería ser analizado desde otro ángulo… ¡Esta larga historia que tenemos los argentinos de éxitos y fracasos, de aplausos muy fuertes y de lágrimas muy copiosas!. Me da la impresión que los argentinos somos seres muy excesivos… cuando perdemos lloramos mucho y cuando ganamos aplaudimos demasiado… me parece que tendríamos que tener un poco mas de racionalidad, porque ese exceso de llanto o aplausos por ahí con conduce a malas decisiones, sobre todo en la elección de nuestros gobernantes. Alfonsín manejó su vida en base a sus principios, hoy no existen esos principios. Pero también le digo a mis compatriotas argentinos: cuidado con esas excesivas y efusivas manifestaciones de llantos y aplausos, porque eso también nos impide ver la realidad…
MHG: Algo que me llamó la atención, es citar a Alfonsín como el padre de la democracia… si todavía necesitamos tener padres, es porque somos muy adolescentes…
JCV: Usted sabe que se sigue hablando de la transición democrática argentina… No hemos podido los argentinos traspasar esa transición… Y transición democrática quiere decir adolescencia democrática… todavía no nos hemos recibido de democracia… Pero como sucede en la vida privada, son adolescencias demasiado largas… Corremos el riesgo de hacerla perpetua… es hora de terminar con la transición democrática… y la democracia es la ley… no hay otra. Hay que empezar a cumplir la ley, y los primeros que deben hacer esto son los que tiene poder…
