Argentina: de una caída sin piso a un crecimiento sin techo/Infobae/ 21 agosto 2026

La caída de la industria nacional arrastra consigo la disminución de puestos de trabajo y del consumo. Mientras tanto, aumenta el endeudamiento familiar

 

Por estos días se observa que la caída en la deteriorada democracia y sus instituciones no tiene piso. Solo basta con mirar a los Fernando Cerimedo de la vida, que bajo un pomposo título de influencers u operadores van con sus trolls y/o negocios non sanctos a cuestas desgastando, erosionando la salud democrática en Argentina y otros países.

Tampoco tiene piso en nuestro país -excluido el 20% que le interesa al Gobierno- la caída de la industria nacional y, por ende, de los puestos de trabajo y el consumo. Cuando los bolsillos están flacos, no se compra, sean productos nacionales o los que ingresan con mano de obra extranjera.

El titular de ADIMRA, Elio Do Re, le dio a Infobae el número que lo dice todo: 39,2% es la capacidad ocupada de este sector industrial.

Por su parte, el titular de AIM, Rafael Catalano -representante del corazón del sector ubicado en Rosario y su zona-, remató diciendo: “Lo que más nos preocupa es que la caída del sector no tiene piso”

Las declaraciones recientes del presidente del BCRA, Santiago Bausili, asegurando que la política monetaria “mantendrá un sesgo contractivo”, descartando cualquier posibilidad de un giro expansivo para tratar de darle impulso a la actividad económica “hasta que la inflación converja con los niveles internacionales”, parece darle la razón.

La dinámica laboral y empresarial en una provincia central de la economía argentina -Santa Fe- da cuenta de que entre noviembre de 2023 y mayo de 2026 se redujo la cantidad de empleadores en 3065 -de 50674 cayó a 47609-. Y se perdieron 20412 puestos de trabajo registrados -de 632761 a 612349-, según CEPA Rosario.

La industria es la columna vertebral de la producción y prosperidad de un país que se precie. De ella, sale no solo lo que esa población consume y necesita a diario, sino también los insumos que la ciencia y la tecnología necesitan para su desarrollo y el del país.

Tampoco tiene piso la caída del bienestar social. El Observatorio de la Deuda Social de la UCA nos habla de eso cuando señala que el 58,3% de niños y adolescentes de sectores vulnerables sufrieron en este último año privaciones en cuanto a su vestimenta. Y si lo analizamos en el contexto total del sector, vemos que el 37.5% tuvo problemas para acceder a ropa y calzado. Esto también determina la concurrencia al sistema educativo.

¿Concurre un niño a la escuela sin zapatillas ni buzo? Los indicadores determinan que un hogar donde hay niños tiene más pobreza que aquellos donde no los hay. Los niños afectados por la imposibilidad de vestirse que sí asisten al sistema educativo, en un 36.8% presentan dificultades en el aprendizaje. También en un 27.3% tienen obstáculos para integrarse con sus pares. Y se ha detectado que el 18.1% manifiesta problemas emocionales. Sin prevención y ante esta deserción de los resortes del Estado, pueden caer en manos de los “dueños de todo lo ilícito”. Se los oye decir: “No tengo futuro”. Y es real, porque pueden terminar su vida por decisión de terceros o propia.

En la sociedad argentina tampoco hay piso -como lo registramos la semana pasada- para el suicidio. La media es de 11.8 cada 100 mil habitantes. Pero ha aumentado del año pasado a hoy, especialmente dentro de las fuerzas federales de seguridad.

La propia ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, reconoció que hay un 30% más. Impresiona. Quizás entre las causas aparezca otro gran tema argentino actual, el endeudamiento, que tampoco tiene piso. Hay 20 millones de argentinos con este problema, y 6 millones en mora, muchos de ellos en el estado de incobrables. Los intereses que se les aplican resultan absolutamente usurarios. Las fuerzas federales superan el porcentaje de morosidad de la media nacional. La ministra del área, ¿sostendrá que es un problema entre privados y que nadie los obliga a endeudarse?

Santa Fe es la primera provincia en registrar esta problemática. Al respecto, Infobae conversó con su ministro de Economía, Pablo Olivares, quien indicó: “Encaramos, desde nuestras posibilidades, un plan para empleados públicos y jubilados, poniendo límite al descuento automático en los haberes del 50% al 25%. E impulsamos la unificación de deudas (tarjetas, préstamos, fintech) a través del agente financiero provincial para empleados públicos y privados, independientes y autónomos. Y un plan de alivio fiscal y tributario a través de un plan de facilidades de pago para deudas tributarias provinciales para personas y empresas”.

Volviendo al tema Cerimedo, destapa el accionar de parte de la nueva derecha latinoamericana, que refleja la novedad de quienes sin cargo público importante manejan el poder. En Argentina, un ejemplo claro es el de Santiago Caputo.

Cerimedo es el representante de otro tema que tampoco tiene piso: las redes sociales y las campañas sucias que se realizan a través de ellas. Habría operado de esta forma no solo para el presidente Javier Milei, sino además para Jair Bolsonaro en Brasil y Rodrigo Paz en Bolivia -gobierno que hoy lo desconoce-. Y también en España, asociándose a Javier Negre. ¿Puede una democracia permitir que operadores, influencers, o lo que fuere ocupen o manejen sectores de gobierno sin dejar sus huellas digitales registradas?