En medio de la difusión de casos de corrupción, tener un empleo en blanco no alcanza para cubrir la canasta básica total, ni mucho menos para no ser pobre. El ejemplo de Lionel Messi
Raro país Argentina. Pagará a los holdouts -honrando nuestras deudas- porque el Presidente no quiere exponerse a ningún litigio externo. Correcto. El vocero de La Libertad Avanza en Diputados trató a los fondos buitres de aliados. Raro. Una vez más, Javier Milei demuestra su apego de cumplimiento irrestricto para con lo externo, e indiferencia total con los cumplimientos internos; también con las leyes emanadas por el Congreso argentino, que aprobó este pago. Es decir, las leyes se cumplen dependiendo del gusto presidencial.
Todo esto ocurre mientras la televisión -que todavía existe-, muestra, según los posicionamientos políticos, videos de corrupción a mansalva. Los de Adorni y los de Insaurralde. Millones de dólares en “cascadas”, en “sábanas”, en vestidores donde se ven prolijamente dólares termosellados “abrigados” con ropa fina. Aquí no hay distingos ideológicos entre los corruptos, sencillamente porque los unos y los otros roban por izquierda o por derecha y acuerdan en robar al Estado, o a través del Estado, a la sociedad.
Esto lleva, más allá de los nombres de los dos circunstanciales y lamentables protagonistas de hoy, a detectar un claro “centro comercial” dador de futuro que la política -con sus excepciones- lleva adelante porque, según Adorni, se “desloman” en la función y buscan autoresguardar su futuro por los servicios prestados a la Nación.
Y después hablan de nuestros héroes aquellos, los fundadores de nuestra patria, y los otros, los de Malvinas. No de los cotidianos, que multiplican sus trabajos, si los consiguen, para llegar a fin de mes o al día que puedan de ese tramo largo del calendario. O los que sin trabajo formal, cartonean a la madrugada enfrentando el frío de este junio y el frío de la indiferencia política. Sucede que los políticos no los comprenden. El lenguaje laboral de millones de argentinos que prefieren la honradez no se corresponde con el que habla la mayoría de sus representantes ante las instituciones que debieran ser honorables.
Argentina tiene un organismo encargado de investigar enriquecimientos ilícitos: la Oficina Anticorrupciòn. La motosierra mileísta dejó afuera a profesionales con trayectoria (-41%) y también rebanó con alevosía su presupuesto, que pasó de aproximadamente $ 1300 millones (2023) a aproximadamente $ 54 millones (2026) un 96% menos.
Rara Argentina, que de tener una clase media fuerte y consolidada, pasó a que muchos deambulen por comedores buscando una comida diaria. Raro que, de haber tenido empleo bueno, con posibilidades de tascenso, hoy mutemos al trabajador pobre: nuevo estatus. No está desempleado, que es un alivio para el Gobierno, pero es pobre, carente de todas las posibilidades que le permitan tener una vida posible. Por primera vez, tener un empleo en blanco no alcanza para cubrir la canasta básica total, ni mucho menos para no ser pobre.
Raro país donde crece la expectativa de la venta de autos de lujo y baja la posibilidad real de compra de leche. Cayó, según la industria, en 10 años, un cuarto de su consumo.
Y podría agregar además rara esta Argentina, donde hay dólares a disposición, pero no hay creación de empleo. Raras resultan todas las facilidades para las inversiones extranjeras -muy remolonas aún-, que tendrán beneficios impactantes e inamovibles durante seis presidencias argentinas, todo a cambio de una sola recomendación, no exigencia: que el 20% de sus empleados sean argentinos.
Raro un Presidente que no solo sea topo del Estado, sino, además -motosierra en mano-, lo sea de la producción y el trabajo del país que gobierna.
Rara, pero deseable, la Argentina de Messi, el que hace un gol, pero agradece a quien le dio el pase. El que habiéndolo ganado todo, dice: ¡Ojo erré un penal! El que disfruta como nunca cuando se viste con la celeste y blanca. El que agradece a Dios. Y no pierde nunca su humildad.
Nada está totalmente perdido si zurcimos con paciencia y proyectos los fragmentos que hoy nos separan. No estamos definitivamente rotos, hay resiliencia. Nos falta salir del espanto de la corrupción explícita y continua. Y poner en práctica lo que hace el jesuita Zarazaga, formando jóvenes lìderes, convencidos que nada es más lindo que nuestra Argentina.
Y, como dice Mariano Obarrio: “Trabajemos para abrir las persianas de nuestras fábricas”
https://www.infobae.com/opinion/2026/06/26/la-rara-argentina/
