*Adorni en un estado de indefensión política y políticamente vulnerable frente a una eventual presentación en la Cámara Alta*
*Adorni no podrá replicar la estrategia de confrontación o puesta en escena («acting») realizada en la Cámara de Diputados, ya que en el Senado no contará con el aplauso ni de los propios y la oposición buscaría «deshacerlo»*
*Bullrich alertò que la postura de Adorni de «no decir nada» o limitarse a leer textos es considerada «inmanejable» e impresentable para el formato del debate en el Senado*
*El oficialismo realizó una jugada precisa al convocar a comisiones, dejando temporalmente sin argumentos a los bloques aliados que planeaban un emplazamiento*
*Existe un debate reglamentario sobre si la interpelación a un funcionario requiere de una mayoría de dos tercios para su tratamiento sobre tablas o si, al ser una manda constitucional, puede votarse directamente sin seguir el recorrido habitual de un proyecto de ley*
*El Presidente sostiene a sus funcionarios cuestionados (como Adorni) no por una demostración de fortaleza real, sino para evitar que el sistema político interprete su remoción como una señal de debilidad*
*Sostener a estos funcionarios genera un «costo indescriptible», ya que contamina el tratamiento de leyes clave (como el RIGI o la ley de inviolabilidad de la propiedad privada) y dificulta la obtención de votos de los aliados*
*Milei confía en su «núcleo duro» y basa su fortaleza en las señales de disrupción que emite, minimizando el impacto que el conflicto tiene en la gestión diaria*
*Pérdida del relato de «moralidad»: el gobierno ya no puede usar la moralidad como bandera o política de Estado debido a las contradicciones y supuestos «engaños» de su entorno*
*Se evidencia un modus operandi donde el Presidente eyecta y fustiga con dureza a ciertos funcionarios ante los errores, mientras que blinda e inmuniza a otros de su círculo íntimo (como Adorni o Espert) a pesar de las controversias*
