*¿Qué nos está pasando para que las mentiras viajen más rápido que la verdad? *
*Hace algunos años, investigadores del MIT de Estados Unidos, quisieron responder esa misma pregunta . Analizaron más de 126.000 historias difundidas en lo que era Twitter, que hoy en día llamamos X, entre 2006 y 2017, compartidas por alrededor de 3 millones de personas. La conclusión publicada en la revista científica Science fue contundente: Las noticias falsas tienen un 70% más de probabilidades de ser compartidas que las verdaderas. Llegan a más personas, recorren mayores distancias y se propagan mucho más rápido*
*El dato más inquietante fue otro: no eran los bots los que explicaban ese fenómeno, éramos nosotros, los humanos. ¿Por qué? Porque las noticias falsas suelen despertar emociones intensas, sorpresa, miedo, indignación, y las emociones viajan mucho más rápido que la razón*
*Vivimos en lo que algunos especialistas llaman la economía de la atención. La economía se ocupaba del dinero. Hoy también administra otro recurso, quizás el más escaso de todos, que es nada más y nada menos que nuestra atención*
*Cada vez que miramos una pantalla, cada vez que hacemos clic, cada vez que compartimos un contenido, estamos entregando unos segundos de ese recurso tan valioso*
*Esos segundos tienen un valor económico, por eso las plataformas digitales compiten todos los días por capturar nuestra atención*
*El estar actualizado no es lo mismo que estar informados. Estar actualizados es saber qué pasó hace 30 segundos. Estar informados es entender qué pasó y por qué pasó*
*Estar actualizados, requiere velocidad. Estar informados requiere de tiempo y justamente el tiempo parece haberse convertido en un lujo*
*Si no vemos la última notificación, si no leemos el último mensaje, si no compartimos la última noticia, nos estamos perdiendo de algo.Esa sensación tiene un nombre: ansiedad*
*Las democracias no se debilitan solamente cuando dejamos de decir la verdad. También se debilitan cuando dejamos de tomarnos el tiempo necesario para buscarla. La verdad necesita tiempo. La verdad espera mientras alguien confirma un dato*
*Cada vez que compartimos una mentira, aunque sea de buena fe, alguien termina pagando el costo. Se erosiona la confianza, se empobrece la conversación pública y todos perdemos un poco*
