“Es difícil explicar por qué Argentina está como está”
Sobre la situación de desajustes económicos aparece la tozudez político-institucional”
“Acá hay un desajuste económico que lleva 7 años”


Dr. Roberto Lavagna
: economista y político argentino, ex ministro de Economía y Producción de ese país. Candidato a la presidencia de la Nación en las Elecciones de 2007 en Argentina

MHG: En los tiempos actuales ¿la emergencia es política?
RL: Sí y no, trato de explicar, si creemos que el problema es sólo político, y hoy hay una situación políticamente aguda, me parece que nos equivocamos, acá hay un desajuste de la economía que lleva ya un proceso de 7 años. En el 2007 comienza un proceso económico y en consecuencia social distinto. Al principio no se notó demasiado porque había reservas, después, a partir del 2007 empiezan los precios extraordinarios de la soja, todo lo cual ayudó a ocultar durante algún tiempo los desajustes. Pero a partir del 2010 los desajustes económicos se fueron haciendo muy evidentes. Hay fuertes desequilibrios en la economía argentina, a partir de esto aparece una situación política que lejos de reconocer lo que está pasando y de hacer las correcciones necesarias redobla permanentemente la apuesta, avanza sobre las instituciones, sobre el congreso, sobre la justicia y se empieza instalar un problema político-institucional que se ha ido agudizando y es el que vivimos hoy. Pero eso nos puede hacer pensar que quien suceda a este gobierno deberá enfrentar desajustes económicos y sociales importantes.
MHG: ¿Las recetas serían parecidas a las que usted implementó en el gobierno de Néstor Kirchner?
RL: Las circunstancias siempre cambiar… en el año 2002 salimos de una crisis muy profunda, la más profunda desde 1890, la que les tocó a Pellegrini y a Roca. Y para nada estoy pensando en una situación de esa naturaleza, pero ciertamente en esos momentos, cuando nadie apostaba ni adentro ni afuera, la sociedad argentina fue capaz de salir y salió con una combinación de muchas políticas que algunos consideraban heterodoxas, pero también con algunas medidas más ortodoxas. Salió de los extremos que el país vivió durante mucho tiempo, o los ajustes ortodoxos conservadores o el populismo, como el que vivimos en este momento con aires de izquierdismo que son muy negativos. Alguna de esas combinaciones creo que van a ser válidas en el futuro de Argentina.
MHG: De ganar las elecciones la oposición más fuerte, ¿hay que corregir desde el congreso o hay que esperar hasta el 2015?
RL: Creo que a diferencia de lo que ocurrió en el 2009 que por peleas internas, por personalismos, la oposición ganó las elecciones y después se dividió inmediatamente y no hizo nada; creo que ahora si la oposición gana margen en el congreso tiene que imponer cambios, tiene que aparecer un mayor protagonismo del congreso. Si después el ejecutivo lo acepta o no, veremos qué postura toma, bueno… después, en todo caso, es un problema del gobierno. Creo que la oposición tiene que tomar la presidencia de diputados y lograr una mayoría para proponer una rectificación de fondo. Primero que nada en las cuestiones políticas más agudas, hay que enterrar definitivamente que pueda haber un reforma a la constitución, hay que anular el conjunto de estas 6 leyes que están destinadas a domesticar al poder judicial, hay que cambiar el régimen electoral porque el fraude es muy importante, hay que lanzar un enorme programa de empleo joven, con una fuerte rebaja de los impuestos a las pequeñas y medianas empresas que son grandes creadoras de empleo. Hay una serie de medidas fundamentales y el ejecutivo después verá si es capaz de vivir con ellos o quiere seguir imponiendo su propio criterio.
MHG: ¿Esto lo está charlando con las oposiciones aunque no vayan juntos en una lista, o sólo con el peronismo disidente?
RL: No, lo he charlado a lo largo del último año, por ejemplo el tema que tiene que ver con la justicia es un tema mucho más reciente, en consecuencia, es un tema agregado, pero los otros temas lo he hablado con la dirigencia, incluso Binner, el problema de la reforma constitucional, el problema social del empleo, y teniendo en cuanto la posibilidad de solicitar la anulación in toto de estas seis leyes de reforma judicial. Reconociendo que hay cosas que pueden rescatarse. Pero eso se hace con diálogo, con consensos, no con manotazos, e incluso con fraude en el congreso que trasforman a 128 votos que no fueron mayoría a 130 para que sea mayoría. Esto lo he venido charlando con todos.
MHG: Hay diversas informaciones alrededor suyo, ¿usted está buscando una alianza estratégica?
RL: Estoy buscando la creación de un centro grande. Cuando las cosas empiezan a tomar el cariz que han tomado, cuando hay problemas institucionales muy fuertes como ahora, hay que dejar de lado muchas diferencias en los temas y concentrase en los que son centrales. Y éstos son algunos de los que acabo de enumerar. Un centro grande deja afuera solamente a dos sectores, al gobierno con estos devaneos izquierdistas, que creen que están haciendo la revolución y lo único que están haciendo es aumentar el número de pobres en el país, que, además, se autoexcluye porque no quieren dialogar con nadie; y, el otro son los sectores que aún quedan en el país que son bastante gorilas, a los que les molesta la pobreza, bueno,… esos sectores están excluidos del centro grande. El resto tiene que estar y lo debe hacer en torno a 4 ó 5 ideas como las antes señaladas.
MHG: ¿Esto no implica ir todos en una misma lista?
RL: No, necesariamente. Porque hay que tener en claro la diferencia entre unión y amontonamiento, la gente está pidiendo unión, pero yo entiendo que está pidiendo una unión que sea coherente, no una que sea gobierno para luego pelearse. Así puede haber 2 ó 3 sectores con programas diferentes, pero en algunos temas estratégicos estar de acuerdo, como pude ser la ubicación internacional de Argentina, en esos temas debe haber un criterio común.
MHG: ¿Qué le gusta del macrismo?
RL: Claramente entiendo que está en ese centro grande al que hice referencia y como tal es perfectamente lógico dialogar y tratar de alcanzar acuerdos en estas cuestiones fundamentales. Si, además, después hay candidaturas o cosas por el estilo, eso viene más tarde, y no antes como suele ocurrir con la política con P minúscula. Primero son los acuerdos de tipo conceptual.
MHG: ¿No alcanza con el peronismo disidente, hay que buscar alianzas?
RL: Si, claro. Yo le diría y me puedo equivocar en esto, sería un grave error dejar afuera al peronismo de cualquier solución cuando llegue el momento del cambio y de la misma manera sería un tremendo error sería creer que sólo el peronismo, que a mí me gusta llamarlo más que disidente, de una renovación democrática, no debe quedar ni afuera, ni a cargo de todo. El peronismo tiene la obligación y la necesidad de dialogar todas estas cuestiones de la que hemos hablado.
MHG: ¿En la foto del otro día en Córdoba, falta gente a su criterio?
RL: Faltan todos los que quieran entrar. Esto empezó con una reunión con Moyano con De la Sota, el otro día se agregaron Claudia Rucci, De Narváez y está absolutamente abierto a que se vayan animando los que todavía no se animan.
MHG: Me da la sensación, puedo equivocarme, esto es para Scioli o Massa.
RL: Sin nombres. Todo los que tengan ganas de estar.
MHG: ¿El proceso venezolano de la oposición que se unió tras la figura de Capriles, se puede dar, con los matices, en el país?
RL: No lo veo todavía, veo más bien lo que le decía antes, un centro grande acordando sobre temas fundamentales para el país y haya 2 ó 3 grupos o expresiones, como el socialismo y el radicalismo, sectores diferentes que coincidan en temas esenciales porque no ese está frente a una elección presidencial, que es clave pero que es de legisladores. Acá no hay 2015 si no hay 2013.
MHG: Ahora el gobierno lo ha nacionalizado con esto de los 18 distritos…
RL: bueno… esa es la trampa, por eso espero que el poder judicial o sectores sociales frenen esta locura de una boleta con jueces elegidos directamente por la gente, es un politización feroz de la justicia. Espero que eso sea parado por inconstitucional y que tengamos una elección parlamentaria como debe ser.
MHG: ¿El 2013 va a ser ordenador para la oposición?
RL: Creo que tiene que serlo, pero como simples ciudadanos preocupados por la situación, aquel político o sector político que vaya a la elección de 2013 con una aviesa intención respecto del 2015, debería ser electoralmente castigado. Primero hay que lograr frenar un poder que está pasando a la sociedad, que la desoyó como lo demuestra los actos de septiembre, de noviembre y el de abril. Esta tiene que se una elección donde el congreso de la nación recupere su papel en el sistema de gobierno de Argentina y cuando recupere ese papel va a permitir que el poder judicial tenga un mayor grado de libertad que el que tiene hoy. Y que los dos pongan un límite a los excesos del poder ejecutivo. Entonces aquel que venga a jugar el 2013 con una candidatura al 2015 intencionalmente, le digo como ciudadano , debe ser castigado con el voto.
MHG: Mis compañeros de La Capital me preguntan si se terminó el romance con el PRO.
MHG: Cuando uno está dialogando, éste no tiene por qué terminarse hasta el momento en que uno llega a la convicción que se puede llegar a un acuerdo o llegue a la convicción contraria por diferencias. Y ese es un proceso que hoy está en marcha, como termina hay que esperar. Pero nunca hay que romper los diálogos hasta que uno no haya llegado hasta ese punto.
MHG: ¿Cuando para el salario medio se empiezan a mirar los precios qué nos espera para el corto plazo?
RL: Al principio hablábamos de creer que esta es una situación sólo política, hay desajustes económicos y sociales y se va transformando en una situación de conflicto político. Hoy hay un gran deterioro, ha vuelto a subir la pobreza, hay una pérdida de los sectores de clase media, hay una confusión total del ciudadano que cuando compra algo lo están estafando o si está pagando el precio justo acorde a la situación. Hay una gran confusión en materia de precios, esto es un efecto de la inflación. Lo que pasa es que el dólar es nada más que la fiebre, esto es el resultado de los efectos de los desajustes económicos que se viene acumulando desde el 2007 en adelante. Generalmente las fiestas de consumo, esto pasó también en el menemismo, la fiesta del consumo suele ocultar desajustes de fondo profundo. La gente no tiene por qué ser experta en lo económico, aprovecha las circunstancias y con determinadas políticas y después vienen las consecuencias, vienen los costos y tristemente los que lo pagan son los sectores que tienen menos capacidad de consumir.
MHG: ¿La lucha contra la corrupción va a figurar entre las políticas de estado que usted ha mencionado?
RL: Creo que es un punto de partida natural, donde no hay ejemplaridad, básicamente en el gobierno, después es difícil que la sociedad funcione, pero yo le diría que tendría mucho cuidado, hay muchos dirigentes que han hecho su carrera política basada en la denuncia y la mayoría de las veces terminan en fiasco. Como el caso de las cajas que venían de los Estados Unidos, allí hubo dos dirigentes que estuvieron manejando eso. Pero son payasadas. No ponerse de acuerdo en lo que es fácil, quién no se va a poner de acuerdo en lo que son las prácticas corruptas. Debemos tener cuidado de no caer en el facilismo.
MHG: ¿Si se puede arreglar la economía hay previsiones para contener lo social para que otra vez no paguen los que menos tienen?
TL: Argentina es un país con una potencialidad excepcional, lo demostró en el 2002, la potencialidad de recursos que tiene Argentina es fenomenal, el gran problema es explicar cómo está. De manera que la respuesta es sí. En el 2006 el número de pobres bajó de 18 millones de personas a 9 millones, bajó a la mitad. El problema es que a partir del 2007 ese proceso se interrumpió, estamos todavía en los 9 millones y ahora hay incluso un inicio de un nuevo proceso. Por eso es necesario reducir el número de pobres en Argentina.



04/05/2013