“Los jóvenes aún no se recuperaron del terremoto social del 2001”

“Hoy la escuela aburre…

Lic. Carlos De Angelis: - Director del CEDOP (Centro de Opinión Pública Fac. Cs. Sociales (UBA)//Licenciado en Sociología y Maestrando en Periodismo (UBA).//Especialista en Estadísticas Aplicadas a las Ciencias Sociales.

MHG: ¿Cuál es la problemática de los jóvenes a su criterio?
CDA: es interesante este debate, es un debate que Argentina se debe desde hace bastante tiempo porque este sector de adolescentes y jóvenes tiene una gran dificultad en el país para integrarse al mercado de trabajo, por ejemplo. Es un problema que viene arrastrándose, es un problema que se conoce como la “generación ni-ni” porque no trabajan ni estudian y, sobre todo los jóvenes de sectores más bajos han ido quedando, sobre todo en los últimos años casi en la marginalidad y la vulnerabilidad. Entonces esto que los jóvenes a los 16 años puedan votar, o algunas modificaciones que se plantean en el Código Civil, hacen también un poco de caja de resonancia para pensar estas modificaciones en donde en la Argentina ha sufrido un poco una especie de terremoto social a partir de los años 90 y han quedado las consecuencias y todavía no hay una política reparadora en esto que es tan sensible.
MHG: ¿Usted cree que esta iniciativa de incorporarlos a la vida política, es una posibilidad de crecimiento que deberían tener los jóvenes?
EDA: Yo trabajo mucho el tema de la adolescencia y ciudadanía, me parece que hay un sector importante de jóvenes que se han ganado por la apatía, no les interesa o no les importa cuestiones políticas o no tienen información, lo que es un poco más grave. Sobre todo los chicos que están estudiando y no son tan marginales, están en el secundario, se ha ido empobreciendo la educación cívica y creo que los jóvenes son, en los debates que he tenido con ellos y en las charlas, son receptivos más que los mayores, críticos y me parece que participen de la vida política es una forma de apostar un poco al futuro, que no se dejen ganar por la apatía, porque una sociedad apática es una sociedad que puede mostrar facetas autoritarias, porque cuando a mucha gente no le importa lo qué pasa ni le importa quién gobierne deja de existir este vínculo entre la sociedad civil y el gobierno.
MHG: ¿Los jóvenes están alejados de la política pero no de la ecología y lo social, canalizan por allí su participación?
EDA: Obviamente hay nuevas sensibilidades que los interpretan, en mi opinión, la elección política ideológica o partidaria es una decisión de cada uno. No obstante, toda discusión política o ecológica o a nuevos derechos, es una instancia política de gente que toma decisiones. Entonces en tanto no interpelen a estos sectores va a haber este divorcio entre quienes gobiernan y quienes son gobernados.
MHG: ¿Se ha perdido un poco el ámbito de debate que es la escuela?
EDA: La escuela tiene un esquema muy formalizado, uno lo naturaliza, pero los chicos arrancan en primer grado y esperamos que terminen la secundaria completa y va con una especie de sumatoria de conocimientos. Cuando un chico o por razones de falta de recursos económicos o por tener que trabajar o porque la familia ya no lo contiene, pierden como un tren que pasa y luego es imposible volverlo a sumar, porque justamente el tema educativo está formulado en forma rígida, es decir, que si pasan algunos años y no ha concurrido a la escuela es difícil volver a incorporarlo. Y ya pierde no sólo el acceso a los conocimientos sino el vínculo social que es por afuera de sus lógicas barriales. Yo he conocido chicos que haciendo un gran esfuerzo para seguir en la escuela el entorno lo absorbe, es como si le dijeran porqué quiere salvarse. Creo que ahí las políticas públicas estatales son fundamentales y, además, es necesario apostar a escuelas de oficios y a otras instancias que le permitan incorporarse a los ámbitos social y laboral.
MHG: ¿Hoy la escuela aburre?
EDA: Sí, la escuela aburre en parte porque es un mundo que ha evolucionado en términos de información y tecnología en forma impresionante, ningún maestro puede competir con Wikipedia, por ejemplo, porque es un David contra Goliat y creo que también hay que discutir el tema del maestro o del profesor, si bien es un tema complejo, en la escuela, en su formación hay adecuarlo a los tiempos en que vivimos que son tiempos de mucho cambio y de incorporación de tecnología.
MHG: ¿El rol del estado no alcanza porque ahora hay un gran presupuesto en educación?
EDA: Hay que convenir que el sistema educativo, en general el que va desde la primaria o el jardín hasta la universidad es un sistema muy rígido y hay muchos actores, gran cantidad de sindicatos, y es muy difícil hacer modificaciones y actualizarlos y las que se han hecho en los 90 se ha buscado es sacarse de encima las escuelas del ejido nacional. Pero me parece que nos debemos una discusión profunda del sistema educativo y adecuarlo porque la escuela no puede ser nunca aburrida. Es un lugar de recreación y participación.
MHG: ¿Estaremos en ese tiempo en que Wikipedia no sea una herramienta de competencia sino que sirva al profesor?
EDA: Claro. Lo que pasa es que las herramientas se las adecuan y se las toma en la medida en que uno las puede incluir o se transforma en una suerte de enemigo. Yo he visto a los chicos con las netbooks, que regala el gobierno nacional como el de las grandes ciudades, los chicos en el recreo están jugando a los jueguitos, ya no juegan a la pelota. Antes los maestros los retaban porque corrían, ahora se la pasan sentados jugando.
MHG: Ahora los maestros quieren que corran.
EDA: Es paradójico,el chico toma la herramienta y juega a esos jueguitos que, por cierto, son muy violentos.



01/09/2012