“A Perón se le fue la mitad del cuerpo con la muerte de Evita”

“¡Evita me dijo que el tango que más le gustaba era “Uno”, señalándolo a Mariano Mores!”  


Roberto Di Sandro: decano de los periodistas de Casa de Gobierno. Se autodefine como “octogenario, “zeneize”, tanguero y peronista”

MHG: ¿Cuando conoció a Evita?
RD: La conocí en 1947 cuando yo ingresé a casa de gobierno, el presidente Perón tenía a su lado un despacho que fue dispuesto para Evita y al lado estaba otro despacho que era de Juan Duarte. Y sobre la Plaza de Mayo tenía el otro gran despacho que es para el vicepresidente y que nunca se ocupa. De cualquier manera, allí estaba el despacho de Eva que ha sido refaccionada ahora, e inclusive desde esos balcones Perón salía a hablar al pueblo. Después tenía un tercer despacho en el Concejo Deliberante, donde alguna vez fue el ministerio de trabajo, allí recibía a todo el mundo que venía desde todas partes a solicitarle trabajo, les daba inmediatamente el trabajo, no daba subsidio, daba trabajo. Yo la conocí personalmente en casa de gobierno alguna vez que había algún festejo, pero con más contacto directo fue en 1948, porque el contacto nuestro era siempre con los presidentes, uno que está ahí adentro hace 65 años, tiene contacto con los presidentes, con excepción de los últimos 10 años donde fue y es difícil mantener contacto con el gobierno kirchnerista. De cualquier manera, en aquella oportunidad fuimos a almorzar con Perón y Eva a la residencia de Olivos, y en ese almuerzo, que fue ofrecido la periodismo acreditado en la casa de gobierno, y en esa circunstancia estaban Hugo del Carril, Alberto Castillo, Nelly Omar, Marino Mores, Antonio Tormo, que fueron los que le dieron un poco de salsa con sus cantos y su música al entonces al almuerzo, ahí la conocí más directamente a Eva Perón con la cual pude hablar algunas palabras, le pregunté si tenía preferencia por algún tango y me contestó: “A mí me gusta el tango Uno”, y lo señaló a Mariano Mores tocando el piano. Este tango pertenece a Discépolo y Mores. Allí tuve oportunidad de conversar con ella. Pasado el tiempo, 1949, una madrugada, esta mujer tan grande y única para el pueblo argentino que trascendió la frontera de nuestro país para entrar en el mundo, tenía sus labores en el concejo deliberante y un día a eso de las 3 de la madrugada nos sorprendimos porque Perón se había quedado en gobierno y nos invitó a acompañarlo hasta el concejo, Perón cruzó con nosotros los periodistas por la Plaza de Mayo y la custodia, y fueron a buscar a Evita a su lugar de trabajo. Estaba repleto de gente que venía del interior, jóvenes, ancianos, mujeres, chicos, solicitándole cosas y Perón le dijo: “negrita, tenés que descansar”; y ella el contestó que: “No, porque tengo que atender a todos y no puedo dejar a mi pueblo sin la satisfacción de haberlos recibido”. A pesar de su insistencia, nosotros estábamos a su alrededor, y Evita le dijo: ”Juancito decile al cocinero que me deje las milanesas frías en la heladera porque eso me gusta.” Fíjese lo que era Eva Perón, murió por la gente, murió por su pueblo. Se imagina que cuando se produjo su muerte el 26 de julio de 1952 el mundo entero vio uno de los sepelios o hechos más rotundos de amor de un pueblo hacia una persona, en este caso Eva Perón.
MHG: ¿Y cómo lo vio a Perón con la enfermedad de Evita?
AD: Decaído, decaído. Quedó flojo. Se amaban, era un amor profundo entre los dos, ella era discípula de Perón, Perón era el maestro y ella era un motor del general Perón, era motor del gobierno, era motor del pueblo. Perón fue el que le dijo a Eva una tarde, si le gustaría el voto femenino, y ella le respondió que sí, y le dijo que hiciera el proyecto. Es fantástico, son detalles que la gente no conoce. Se habla tanto de muchas cosas, inclusive se habla de que, yo me reído bastante, lamentablemente, donde aparecía en alguna película donde ella le insultaba y le gritaba, ¡cuándo le gritó Evita a Perón! Únicamente que haya habido una mosca dentro del dormitorio y escuchó que ella le gritaba al general Perón, era una relación de profundo amor, de respeto. Se distorsionan muchas veces las cosas. Uno conocía el tema porque estaba muy cercano al matrimonio fundamental no solo para la Argentina, sino para el mundo, porque Evita fue parte de un movimiento, el más grande en el planeta que fue el Movimiento Nacional Peronista, que fue el creado por Perón y ella era la que ponía la fuerza. Ponía ese espíritu de amor y de cariño a la gente. Y siempre estaba rodeada de chicos, yo viajé con ella, me apasiona esto, en el tren sanitario que recorría el país, y me acuerdo que iba Ramón Carrillo, Perón y Evita, y ella se bajaba y le preguntaba a la gente qué necesitaba. Era una mujer extraordinaria. Única. No hay más.
MHG: ¿Qué no le perdona la gente que está en la vereda de enfrente a Evita?
RD: La criticaban aquellos que estaban en la cima de la oligarquía de la época porque esto cambió totalmente. Con el tiempo le criticaban que era violenta, pero no lo era, era firme, iba al frente, sabía lo que decía, sentía lo que era la doctrina del general Perón puesta al servicio del país. No había hipocresía, había un amor profundo, no solamente a un hombre, sino a una doctrina, a una estructura de poder de un gobierno verdaderamente nacional y popular. Evita era peronista, no era ni de izquierda, ni de derecha ni esto ni aquello. Era bien nacional. Era peronista, ella seguía los pasos de su marido, que era el verdadero genio de cada una de las cosas que se hacían.
MHG: ¿Usted piensa que ella quiso ser vicepresidente?
RD: No, no, no, no quiso ningún cargo, sólo quería estar frente a la Fundación Eva Perón, quería estar al frente de un organismo que le diera todo al pueblo, no tenía ambiciones, uno la vio de cerca y aunque no tuviera un contacto permanente, pero escuchaba y, por supuesto, estando en el lugar que estábamos uno siempre tenía información de algunos hechos, y de ahí que uno dice lo que está diciendo en este momento. No tenía ambiciones, tenía la misión de estar al lado del pueblo y darle todo. Y nada de subsidios, solo trabajo. Se abrían fábricas que le dieron al pueblo argentino 10 años una felicidad absoluta.
MHG: ¿Cuándo fue su último contacto con Perón?
RD: Fue en el patio de las Palmeras, cuando la tercera presidencia, cuando él bajaba para tomar aire, él decía que en Madrid se podía respirar, en cambio acá era húmedo y bajaba por el ascensor y empezaba tomar aire. Yo trabajaba en canal 11 y Osvaldo Piñero que hace poco tiempo nos dejó, trabajaba para canal 13 y él nos tomaba del brazo, cada uno a su lado y dábamos vueltas alrededor del patio y nos contaba que tenía algunos problemas con la estructura de la administración pública… fumaba puchitos, sacaba los puchitos del saco, y entonces Piñero le preguntó por qué fuma estos puchitos y él le contestó porque mi señora no me deja fumar. Estas son las intimidades que uno ha conocido. Me acuerdo que había un proyecto que hablaba de la estructura de la administración pública donde había in ítem que decía reestructuración de personal y él dijo, con esa voz que tenía tan conocida, “esto no me gusta, esto de reestructuración de personal, ¿saben lo qué es?: echar a la gente… yo no lo voy hacer.” Y tachó el ítem ese del decreto que después dio a conocer.
MHG: Está con nosotros Bigote Acosta.
BA: ¡Negro, querido.!
RD: Pero bigotudo, no me venís a ver, ni me llamás, ni nada. ¿Dónde estás?
BA: Estoy acá y sigo siendo un rumano. Recordaba ese último viaje que compartimos y donde estaba Papaleo, Llamas de Madariaga, Fenor Díaz.
RD: Estaba Burzaco.
BA: Si, había un montón de cajetillas. Estoy vivo y sigo siendo peronista.
RD: Yo también… quedamos dos.
BA: No, María también profesa el culto.
RD: cuando te hagas un viaje venime a ver.
BA: Che, nadie se acuerda del caballo pinto…
RD: Tengo que hacer una nota para Crónica y estoy mirando el caballo pinto, lo hizo el viejo, para el desfile del año del Libertador General San Martín. Tengo una foto...
BA: La foto del almanaque. Ese almanaque… habían pasado los años y estaba en mi casa como un cuadro.
RD: Y me imagino, eso es un cuadro.
MHG: Roberto es casi un cuadro. ¿Vos ingresaste por tu papá?
RD: Me llevó mi viejo a Télam, en el 46, tenía 14 años y entré como aspirante a reportero.
BA: Primero eras aspirante, después cronista, cronista volante…
RD: Claro, al año siguiente me mandaron a Casa de gobierno, en el año 47…
BA: Tenía 3 años en esa época. Recordaba que mi amor por Evita empieza en la cancha de Colón, después sacó un DNU para que Cereijo nos pusiera en primera y Cereijo se cagó y nos puso en la B.
RD: ¿vos la conociste a Evita?
BA: Si, pero era un pendejo.
RD: Bueno, éramos jóvenes. ¿Vos jugabas en Colón?
BA: Noooo, yo no jugaba, me llevaba mi viejo, hoy en mi programa voy a pasar la nota que le hice al piojo Yudica, que era el wing de Evita Morning Star, después jugó en Newel´s…
RD: Después jugó en Boca y fue campeón…
BA: claro, después fue bostero como vos. Te dejo un beso
RD. Chau, yo también.





27/07/2012