“Lo que más me preocupa es que perdamos las oportunidades del mundo y que en el 2015 perdamos la clase media”

José Octavio Bordón: - Embajador argentino en Estados Unidos (2003-2007)
- Ex Senador y diputado nacional- Gobernador de Mendoza (1983-1987)- Candidato en las elecciones presidenciales de 1995 con su partido PAIS que luego sería parte del Frente FREPASO


“Argentina debe salir de esta sensación de electrocardiograma histórico”
“Se debe acordar que el federalismo se debe practicar”
“El problema estructural es la falta de confianza y miedo”

MHG: ¿Cómo está viendo al país?
JOB: Antes de entrar en los temas económicos, políticos, incluso los sociales, hay uno que me parece fundamental para ver si le damos a la Argentina esa estabilidad que la saque de esta sensación de electrocardiograma de terapia intensiva que tiene nuestra historia. Es un tema cultural, cultural en el sentido que los dirigentes de todo tipo, pero en particular los políticos no nos sintamos propietarios y fundadores de la historia, sino parte de la construcción. Yo recuerdo, y bajo ningún punto de vista para ponerme como modelo sino para la reflexión, un grupo de gente joven que daba la sorpresa después de 4 o 5 años de trabajo muy serio., de dar un poco vuelta la tendencia en la provincia de Mendoza, habiendo yo nacido en Rosario, recuerdo a la hora de dirigir mis primeras palabras cuando estaba en la legislatura, -estoy hablando del año 87-, yo era muy joven y mi equipo también lo era, y lo que elegí es un frase que en el libro de nuestro gobierno habíamos puesto. “no vengo fundar Mendoza, vengo a continuarla y mejorarla”. Que esto era una manera de respetar y continuar a su antecesor, un gobernador radical, Felipe Yaver, con quien teníamos no pocas diferencias por lo que había que hacer en la provincia, pero al mismo tiempo respeto por su honorabilidad, su don de gente, su afecto por la misma provincia que él vivió desde que nació y yo compartí porque fui de joven a vivir allí. Entonces esto me parece básico. Lo segundo, también cultural, tratar de ser dentro de los límites intelectuales y técnicos que cada uno tengamos, ser lo más sincero posible con la realidad, y doy un ejemplo: creo que el período de la Alianza, fueron muchos los errores, creo que hubo errores internos y externos de conducción que no crearon la crisis pero que si profundizaron la crisis que venía de la gestión anterior por creer que simplemente con algunas medidas institucionales y tener propuestas económico-sociales distintas, se podía superar el error de haber mantenido más años de lo necesario la convertibilidad y otros errores, pero también es cierto que la soja y los granos valían entre 100 y 200 dólares y no 600 como ahora, digo esto no porque los logros del actual gobierno sean simplemente hijos de un buen precio de la soja, que no alcanza para hacer que un país funciones, aunque es un elemento importante o los otros valores que hoy tienen a nivel internacional las carnes, en general los comodities, sino porque es poner en su punto justo las cosas, porque si uno tiene dificultades porque el crecimiento de la economía genera inflación, no hay que ocultarlas, hay que decirlas para trabajar, también reconocer la virtud de la gente que no piensa como uno, para crear un clima de convivencia. También la vida cotidiana expresa este tema y a quién de nosotros no le ocurre que estando en un paso peatonal y frena tratando de hacer bien las cosas para que una persona, o un grupo colegial o una persona mayor cruce, no tiene que soportar los gritos y los bocinazos de atrás como si uno no cumpliera con la ley y la tuviera transgrediendo, por lo menos esto pasa en Buenos Aires pero también en mi Mendoza, cuando hay una luz amarilla uno tiene que estar mirando atrás para que no lo lleven por delante. Estas cosas, no son para hacer un país de santos, ni tampoco para proponernos los dirigentes virtuosos, perfectos, sino para tratar dentro de los límites humanos que cada uno y cada sociedad tiene de mejorar el respeto a la ley, a la convivencia, el respeto por el otro, lo que no significa no tener convicciones, no tener debates profundos, no tener diferencias. A partir de ahí podemos hablar de los errores y de las fortalezas y podemos decir cómo enfrentar algunos desafíos complicados que hoy tiene económica y socialmente la república.
MHG: Recordamos que Bordón ha ocupado varios cargos, teniendo en cuenta que fue candidato a presidente en el año 95 y alcanzó varios millones de votos, ¿cuántos fueron?
JOB: Casi cinco millones, alrededor de un 30%, fue la primera vez que una tercera fuerza con poco tiempo de organización quebraba un bipartidismo, quizá expresado en que muchos de nosotros éramos y seguimos siendo justicialistas, pero también había gente que venía de las filas del radicalismo, en la provincia de Santa Fe, del socialismo y mucha gente independiente y gente que quería plantearse una nueva alternativa. Quizá el problema de esa etapa es el no haber habido una decisión, al menos en el partido oficial al que yo pertenecía y con el que sigo compartiendo valores pero tengo objeciones sobre cómo gestionamos, que es el PJ, de tener la interna abierta que hubiese permitido dirimir intereses importantes sin quebrar los partidos.
MHG: ¿Cómo ve la estrategia de sometimiento de Scioli y de Moyano en una interna del justicialismo?
JOB: Yo siento, y no responsabilizo a las personas que acaba de nombrar, tampoco digo que no tengan responsabilidad en la cuestión; me parece que estamos frente a un debate desajustado de la realidad, por dos razones, por eso digo que las responsabilidades son bastante más globales e involucran a bastante más gente y de alguna manera refiere a la cultura, como dije al comienzo. Debate que no entiendo se dé hoy en el 2012. Piense usted que la renovación parcial de la mitad de la legislatura y de un tercio del senado va a ser recién la segunda parte del año 2013 y el recambio presidencial y de gobernadores en el 2015 y a eso debe sumarse una situación que es desesperanzadora, estamos en una situación mucho menos riesgosa que en el 99-01, hay más posibilidades de solución, con algunas dificultades internas y externas, este debería ser el debate de dirigentes sociales y políticos, pero ya estamos enfrascados en un tema de juego político que tiene mas que ver con el 2015. Y por otra parte creo que nuestra Constitución reformada tiene muy claro que el actual gobierno tiene dos períodos, por lo cual sería razonable que después del 2013 comiencen a perfilarse tanto dentro del oficialismo como de la oposición cuál va a ser el método democrático, las figuras y las propuestas para renovar el gobierno en el 2015. Pero tenemos que sentarnos trabajar, ver cómo gestionamos en un tema en el cual algunos avances habíamos logrado y se retrocedió, y no está resuelto en Argentina: que es el funcionamiento de un federalismo moderno, tanto en la relación entre nación y provincia, provincias entre sí y dentro de cada provincia, ver como se organizan, se distribuyen los recursos, se recaudan y se asignan responsabilidades y funciones entre los gobiernos provinciales y entre los municipios y la comunidad, las organizaciones sociales y los sectores privados y los trabajadores. Este me parece que es un debate que hay que darse y un funcionamiento que no está sobre la marcha y me parece que afecta a un país de las características, la extensión y el sistema constitucional que tiene la Argentina, al cual hay que respetar y mejorar.
MHG: El federalismo ha quedado como un titulo porque el estado nacional es tirano en el reparto.
JOB: Yo recordaba, sin considerar que no tengo ninguna responsabilidad aunque hace más de cuatro años que no participo de la política, quizá sea un defecto mío y no una virtud, que en el año 87, como consecuencia de la renovación justicialista que se dio y que ya Alfonsín había dado en el radicalismo, un momento de primavera política donde criticábamos al gobierno pero trabajamos juntos para instalar la democracia, por los derechos humanos, para disciplinar con respeto al poder militar dentro de la democracia, para restaurar las relaciones internacionales por los grandes errores y la infamia de la dictadura, en ese marco el justicialismo recuperó mayorías en el 87 y nos reunimos primero entre los justicialistas y luego con todos los gobernadores, dialogamos con el gobierno nacional e instalamos dos temas importantes; primero fue la automaticidad de lo que era coparticipable, que hasta ese momento se hacía en una forma mucho más discrecional, lo que fue muy importante; y, por otro parte, era la cuestión de la distribución primaria antes que las provincias distribuyan de manera secundaria los recursos de un 53% para las provincias y el resto para la nación, sobre la base que en años anteriores las provincias habían ido asumiendo en la responsabilidad del gasto social en un casi 100%, la educación en manos de las provincias, salvo los recursos para la universidades nacionales, el 100% de la salud, de la seguridad, el 50% de la justicia. Ya con los pactos fiscales, en la década del 90, en la gestión de Cavallo y después producto de la crisis y también del actual gobierno, esta relación se fue deteriorando, y aunque la constitución del 94 planteó la necesidad de un nuevo sistema de responsabilidad y distribución de recursos entre nación y provincias, esto no se pudo hacer porque se necesitaba la aprobación del Congreso y de todas las legislaturas provinciales y esto me parece a la hora de recaudar y de asignar recursos, un tema importante. No solamente hay un mal manejo nacional, sino también muchas veces de las provincias cuando los recursos no alcanzan, en lugar de abrir el debate aumentan el gasto sin ver cuán sustentable es. Y muchas veces las provincias dentro de ellas no tienen un sistema claro de responsabilidad y de equidad en función de las responsabilidades deben asumir. Esto es lo que llamo una falta de responsabilidad cultural y, a veces, plantear el federalismo a la nación pero no lo hacerlo hacia su propio interior.
MHG: Usted habla de cuestiones culturales, ¿el dólar es un tema cultural o de temor?
JOB: No es fácil de contestar la pregunta pero lo voy a intentar. Los miedos son parte también de la cultura. En relación con este asesinato masivo en Estados Unidos, un colega recordaba una película de Michael Moore, Bowling for Columbine, que frente a un hecho similar en lugar de centrarse en el drama, se centró en el hecho cultural de por qué pasaba esto en ese país. En dicha película, había una escena que el señor se cruza al otro lado al Canadá y entra a una casa sin avisar, como quien está confundido, y el dueño de casa sale y le dice ¿qué hace acá?, le pide que se retire y se va, antes de irse Moore le dice: “gracias por no dispararme”. Trata de mostrar que entre el derecho constitucional del uso de armas y que el presidente Obama ha reconocido la corresponsabilidad de Estados Unidos en el tema de la droga y de las armas y de lo que esto influye en México. Hay una cultura del miedo al otro, entonces el miedo es un hecho cultural que tiene construcciones sociales históricas, por eso hay un enfermo mental que hizo lo relatado en Estados Unidos, pero en poco lugares del mundo se dan estas cosas que se dan ahí, que tiene que ver con una visión cultural. Pero en Argentina hay una construcción cultural que cuando se pierde la confianza en la economía y en la moneda local, que es lo que está empezando a pasar, por el ocultamiento de la realidad de la inflación, que no es dramática resolverla, y se siente que se está resolviendo mal, hasta la gente que tiene recursos y también la clase media baja que tiene algún pesito que le sobra, comienzan a protegerse con una moneda, que era fuerte y que hoy no es tan fuerte como el dólar, y hay un tema cultural de devaluaciones, de cambios de las reglas de juego, que la realidad a veces obliga a desconocer derechos y la gente siente algo que es tremendamente inseguro: que es más seguro convertir el peso en una moneda extranjera y guardarlo en un colchón. Acá hay miedo a una realidad, hay un problema estructural de falta de confianza y la base es una inflación no reconocida y no atacada con una visión de inclusión social, que sí yo comparto con el gobierno, pero que eso no se logra negando los problemas, sino aceptando y tratarlo de resolverlos con esa idea de crecimiento con inclusión. Yo me acuerdo que vendí el departamento que nos había regalado mi suegro cuando era un profesor universitario, para hacernos una casa más acorde con los hijos que teníamos y en esa época un argentino que vivía en Estados Unidos y me pagó en dólares y me llamó por teléfono y me dijo: “qué hacemos” y yo le dije: “bueno, vemos qué hacemos, los cambiamos”, en medio de eso cayó el “rodrigazo”, si yo no lo hubiera tenido en dólares hubiera quedado en la calle. Entonces esto es una experiencia de los argentinos, parte de la cultura, pero también de la realidad.
MHG: En una etapa no muy lejana la gente no estaba tan aferrada al dólar, cuando Kirchner y Lavagna, por ejemplo.
JOB: No solamente no estaba aferrada al dólar, la gente hasta hace un año, dejaba centenares y centenares de millones de dólares en los bancos argentinos en las cajas de ahorros en dólares a un interés ridículo y dejaba en pesos a tasas de interés, que sin inflación, no era favorable, pero lo hacía porque tenía confianza. Y después de la crisis, por la excelente gestión de Lavagna iniciada antes de Kirchner y por la lucidez de éste por mantenerlo y de agregarle un liderazgo muy importante generando una confianza que los argentinos decidimos tener en nosotros mismos, el consumidor y el empresario que habían ahorrado en el miedo en dólares, lo sacaron de ahí empezaron a consumir y empezaron a invertir. He leído un artículo de Juan José Llach, es excelente porque habla de las oportunidades para Argentina, para los próximos 10 años, no hay un mundo que se nos cae encima, hay un mundo en problemas pero que abre a la Argentina y a otros países, oportunidades no solamente por los cereales, de vivir cómodamente, por 8 o 10 años, no sólo de la mano de China sino también de los países emergentes que se convierten en consumidores, nos abre una gran oportunidad para volcarla en la industria moderna, en ciencia y técnica. Hay logros muy buenos del gobierno de ciencia y técnica, Barañao es un hombre que conoce el tema, articulando lo que está haciendo el estado con el sector privado, con una buena articulación de la exportación de calidad argentina, de requerir inversiones para incorporar tecnología y producción que compita en la sociedad del conocimiento. Creo que Argentina, en más de un siglo, no tenía la oportunidad que en esta década se le abre. A mí lo que más me angustia no son los problemas que tenemos, sino la posibilidad excepcional que Argentina entre el 2020 y 2025 sea una sociedad de clase media, una economía desarrollada en el mundo junto a Chile, Brasil y Uruguay. Esto generaría un cono sur con una oportunidad maravillosa. Esta es la agenda, no si se enojan dos o tres dirigentes internos, o si hay personas más preocupada en garantizar la continuidad de la Presidente cambiando la Constitución en vez de garantizar que el Justicialismo tenga un debate interno en donde se les reconozca a Cristina y Néstor lo que han aportado al país, donde se reconozcan también los errores, ser capaces de plantear una agenda nueva. Quizá lo mío sea demasiado teórico y visto desde del punto de vista de alguien que no está en la lucha electoral, pero me parece que ese es el debate que permita una Argentina distinta que aproveche la oportunidad.
MHG. Usted manifestó que cuando llegó a Mendoza para gobernarla, no tenía la intención de refundar la provincia. ¿Cree que la presidente Fernández luego del triunfo del 2011 está alejándose de los principios del kirchnerismo y fundando algo nuevo, otra manera de hacer política?
JOB: cuando yo deslizo críticas lo hago con la convicción de que es un problema argentino no es sólo de este gobierno, revisando discursos de diferentes líneas políticas en los ámbitos nacional, provincial y municipal es común la frase “vengo de un futuro negro y vamos a un futuro claro y distinto”, es un problema cultural que hay que cambiar lo que no significa evaluar errores del pasado. Yendo específicamente a su pregunta creo que a partir del 2006 y 2007 y especialmente después del año pasado, hemos poco a poco ido abandonando los fundamentos de la política económica social que teníamos, entre otras cosas por no haber hecho los cambios que teníamos que hacer, entre otras cosas porque –y tengo un gran aprecio y respeto por el Dr. Lavagna, es uno de los hombres más interesantes que ha dado la política argentina de una gran honestidad de gestión e intelectual- me parece que lo que armó el Dr. Lavagna en aquel momento en el gobierno de Duhalde continuado y respaldado en el gobierno de Kirchner, tenía una filosofía de entender que la economía no es sólo inversión sino consumo, era necesario un balance entre ambos, sobre todo teniendo en cuenta la calidad de la inversión, pero también tenía medidas de emergencia porque la verdad que después de haber mantenido una convertibilidad basada en el endeudamiento público-privado en una moneda que no producíamos, el dólar, y de no preocuparse por la competitividad argentina que no significaba aislarse y cerrarse a las importaciones eficientes que el país tiene que hacer en una economía moderna, esto de pensar que las exportaciones y las importaciones son enemigos y no las caras de una misma moneda, es una visión de siglos atrás; tenia medidas de emergencia porque así lo exigían la pesificación y la inflación que había habido. El debate que empezó en el 2006 y 2007 era como salir de esas medidas de emergencia para –entre otras cosas- no tener la crisis energética que es junto a la inflación la otra cara de la moneda de los problemas políticos sociales que tiene hoy Argentina y no debería tener. Hoy se habla del modelo, palabra que ya usaban Menem y Cavallo, me parece que es una manera rígida de entender una realidad en vez de decir tenemos valores, tenemos principios, tenemos objeticos, queremos un crecimiento con inclusión social, con equilibrio, con desarrollo de la producción… toda esta parte del discurso oficial que la Presidente lo dice bien, me parece positivo, pero la realidad no es así, la realidad nos dice que no tenemos que encerrarnos en esa forma fija del modelo, hay que decir tenemos una filosofía, tenemos un objetivo, pero tenemos que ser realistas y permanentemente actualizarnos en los métodos. En esto Perón, cuando volvió en el 73, creo que vino a cerrar el ciclo de de lo que podríamos llamar el peronismo no el justicialismo, para abrir con las bases del justicialismo y reconociendo sus errores, una fuerza política que fuera importante quizá la más moderna, la más actualizada para garantizar la inclusión social pero que permitiera la alternancia, el debate, reconocer que el mundo cambia y ante eso no hay que perder los valores pero sí hay que cambiar las políticas. Yo veo que con esta idea del modelo nos hemos vuelto rígidos nuevamente y nos impide tener la cabeza abierta a nuevas alternativas

 



21/07/2012